Han capturado al cerebro y cabecilla de los atentados de París, pero no han terminado. Están locos. No les importa morir. Es muy difícil luchar contra un ejército de soldados que prefieren morir a caer prisioneros. De hecho, se les adiestra para morir matando. Y siempre en nombre de su Dios.
Sí, tengo miedo. Voy a procurar que no se me note. No quiero alterar mi vida y no quiero que nadie modifique mi rutina, pero es inevitable porque un loco radical puede hacer lo que quiera, desde clavar un cuchillo a poner una bomba. Y lo puede hacer en plena calle o en un estadio de fútbol, en un tren o el Metro.
Conmigo, mucha gente tiene miedo, pero tenemos que seguir. No nos podemos quedar en casa. Hay que seguir viviendo con aparente normalidad y disimular, hacer ver que policías con ametralladoras más grandes que yo no impresionan. Aunque no sea normal, como no lo es tener que pasar un triple filtro policial para poder ver un partido de fútbol, por mucho “clásico” de máxima rivalidad que se trate.
Y digo yo: ¿Qué hacen los políticos para garantizar nuestra seguridad? ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Cómo nos preparamos cuando sabemos que hay células yihadistas que se han entrenado para cometer atentados en España? ¿Qué puede hacer la comunidad musulmana?
Por empezar por el final, de la comunidad musulmana en España podemos esperar poco o nada. Su propio presidente ha dicho que ellos no pueden detectar a los yihadistas porque, insiste, no van a rezar a las mezquitas y no se integran en ninguna comunidad. Asegura que no les conocen. Poca ayuda, pues, por esta parte.
Pero es que tampoco da mucha tranquilidad el Gobierno cuando dice que no puede tomar ninguna decisión sobre si actuar en Siria hasta que no haya un nuevo Ejecutivo tras el 20 de diciembre. ¿Hasta qué fechas nos lleva eso? ¿Responde realmente a no comprometer a los próximos gobernantes o es una respuesta electoral llena de miedo a no repetir otro “Irak”?
Igualmente, exaspera la tibieza en su respuesta un sector de la izquierda y Podemos cuando insisten en vías de diálogo. Pues claro que siempre hay que hablar y discutir y proponer, pero ¿de verdad se sentaría Pablo Iglesias a debatir con un tipo que antes de darle la mano haría explosionar un cinturón lleno de bombas?
La derecha no quiere que Siria traiga otra “foto de las Azores” y la izquierda presume de ese “buenismo” característico que le hace empatizar siempre con el terrorista, pero ¿qué van a decir y hacer todos mañana si hay un atentado? Europa está amenazada y en alerta y España, objetivo de Estado Islámico, esperando con calculado interés electoral que pase el día de Reyes para ver si movemos ficha. Luego nos quejamos.
Repito, yo sí tengo miedo. No soy ningún valiente. ¿Quién garantiza mi seguridad? De momento, ninguno de los que me están pidiendo el voto. Al menos, sí confío en la Policía y en su trabajo. Espero que sus jefes estén a la altura.