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CONJURA CONTRA ARTURO MAS

lunes 02 de noviembre de 2015, 13:40h
Si hiciera falta, Arturo Mas, con tal de seguir sentado en la silla curul de la Generalidad, se bajaría los pantalones en la plaza...

Si hiciera falta, Arturo Mas, con tal de seguir sentado en la silla curul de la Generalidad, se bajaría los pantalones en la plaza de San Jaime ante los seguidores de la CUP y, genuflexo, pediría perdón públicamente por sus errores. Ha entregado la economía a Oriol Junqueras y está dispuesto a hacer a la CUP cuantas concesiones le exijan. Todo menos perder el poder.

Tanta desvergüenza ha enrojecido las mejillas incluso de algunos consejeros del presidente. Según afirma Miquel Giménez, existe un auténtico motín en Convergencia. Incluso los miembros más leales a Arturo Mas le cuestionan. “Andreu Mas Colell -afirma el periodista- conseller de economía, Jordi Jané, conseller de interior, incluso sus fidelísimos Felipe Puig, conseller de empresa y hombre de confianza de Jordi Pujol, o Irene Rigau, consellera de educación, han criticado a Mas y a la declaración que pactó con la CUP”.

Un sondeo de Metroscopia arroja un resultado demoledor para Arturo Mas, político de cortos alcances y larguísima ambición: el 71% de los catalanes no quiere que repita como presidente de la Generalidad. Y para colmo solo el 56% de los que votaron a Juntos por el sí piensan que Arturo Mas debe continuar.

“Sin apoyos para su investidura -escribe Miquel Giménez-, cuestionado por sus propios consellers, cercado por la corrupción de su partido, a Artur Mas le hace aguas su proyecto político. O se quita de en medio o tendrá que convocar elecciones. ¿Qué hará?”

Por lo pronto, seguirá negociando su continuidad cediendo en todo lo que le exijan y humillándose hasta la desvergüenza.