El presidente del Gobierno cuenta con el principal líder de la oposición y con los responsables de los dos partidos emergentes para abordar la difícil situación que se vive en Cataluña tras el órdago de Juntos por el Sí y la Cup con su propuesta de resolución independentista.
Es de agradecer, y así hay que reconocérselo, que hagan ver a la ciudadanía que para cuestiones importantes como la que vive España con este intento de golpe de Estado, nuestros dirigentes aparcan las rencillas electorales para demostrar que, efectivamente, tienen sentido de Estado. Por lo menos, lo parece.
Está bien que Rajoy haya decidido reunirse también con los líderes de Ciudadanos y Podemos que, según las encuestas, se espera obtengan una buena representación en las próximas elecciones. No deja de resultar evidente que esta decisión demuestra que da por buenos los resultados de los sondeos y que entiende que serán relevantes y determinantes en las elecciones y después de ellas.
Y digo yo: Si se ha llegado a un entendimiento en un tema que parece vital para España y su futuro, y si se acepta la preeminencia de las formaciones emergentes, ¿por qué ni Rajoy ni Sánchez quieren un debate cara a cara con Rivera e Iglesias?
Opiniones sobre cuántos debates deben celebrarse y con cuántos actores deben participar hay para todos los gustos. En el PP no aclaran con cuántos candidatos se quieren medir, pero dejan entrever que sólo debería hacerse con el líder de la oposición. En el PSOE no se plantean enfrentarse a Rivera e Iglesias porque, arguyen, su único rival es el presidente del Gobierno.
Así, no son pocos a los que hemos oído decir que tan sólo deberían retarse Rajoy y Sánchez porque son los únicos con representación parlamentaria determinante. Pero los hay también que opinan que puede haber debate a 6 o, incluso a 8. Sin embargo, este alarde de democracia tropieza con la realidad expresada por los expertos que ya avisan que un espacio televisivo con tantas voces no consigue captar la atención del espectador.
Y vuelvo a preguntarme: ¿Tanto miedo tienen las cabezas pensantes del PP y PSOE a un ‘cara a cara’ con Ciudadanos y Podemos?
Si, como parece, el envite secesionista va a marcar toda la campaña y los “políticos nuevos” tienen el interés y la atención del presidente para compartir con ellos sus inquietudes sobre Cataluña, ¿no deberían poder medirse a él en un debate público y televisado?
Si tan influyente puede resultar en esta ocasión un debate electoral bien preparado, con ideas, propuestas y agilidad, y si hay cuatro candidatos con opciones de Gobierno, ¿no deberían ser cuatro los protagonistas de un debate televisado a nivel nacional?
Sí parece que haya un cierto recelo a un duelo dialéctico con “los emergentes”. ¿Más preparación, frescura, más ideas? No aceptar la voluntad popular demoscópicamente expresada en los sondeos es quitar a esa misma ciudadanía la oportunidad de poder sacar conclusiones con un debate entre las fuerzas con más intención de voto.