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ENTRE ADOQUINES

Pujol y la gran familia (española)

miércoles 28 de octubre de 2015, 19:58h
La gran familia postmoderna - española o no –, ya no va a comprar los adornos navideños a la Plaza Mayor o mercadillo asimilable, ni tiene que alarmarse ante la posibilidad de que el pequeño Chencho se pierda entre la multitud. Hoy la gran familia se mantiene unida acumulando fortunas en paraísos fiscales y bólidos carísimos, en un almacén. Todo a buen recaudo, gracias a la mágica mano con la ingeniería financiera de alguno de los vástagos. La familia que presuntamente delinque unida, permanece unida. Al menos, en las investigaciones. Desde ayer, todos los miembros del ex honorable clan Pujol se encuentran formalmente imputados para que ninguno pueda sentirse ya menos que otro. Fuera celillos entre hermanos; todos, desde el más avispado al más timorato, del más “currante” al más vago, están siendo oficialmente investigados. Se verá, si no lo impide la “república independiente de su casa”, si el origen de la enorme fortuna de los Pujol es ilícito como todos los indicios parecen hasta ahora apuntar. O si, por el contrario, es fruto de una herencia como quiso venderlo el jefe de esta gran familia “a la siciliana”. Hasta que no se escuchó de sus propios labios que sí, que tenía algún milloncejo heredado de su padre sin declarar en Suiza y Andorra - jamás de los jamases de mordidas a lo Alí Babá -, nadie, especialmente en Cataluña, quiso creerlo. Y quienes lo creían, por la simple razón de que lo veían con sus propios ojos o lo sufrían en sus propias carnes, bien se instalaban en la omertà o bien preferían pensar que era una suerte de apropiación (in)debida para plantar cara al “opresor”.

Jordi Pujol incluso bromeaba con la insólita idea de que alguien fuera a ponerse a husmear en sus cuentas o sociedades. En definitiva, en sus asuntos. Por Dios, si él era el amo, el honorable. “Dicen, dicen, dicen…”, contestó a las interpelaciones de su ex Parlamento, moviendo cansino y cínico la mano en gesto de desprecio, hastiado de tanta chusma. En todo caso, pensaría, ¿quién iba a creer a un puñado de maledicentes? Nadie en su sano juicio. Con lo que el patriarca quizás no contaba era con que su hijo Jordi fuese a liarse con una mujer que no solo carecía del buen juicio de no ver ni escuchar nada, sino que después contaría en sede judicial cómo había acompañado a su ex novio a Andorra con el coche lleno de bolsas con billetes de 500 euros. Si lo que movió a María Victoria Álvarez a hacer dichas declaraciones fue, como ella mantiene, el instinto de autoprotección frente a amenazas directas y un sentido de responsabilidad o, por el contrario, el sentimiento de sentirse abandonada, nunca ha tenido importancia. A pesar de los primeros intentos por dársela y, de esa forma, restar credibilidad a sus afirmaciones.

Lo cierto es que de aquella “locura”, transitoria o no, pelín suicida seguro, vienen estos lodos que no terminarán por embarrar únicamente a la familia Pujol. Ya lo advirtió el propio ex president en la citada comparecencia en el Parlament. Porque, aseguró, al “mover el árbol” de la corrupción no solo caería el nido de su familia, sino “otros muchos nidos”. Aunque por alguno hay que empezar. La operación “Hades” contó ayer con casi 200 agentes de las Unidades de Intervención Policial y de la Udef para llevar a cabo durante todo el día 15 registros en domicilios de miembros de la familia y empresas vinculadas al primogénito. La información que, por fin, acababa de llegar de Andorra en respuesta a la correspondiente comisión rogatoria permitía avanzar en una investigación a la que, por supuesto, desde el principio se le han puesto muchas piedras en el camino. Sin embargo, lo que ahora “dicen, dicen, dicen”, señor Pujol, es que los papeles recibidos de Andorra forman una “montaña de más de un metro de altura” con documentación que avala lo que la Policía viene manteniendo en sus informes desde hace tiempo: que su gran familia reúne los parámetros que la ley exige para ser considerada como “grupo criminal”. Aunque, claro, puede que ahora haya cambiado de opinión y piense que lo prioritario sea salvar los demás nidos.

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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