Rajoy-Sánchez ¿El último debate “a dos”?
martes 15 de diciembre de 2015, 08:21h
Actualizado el: 15/12/2015 11:36h
El cara a cara que ayer mantuvieron Mariano Rajoy y Pedro Sánchez dejó tres cosas claras: la capacidad del líder de la oposición para irritar al Presidente del Gobierno, la esterilidad de una guerra de datos muy poco constructiva y la convicción de que una gran mayoría de televidentes hizo zapping en algún momento, quizá, porque a mucha gente le disgusta el fango. El insulto y las interrupciones. Si la primera parte fue Rajoy quien dio la talla en materia económica, en la segunda Sánchez logró sacar de sus casillas a su oponente, con una estrategia mezcla de agresividad e inexactitudes -agit prop al más puro estilo Podemos- que llenó de tensión el resto del debate, pero que le reafirmó ante cierto tipo de electorado.
El anterior, en el que participaron también Pablo Iglesias y Albert Rivera, fue indudablemente más ágil y fresco, acorde con un electorado joven que a buen seguro desconectó del de ayer. Es comprensible que Rajoy mandara en su lugar a Soraya Sáenz de Santamaría, por cuanto a él se le sigue dando mejor gestionar que comunicar. En este sentido, Rajoy se vio superado en materia de corrupción por un Pedro Sánchez que insistió de manera contumaz en los casos Bárcenas y Rato, sin que el líder popular apenas sí le importunase con los ERE.
También a Rajoy le faltó contundencia para rebatir el argumento socialista de que el independentismo en Cataluña había crecido por culpa del PP, y no fue capaz de poner en valor el crédito recuperado en materia exterior -y que previamente había dilapidado Zapatero-. En todo caso, es muy posible que el próximo debate antes de unas elecciones generales ya no tenga un cariz bipartidista tan marcado. Y sería deseable que también fuese algo menos encorsetado.