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UN AVIÓN CON 224 PASAJEROS, DERRIBADO

Rusia no está dispuesta a perdonar

Carmen Alvarez-Guerra
martes 24 de noviembre de 2015, 02:19h
Rusia no está dispuesta a perdonar
El derribo del avión Airbus 321 ocurrido el pasado 31 de octubre en la Península del Sinaí abrió las sospechas de un presunto ataque terrorista llevado a cabo por el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Las recientes investigaciones han confirmado la explosión de una bomba en la bodega del avión.

Este hecho, junto a los múltiples ataques en París y en otras regiones como Beirut y Turquía, ha despertado una preocupación internacional sobre la amenaza global del terrorismo islámico . Como consecuencia del ataque, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha asegurado que hará uso de cualquier medio necesario para combatir a EI.

El avión, perteneciente de la compañía Metroyet (Kopgalymaria) se estrelló de forma repentina en el área central del Sinaí, dejando consigo 224 muertos, la mayoría rusos, tres ucranianos y un bielorruso. Desde la tragedia, el Gobierno egipcio, Rusia y los servicios de inteligencia estadounidenses, de Reino Unido e Israel han cooperado realizando una intensa investigación para hallar las causas del accidente.

Tras casi tres semanas de exhaustivo trabajo, el análisis de las cajas negras reveló que el avión se había estrellado debido a un artefacto situado en la bodega avión y no a causa de un misil o un problema técnico, tal y como se apuntaba en un primer momento.

Poco después, el presidente ruso confirmó que el avión fue derribado a causa de una explosión dentro del avión. Según el jefe del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), Alexander Bortnikov, "en el vuelo explotó un artefacto de una potencia de 1,5 k de trilita”. Como resultado, “el avión se desintegró en el aire” y añadió que esta acción era consecuencia inequívoca de un ataque terrorista.

Bortnikov afirma que las inspecciones de enseres personales, equipaje y piezas del avión siniestrado "mostraban rastros de una sustancia explosiva de producción extranjera”, lo que llevó al servicio de seguridad ruso a deducir la actividad de un artefacto explosivo dentro del avión.

Las primeras sospechas recaen sobre el grupo Estado Islámico, que ya se había proclamado el autor de esta tragedia en un comunicado divulgado en la red social Twitter y una página web que actúa como portavoz oficioso de Estado Islámico: “Nosotros lo derribamos, moríos de la rabia”.

Aunque el gobierno egipcio sigue sin confirmar que hayan pruebas concluyentes sobre las causas del siniestro del Airbus 321, Rusia ha decidido intervenir de forma implacable contra este grupo terrorista y no cesará hasta que no haya terminado con él.

Adicionalmente a esta decisión, tras los atentados ocurridos en Paris el 13 de Noviembre, Putin ha decidido unirse mano con mano con el presidente de Francia Francois Hollande para acabar con el terrorismo en el territorio del califato.

Rusia decide actuar
Putin ha reforzado la intervención militar en Siria intensificando los bombardeos contra las posiciones estratégicas del ISIS. El presidente ruso se ha apoyado en el articulo 51 del Estatuto de la ONU, que sostiene el derecho de cualquier Estado a la autodefensa, para lanzar un ataque masivo y directo a las fuerzas de Estado Islámico y pide a su vez ayuda internacional para encontrar a los responsables del atentado del Aibus 321. “Los buscaremos en todas partes, dondequiera que se hayan escondido. Los encontraremos en cualquier lugar del planeta y los castigaremos”, aseguró.

Rusia ha utilizado por primera vez misiles de crucero Kalibr y bombarderos estratégicos Tu-160, Tu-95 y Tu-22, pudiendo precisar con mayor eficacia la destrucción de los objetivos. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, ha hecho hincapié en el eficaz incremento de ataques realizados por el país: “Hemos asestado un ataque aéreo masivo en Siria. El número de misiones aéreas se ha duplicado”.

Nuevas coaliciones
Tras los atentados de Francia y el derribo del Airbus 321, China ha mostrado su apoyo a Rusia “como socio estratégico”. El portavoz chino del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei, fue claro: “China apoya firmemente a Rusia en la salvaguarda de su estabilidad y seguridad nacionales y en la toma de acciones antiterroristas con ese objetivo”.

El presidente ruso ha vuelto a hacer un llamamiento a los miembros de la coalición internacional contra EI para colaborar con el Gobierno de Siria, dado que, según el canciller ruso Serguéi Lavrov, el ejército sirio es la única fuerza terrestre capaz de derrocar al grupo terrorista y su colaboración facilitaría mucho mas la guerra contra ellos.

A pesar de la insistencia de Rusia en este aspecto, Occidente se sigue mostrando reacio a apoyar las fuerzas del presidente de Siria, Bashar Al Assad. Estados Unidos ha reiterado en varias ocasiones que no cooperarán con Rusia mientras ésta siga apoyando las fuerzas del gobierno sirio, lo que dificulta una alianza internacional conjunta y coordinada que permita un frente eficaz contra Estado Islámico.

Rusia busca a los culpables
No obstante, a pesar de los bombardeos de Rusia en la zona siria tomada por EI, el principal problema al que se enfrenta el gobierno ruso es el de hallar a los responsables del accidente el avión. El FSB ha ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares a quien aporte información sobre los autores del derribo.

Entre los principales sospechosos se encuentra Abu Osama Al Masri, al que los servicios de inteligencia británicos han señalado como autor intelectual del accidente. De 42 años, es el principal líder de Estado Islámico en el Sinaí. Realizó sus estudios en la Universidad de Al Azar en Cairo, licenciándose en Teología y se dedicó un tiempo a la importación de ropa antes de unirse al grupo terrorista.

Según The Sunday Times, la identidad de Al Masri se ha visto expuesta gracias a una serie de videos grabados donde aparece su rostro difuminado.

Aunque Rusia confirme esta información, el gobierno egipcio apunta a otros dos sospechosos como autores del accidente: Mohamed Ahmed Ali, de 37 años, y Yasri Abdel Moniem, antiguo jefe de otra organización terrorista.

Además, la inteligencia británica señala que la bomba fue colocada por un militante de Estado Islámico en uno de los equipajes en la cinta transportadora del aeropuerto egipcio de Sharm el Sheij. Según The Daily Telegraph, dos días después del sinestro se detectaron fallos en el control del personal aeroportuario que tiene acceso a la parte trasera del aeropuerto. Las numerosas negligencias en el control de equipajes del personal del aeropuerto egipcio dan pie a sospechar sobre la posibilidad de que algunos trabajadores hayan podido colaborar en la introducción del artefacto en la cinta de equipajes.

Esta es una de las hipótesis en la que se está trabajando. Los servicios de seguridad en Egipto detuvieron el pasado martes a dos empleados del aeropuerto egipcio sospechosos de haber ayudado a introducir la bomba que explosionó dentro del avión. Según uno de los funcionaros citados por Reuters, “diecisiete personas se encuentran retenidas, dos de ellos sospechosos de haber ayudado a quien puso la bomba en el avión”.
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