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POR LIBRE

Rajoy y Sánchez, en el diván de Bertín Osborne

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 29 de noviembre de 2015, 18:12h

Sin duda, el gran éxito de televisión de la temporada lo ha protagonizado TVE con el programa de Bertín Osborne, “En tu casa o en la mía”. El presentador ha conquistado a millones de espectadores con su simpatía y desparpajo. Es un hombre campechano, atractivo y actúa con naturalidad, pues hace de sí mismo: de señorito andaluz, un punto chulesco, un vividor, un cachondo que se ríe de todo y de todos. Y, por suerte para los espectadores, no canta.

El programa, además, contiene un ingrediente de éxito seguro: el morbo. Las cámaras se cuelan en las casas de los invitados, o en la del presentador, y recorren con parsimonia salones, dormitorios, baños y cocinas. Como “Hola”. Y Bertín Osborne se cuela en los secretos del invitado. O eso parece. Pero TVE, sobre todo, plantea un programa amable; sin navajazos, insultos, aullidos, muecas desencajadas. No ofende a nadie, algo inusual en la parrilla televisiva española. Y el invitado es tratado a cuerpo de rey.

Rajoy y Pedro Sánchez, que andan enchufados a la campaña catódica que sufrimos y como locos por rebañar votos, no han perdido la oportunidad de sentarse en el diván de psiquiatra que instala el presentador en el salón de su casa. Repanchingados entre cojines, los invitados confiesan lo que parecen ser sus secretos más íntimos, y que suelen resultar tan ridículos como insignificantes. Pero la audiencia disfruta con el morbo de creer hurgar en la intimidad de los invitados, de colarse en la vida más personal o doméstica.

El secretario general del PSOE contó sus primeros escarceos amorosos, jugó al ping-pong, demostró sus habilidades culinarias haciendo un zumito y terminó abrazándose a Bertín Osborne como si se conocieran de toda la vida. Todo muy natural. O muy impostado.

A Rajoy le toca el turno este miércoles y hay expectación por saber si Bertín Osborne es capaz de mostrar la cara más amable del presidente del Gobierno, de lograr que cuente sus intimidades, de ablandarle, de reconocer que siente y padece como todos. Un auténtico reto.

Los dos grandes líderes políticos españoles también visitarán el plató de “Qué tiempo tan feliz”, un programa chirriante y cursi, pero que, según parece, tiene una audiencia de la tercera edad considerable. Un caladero de votos. Y es que los platós de televisión se han convertido en el gran escenario electoral. Todos los candidatos andan convencidos de que pueden pillar votos bailando y brincando como locos, montando en motos enanas, reptando por el suelo, deslizándose por tirolinas, subiéndose a un helicóptero, a una polea o a un globo, cortando cebollas o cantando fandangos.

Por suerte para todos, Bertín Osborne no les somete a esas esperpénticas payasadas. Son payasadas amables. Pero juega con ellos hasta lograr que le cuenten los detalles del beso a su primera novia, si les gusta el jabugo, si prefieren la playa o la montaña, sus aficiones más desconocidas y a qué dedican su tiempo libre. Todo de gran interés.

Sin duda, el indiscutible éxito del programa es mérito de este simpático personaje, que ha pulverizado las estadísticas de audiencia y que sabe aprovechar como nadie el interés de la gran mayoría de la audiencia de televisión: mirar por el ojo de la cerradura. El formato puede resultar impúdico y hasta frívolo, pero funciona como un tiro en televisión. Enhorabuena sin paliativos a TVE y a Bertín Osborne.

He de confesar que no he logrado soportar ni cinco minutos de los tres programas que he intentado ver. Me importa un bledo si Pedro Sánchez cocina bien o si a Rajoy le encanta pedalear por los senderos gallegos. Lo que quiero saber nunca lo contarán. Ni en el diván de Bertín Osborne.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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