La esperanzadora etapa de Rafa Nadal en la Copa de Maestros de Londres llegó a su fin este sábado en cuanto se cruzó en su camino Novak Djokovic. El español llegó a las semifinales invicto, venciendo a Wawrinka, Murray y Ferrer con un juego que no había podido mostrar a lo largo de este año de transición.
Frente a él, Novak Djokvic, que en un año espectacular ha llegado a todas la finales de los torneos de élite que ha disputado y donde sólo le quedó la oportunidad perdida en Roland Garros para completar el Grand Slam. Como indiscutible número uno del mundo, sorprendió su estreno en Londres con una derrota ante Federer, la primera tras tres años invicto bajo techo.
Con estos precedentes, para que Nadal lograra una plaza en la final debía protagonizar una de sus añoradas hazañas. Sin embargo, el serbio se mostró impasible y no dejó atisbo a la más mínima duda de que este sábado se llevaría el triunfo.
Así lo demostró en un comienzo arrollador. Seguro en el saque, dejó en blanco a Nadal en el primer servicio del español para hacer la primera rotura de la tarde. Confirmándolo justo después, Djokovic se colocaba con un cómodo 3-0.
Nadal apenas le inquietaba al resto y, con esa seguridad, fue llevando el partido con total tranquilidad al favorable 6-3 del primer set.
Ya en la segunda manga, Nadal volvió a estar al borde del precipicio en el primer juego, donde su rival contó con una bola de ‘break’ que acabó salvando el español. La rutina permanecía estable: facilidades para el serbio en su saque y una lucha de Nadal contra los elementos cuando le tocaba a él servir.
Sin sorpresa, la esperada rotura de Djokovic llegó en el quinto juego. Con dos bolas de ‘break’, no fue hasta la segunda cuando el número uno dio el paso definitivo a la final. Con Nadal sin capacidad de réplica, volvió a doblegar al español en el último juego para con el triunfo por un doble 6-3 una hora y diecinueve minutos. Ahora, Nadal tendrá que esperar a la nueva temporada del próximo año para demostrar si la mejora vista en Londres no ha sido fruto de la casualidad de su forma y el estado de sus rivales. Djokovic, por su parte, tratará de poner un broche inmejorable a una temporada histórica.