www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

No queremos a Rajoy

Jesús Carasa Moreno
x
carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
viernes 13 de noviembre de 2015, 20:43h
Nuevamente, nuestro espíritu fallero anda con gana de fiesta. Escribí un artículo cuando nos aprestábamos, gozosos, a escabechar a Zapatero, al que elegimos dos veces, recordando la fruición con que hemos hecho lo mismo con todos los presidentes. En democracia, son lógicos los cambios, pero, en este país, cuando se abre la veda de cada presidente, nos cobramos la pieza con saña, olvidando la devoción que le hayamos profesado durante su mandato. Ninguno pasa a la historia con respeto.

A Rajoy se le ha soportado con antipatía manifiesta, pero amigo, en las anteriores elecciones, un país aterrado por la enorme crisis en la que se ahogaba, se volcó, olvidando odios y rechazos, en una mayoría absoluta hacia él y su partido, convencido de que eran los únicos capaces de sacarlo de ella.

Rajoy, arrullado siempre, por la terca tabarra de los que son capaces de negar que el sol sale por oriente, ha cumplido de forma tan sorprendente y atinada su misión que, antes de terminar su mandato, nos disponemos, con regocijo, a darle “matarile”, olvidarnos de disciplinas y austeridades y volver a las frivolidades y trampantojos que tanto nos entretienen. Tenemos, a la espera, varios “versolaris” que prometen hacernos pasar tiempos muy entretenidos proponiéndonos plena dedicación a la solución de problemas que no lo son.

Ya tenemos, otra vez, a las izquierdas todas, haciendo gala de esa su eterna arrogancia del soldado que cree que es el único que lleva el paso correcto en el desfile.

Y ahora, que es el tiempo de los dichos y no de los hechos, no queremos a un presidente que “comunique mal”, es decir, que no se deje destazar por la picadora de carne de la maledicencia.

No queremos a un presidente que, continuamente, nos regatee nuestros “derechos” y nos ponga en evidencia obligándonos a dejar claro si somos de los que tiran del carro o de los que van montados en él.

No queremos a un presidente que se niegue a cargar con sus culpas y las de los demás y afrente a los nuestros, en el ruedo del Congreso, colocándoles, en cada faena, ese par de banderillas de la “herencia recibida” y las encuestas del paro.

No queremos a un presidente que predique, aburridamente, con el ejemplo de la moderación cuando lo que nos gusta es jugar a la ruleta rusa.

No queremos a un presidente que niegue el paso a jóvenes con ilusión y/o ambición que postulan el cambio como necesario y lo demandan ofreciendo la juventud como un valor en si mismo, aunque, todos sepamos, que se trata del periódico “recambio generacional” del quítate tu que me pongo yo.

Pero amigos, estos siguen siendo malos tiempos para la lírica y en las próximas elecciones y a la vista de lo que hay en el banquillo, quizá la mejor solución sería elegir a Rajoy para que termine su tarea y que, después, por clarividencia u obligado por algún apoyo, dejase paso a otro que afrontase las reformas, inevitables, del sistema.

Esta idea no me nace de súbito pues, algunas veces, he considerado lo distintas y seguramente, mejores que hubieran sido las cosas si esto lo hubiera hecho Aznar.

Nos hubiéramos evitado la segunda mitad de su mandato que, seguramente, a él mismo le gustaría borrar y un Rajoy, mucho más prudente, hubiera afrontado mejor la implicación de España en la guerra de Irak y la gestión del atentado del 11M. Habría, quizá, ganado las elecciones y… la era Zapatero no hubiera existido.

Nos hubiéramos evitado las consecuencias mil de las que ya he hablado tantas veces y hubiéramos afrontado esta inevitable crisis en mejores condiciones y con un equipo mejor preparado. Nadie en sus cabales puede negar esto a la vista del tratamiento tan distinto que han dado a la crisis Rajoy y Zapatero.

Sí, amigos, ya sé, soñar y adivinar el pasado es libre pero no sirve para nada.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(1)

+

1 comentarios