España, objetivo terrorista
lunes 14 de diciembre de 2015, 09:33h
El saldo final del atentado talibán contra la embajada en Kabul -dos policías muertos y uno herido- ha obligado a cambiar el discurso. Una vez más –si es que hiciera falta mayor evidencia- se demuestra que el terrorismo teocrático-totalitario atenta contra cualquier objetivo occidental donde quiera que sea y cuando pueda, con Irak o sin Irak, con bombardeos en Siria o sin ellos: cuanto antes se convenza la sociedad española de esa dura realidad, antes y mejor podremos combatirla. Ayer mismo, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguraba que estamos “ante un ataque directo contra España”, al tiempo que reafirmaba la necesidad de “estar todos unidos ante el terrorismo”.
En esta última cuestión, la de la unidad, Francia ha dado recientemente una lección de madurez cívica. A raíz de los atentados de París, toda su clase política se ha unido en torno a François Hollande, dejando a un lado diferencias ideológicas y confluyendo en lo que de verdad importa, la seguridad nacional.
La batalla contra el terrorismo islamista no se libra en un espacio cerrado. Su campo de acción es global, y tiene una serie de riesgos inherentes que, por desgracia, a veces tienen funestas consecuencias, como las derivadas del ataque en Afganistán. Son ya numerosos los países que han sufrido el azote del yihadismo, aunque ello no ha implicado que den un paso atrás en su lucha contra esta lacra. España, pues, debería seguir los pasos de Francia y permanecer unida en una cuestión que es de estado y que lo último que requiere son planteamientos demagógicos.