TRIBUNA
"Podemos" o el fracaso de los historiadores
José Manuel Cuenca Toribio
jueves 12 de noviembre de 2015, 20:24h
A propósito de la tragedia de Catalunya se ha hablado mucho en los últimos meses –y se seguirá haciéndolo en los próximos- de la invidencia de los gobiernos nacionales y, en general, de la opinión pública al sur del Ebro, frente a los múltiples datos indicadores de una deriva independentista irrefrenable, que hubiera exigido del lado de los restante españoles una contraofensiva igualmente vigorosa, al servicio de un proyecto ilusionante de convivencia a nivel de los tiempos. Tema este sin duda más que apasionante y de insoslayable y permanente reflexión que hoy, empero, solo es traído a la presente tribuna periodística en razón de sus manifiestas relaciones con otro de no menor entidad.
Bien que casi en sordina, hubo otro tiempo en nuestra historia más reciente –comedios y finales de la centuria pasada- que responsables universitarios –catedráticos y profesores de vocación ardida, entregados sin reservas, en una idolatrada Alma Mater, a la noble tarea de enseñar e investigar- no cedieron ni a presiones ni a temores en su insistente denuncia en la degradación ostensible de la trasmisión en sus aulas y departamentos de los diversos saberes, en particular, los humanísticos, sin que sus quejas y lamentaciones obtuvieran eco alguno en los medios dirigentes ni en instituciones ni organismos sustantivos de la comunidad nacional.. Causas elevadas y, en todo caso, atendibles, se invocaban por sectores influyentes de la sociedad hispana –en especial, mediáticos- para justificar tal derrotero.
Haciendo justicia, conforme quedó dicho, a este último juicio, no cabe poner en duda la exactitud y el realismo de las voces que enunciaban el descenso creciente de la formación y competencia profesional del alumnado y esferas profesorales cada vez más amplias de diversas Facultades, casi sin excepción alguna relevante en toda la geografía peninsular e insular. Es ahora, cuando el escenario político-social y cultural del país entero se puebla de declaraciones y afirmaciones sin fundamento intelectual o científico alguno acerca de los más graves asuntos del presente y del ayer, en que la comunidad nacional descubre su asombro y crítica cara al indigente nivel que revelan aquellas salidas de los labios de los rectores de los actuales movimientos sociales, en que Podemos descuella sobre cualquier otro.
Por obvias razones de oficio –y de espacio también, desde luego…-, el cronista se detiene de modo único en las atañentes al amplio y en otro tiempo respetado territorio de Clío, en el que semejan cebarse los estragos de la hodierna crisis educativa universitaria. Aquí, ninguna sorpresa se ha producido ni en el conocimiento ni en el ánimo de los antiguos denunciadores de agravios y agresiones a la más elemental cultura historiográfica. A ciencia y paciencia en claustros, departamentos y seminarios las tesis y planteamientos hoy del dominio público, sostenidas y divulgadas por los voceros y líderes “antisistema”, tuvieron una gestación tan visible como afanosa, incubada o aplaudida incluso, en nuestros días, por sobresalientes politólogos e historiadores, gran parte de entre ellos ahora escandalizados con el fruto mediático de sus pretéritas enseñanzas.
Clío, mejor que ninguna otra musa o deidad, sabe mejor que nadie que no hay nada nuevo bajo el Sol, por más que los terrícolas lo olviden con frecuencia.