Una tesis permea, desde el prólogo, la obra que tenemos entre manos: la crisis a todos los niveles por la que transita España durante los últimos años y que, lejos de solventarse, se ha agravado. En efecto, Rojo y Muñoz trascienden el mero análisis económico para prestar atención a las raíces sociales, políticas y culturales del problema que no solo escrutan sino que proponen también formas de resolución. Estas últimas tienen un protagonista fundamental (la sociedad civil) que deberá llevar a cabo la compleja misión de la regeneración, tarea de la que excluyen a los partidos tradicionales (PP y PSOE) así como algunos de nuevo cuño (Podemos).
La obra, igualmente, supone un recorrido trepidante por los cambios que se han observado en los principales actores políticos españoles. Al respecto, el hecho de que el libro sea el resultado de una compilación de artículos de opinión escritos por el autor ordenados cronológicamente, nos permite apreciar el hundimiento de UPyD (formación llamada a ser una de las alternativas al bipartidismo de PP y PSOE), la emergencia de Podemos y Vox o la transformación de Ciudadanos en partido de ámbito nacional.
Lucio Muñoz se muestra políticamente incorrecto en su análisis. El resultado es una crítica, mordaz en ocasiones, bien argumentada sobre algunos aspectos que han conformado el panorama político español desde 1978, empezando por el sistema autonómico y siguiendo por la partitocracia de PP y PSOE, a los que acusa de manifestar una peculiar concepción de la democracia (consistente en votar cada cuatro años) y del diálogo con el independentismo catalán (estrategia que entienden como sinónimo de ceder permanentemente ante sus acometidas rupturistas). En este sentido, pone como ejemplo la actuación del Gobierno de la Nación ante la consulta ilegal del 9 de noviembre de 2014, a la que define como “referendo de cartón piedra”.
Asimismo, Lucio Muñoz también nos advierte de algunas soluciones que podrían resultar aún más nefastas que el contexto actual, como por ejemplo otorgar la confianza a la formación liderada por Pablo Iglesias. Podemos, a pesar de sus tretas por disfrazarse de socialdemócrata, supone únicamente una traslación del marxismo-leninismo al siglo XXI. Dicho con otras palabras: persigue imponer en España el modelo de Gobierno de Venezuela e Irán, lo que aumentaría el intervencionismo gubernamental y reduciría la libertad de los ciudadanos (particularmente de los disidentes).
No se trata de una crítica teórica o sectaria, sino avalada por la experiencia. Para ello, desentraña algunas de las iniciativas que las diferentes marcas de Podemos han establecido en los municipios que gobiernan en los cuales cabe apuntar que han reducido a la irrelevancia a IU, partido que hasta hace poco aspiraba a capitalizar el descontento de los votantes del PSOE.
En cuanto a Ciudadanos, aunque le suscita mayor optimismo, también enumera sus limitaciones de cara a realizar exitosamente la regeneración de nuestro sistema y de nuestra democracia. La principal de ellas tiene que ver con su conversión “en tiempo récord” en partido nacional, lo que ha permitido que en sus cuadros dirigentes se hayan instalado oportunistas que en su día militaron en PP o PSOE. Esta afirmación resulta compatible con el reconocimiento de la positiva labor desarrollada en Cataluña combatiendo el nacionalismo.
Finalmente, dentro de los modelos a seguir, el autor propone el de Reino Unido bajo el Gobierno de David Cameron. Las razones de ello descansan en la capacidad mostrada por los conservadores británicos para incentivar la creación de empleo privado (en detrimento del público), revirtiendo la compleja herencia económica que le transmitió el laborismo.