Catalogna «perde la testa», como Rossi, por perifrástica. Pensaba que nadie se percataría de las coces que le ha venido dando a España, a ver si conseguía tirarnos de la moto; pero resulta que todos hemos sido testigos presenciales de los hechos y no hay excusa posible.
La culpa no la tiene el ruc de Bañolas, que el pobre pollino es más manso que Platero; ni siquiera los asnos rebuznantes y come-pajas que han tomado al asalto el establo político; sino el establishment que contempla impávido el siniestro espectáculo, repantigado en las butacas de terciopelo granate de la Sala de Conciertos del Palau, donde las valquirias de Wagner.
Si a Mascherano le han caído dos partidos por mentarle al asistente del árbitro la «concha» de su madre como si fuera el mejillón salvaje de Madagascar…, a todos estos sujetos le tendrían que caer las de Palomares por todas las ofensas que nos están infligiendo. Dentro del «coño» de la UDEF no estaba la luna de Saturno, sino la cueva de Alí Babá, con el Salón del ‘Manga’ de Barcelona entero, tú ya me entiendes. O sea.
De golpistas, ladrones, comisionistas y rateros. Después de veros prosperar entre el trinque y la trinca durante todas estas décadas de impunidad, este humilde siervo no puede más que reconocer, con sentimiento de admiración hacia vuesas mercedes, que todos somos Salieri en la peli de Milos Forman:
¡Mediocres del mundo, yo os absuelvo! –musita don Antonio, asumiendo su insignificancia ante el talento inalcanzable de Mozart, genio y sepultura. Nunca antes contemplé a nadie interpretar tan magistralmente el sentimiento de amargura tirando del método de la introspección psicológica de Stanislavski. Eduardo Mendoza, genio y literatura: «En Cataluña tenemos los delincuentes que nos merecemos».
Que España haya robado a Cataluña es una acusación que está por demostrar. Lo que parece una verdad incuestionable, es que quienes sí han robado a bolsas de basura llenas de billetes, son algunos de sus más significados dirigentes, más endiosados que Justin Bieber, que parece que hubieran inventado el reguetón.
Encuentro pocas diferencias entre el intento de chantajear a España con una pistola en la nuca, o con un golpe de Estado orquestado por los representantes del Estado en el territorio en cuestión. Ambos van de perdonavidas y cuando menos merecen un guantazo con la palma de la mano abierta, dicho sea sin acritud.
Me niego a aceptar que va a ser más fácil cargarse una dictadura que una democracia, por manifiestamente mejorable que sea. Cuando se comete el error de negociar con los principios y los valores, se acaba capitulando.
Tiempo de castañas y moniatos. Lo que va de la asonada nazional-catalanoide, a los pelotazos de la “Sagrada” Famiglia. Entre unos y otros van a necesitar el módulo entero de Quatre Camins, donde Núñez, el ex presidente blaugrana, hará las veces de anfitrión, declamando el monólogo calderoniano de Segismundo, ese que dice ¡Ay mísero de mí, ay, infelice! . ¡Visça la República independiente del Barça!
El pecado de la carne roja. La OMS, qué peligro, pone al chorizo en entredicho y siembra la alarma entre los amantes del embutido argumentando que las carnes procesadas provocan cáncer. Pero nada dice de los políticos procesados, ni de sus vástagos, que se lo han llevado crudo.
A la vista está que hay tontos del culo en Córcega, en el Véneto, en Bavaria, en el Tirol, en Escocia y en Flandes. Pero que se pasen por el culo la ley, dudo que haya tantos como en la Celtiberia Show de Carandell que estás en los cielos.
No se tiene este cronista lo que se entiende por un patriota, pero creo que ha llegado la hora del ‘Juntos Por el Sí’ a España, antes de que la Cataluña extraviada del dislate nos batasunice con sus extravagancias totalitarias. Más que aplicar por las bravas el artículo 155, todos estos insurgentes que parecen lectores de un solo libro (la Técnica del colpo di Stato de Malaparte), se merecen que tiremos de rima.
¡Vaya ejemplares! El alcalde de Valencia ordena ocultar detrás de una cortina la vidriera de la Mare de Déu dels Desamparats, la Geperudeta, patrona de la ciudad, que hay en el crematorio del cementerio. Juan Ribó se llama el menda. Aquí un sectario perdido en el edredoning de sus propios fantasmas, no menos que Carmena, Chica Bond, que le ha declarado la guerra santa al belén de Cibeles.
A Ramón Centenero, In Memoriam. Te debo, querido Pepe, mi graduación en Arte Dramático y, sobre todo, tu afecto infinito. Descansa en paz, la misma que nos has dejado a quienes hemos tenido la fortuna de conocerte, tratarte y contemplarte durmiendo la siesta en casa, tapado con una manta hasta el cogote, por si de pronto aparecía por la puerta Richard Burton.