Ha terminado el ciclo Kirchner iniciado en mayo del 2003, los primeros cuatro años le correspondieron a Néstor y los últimos ocho a Cristina. El 10 de diciembre asumirá Mauricio Macri, actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como nuevo Presidente, quien fue electo en la elección más reñida de las últimas décadas. No tengo memoria de una elección tan ajustada como esta, ya que Macri obtuvo 51,4 por ciento de los votos y Scioli 48,6. La elección favoreció a Macri en apenas 9 provincias, sobre un total de 24, pero dentro de este grupo de 9 provincias encontramos distritos muy poblados como la ciudad de Buenos Aires, y las provincias de Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos. Por su parte Scioli ganó en la Patagonia (con poca población) y el Norte Argentino, con la única excepción de Jujuy. Un comentario merece el mayor distrito del país, la Provincia de Buenos Aires, donde habita casi el cuarenta por ciento de la población argentina, aquí ganó Scioli pero con un margen muy escaso: 51,2 a 48.9. Este resultado tan equilibrado refleja el hecho que, si bien Scioli ganó ampliamente en el Conurbano Bonaerense donde se halla el núcleo duro de la pobreza y marginalidad social que históricamente vota al peronismo, en el interior de la Provincia de Buenos Aires triunfó ampliamente el voto de ciudades claramente dependientes de la producción agropecuaria fuertemente castigadas por la política económica del gobierno.
Un dato muy importante es que el nuevo presidente no tendrá mayoría parlamentaria. En el Senado Nacional se sientan 72 representantes de las 24 provincias, nada menos que 42 de ellos responden al oficialismo actual y apoyaron al candidato Scioli. En la Cámara de Diputados hay 257 bancas, apenas 93 corresponden a la coalición electoral que postuló a Macri, 102 son del Frente para la Victoria que postuló a Scioli., el resto de los partidos controla 62 bancas.
Argentina tiene un nuevo Presidente que asumirá el 10 de diciembre, es evidente que son muchos los problemas económicos, sociales y políticos que deberá enfrentar sin demoras. El más inmediato y urgente es la crisis de divisas, con un Banco Central que día a día se va quedando sin reservas de divisas para afrontar importaciones y pagos de servicios externos. Definir un sendero para superar esta coyuntura y además retomar el crecimiento económico y la creación de empleos, como se ve una tarea de por sí muy compleja. Si al mismo tiempo tendremos un Presidente sin mayoría parlamentaria, es evidente que su éxito dependerá no solamente de la eficacia de sus políticas de administración del estado, sino también de su habilidad y credibilidad para articular una estrategia capaz de lograr la adhesión de otras fuerzas políticas.