Un equipo de investigadores del grupo Conflict Intelligence Team (CIT) ha emitido un informe en el que señala que cree haber detectado soldados rusos en Siria participando en operaciones de combate en Hama, Alepo y Homs. El CIT se basa especialmente en las fotos de varios soldados colgadas en las redes sociales, donde aparecen armados y que claramente fueron tomadas en esas localidades sirias. Esto pondría en entredicho la postura oficial del Kremlin que asegura que su intervención en Siria solo es a través de bombardeos aéreos y que su único objetivo es el Estado Islámico. Se da sin embargo la “curiosa” circunstancia de que tras hacerse pública la noticia no ha habido ninguna reacción por parte de las autoridades rusas, pero sí han desaparecido inmediatamente de las redes sociales las fotografías de los soldados a las que se refería el informe.
Teniendo en cuenta la absoluta falta de transparencia de Rusia en su participación en el conflicto de Siria no es descabellado pensar que haya enviado a soldados, quizá sobre todo con una tarea de avanzadilla para conocer in situ el terreno, y en su momento poder desplegar tropas en terreno sirio. Y quizá presumiblemente más que para combatir contra el Estado Islámico -Rusia se resiste a coordinarse con Estados Unidos y otros países en acciones conjuntas-, lo haga con el propósito de intensificar el apoyo a Bashar el-Assad, a quien Putin se empecina en mantener en el poder a toda costa.
El hecho descubierto por el CIT estaría también en consonancia con lo realizado por el Kremlin en Ucrania, donde de manera subrepticia fue enviando soldados para que luchasen junto a los rebeldes prorrusos en la guerra sin fin que asola el país. En todas las actuaciones del Kremlin no hay que olvidar nunca que Putin fue agente de la KGB y que no pocas veces mientras dice una cosa, en la práctica hace otra. Habrá que estar muy atentos a si se confirma el informe del CIT y de ser así la comunidad internacional tendrá que tomar buena nota y obrar en consecuencia.