falta de compromiso
Decepción en la cumbre mundial de los alimentos
jueves 05 de junio de 2008, 20:47h
Los 193 países que participan en la cumbre de los alimentos, que se celebra desde el martes en Roma, intentan cerrar sus trabajos este jueves con una declaración final que debería implicarles para luchar "por todos los medios" contra la crisis alimentaria. Sin embargo, la cumbre se enfrenta a un embarazoso fracaso. Tras los repetidos llamamientos durante los últimos tres días para que se dejase de hablar sobre el hambre y se empezase a actuar, las palabras del documento final amenazan con minar el resultado de la reunión. "Las negociaciones de la declaración final están siendo difíciles", ha dicho Matthew Wyatt subdirector del Fondo para Desarrollo Agrícola de Naciones Unidas.
Las negociaciones de la declaración final prosiguen ante la falta de acuerdo y la rueda de prensa de clausura se ha aplazado ya en dos ocasiones, sin que se haya fijado un nuevo horario. "La declaración final es decepcionante respecto a los preliminares", ha dicho Frattini en declaraciones al programa de la televisión pública italiana 'Economix', de RAIeducational. Según Frattini, "por desgracia", las conclusiones finales "se han diluido demasiado" respecto a las "ambiciones iniciales". En concreto, parece que no zanjará las espinosas cuestiones de las subvenciones y los biocarburantes.
Las organizaciones gubernamentales consideran ya un fracaso la reunión, porque en su opinión refuerza el actual sistema económico que ha llevado justamente a la actual crisis de los alimentos.
Los biocombustibles, a los que se mira como responsables parciales de la escalada de precios de las materias primas, han sido uno de los objetos que han dominado los tres días de debates, con EEUU y Brasil (los principales productores mundiales) defendiéndolos con ahínco. Sin embargo, la declaración final podría limitarse en este tema a la puesta en marcha de un "sistema de evaluación" de los biocarburantes "con el fin de conocer mejor el impacto de las bioenergías sobre la seguridad alimentaria", según ha indicado Kieth Wiebe, responsable de desarrollo agrícola de la FAO.
Los párrafos de la declaración que presentan más problemas son los referidos a cuestiones relacionadas con la instrumentalización política de los alimentos y la liberalización del comercio agrícola, según han dicho a EFE fuentes cercanas a la negociación.
Las políticas comerciales (subvenciones, restricciones a la exportación) han sido otro gran objeto de controversia durante la cumbre, acusadas de desfavorecer a los países pobres y de crear distorsiones en el mercado. Según fuentes próximas a las negociaciones, los países están acordando una fórmula mínima en favor de un comercio agrícola "más equitativo".
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, denunció en la inauguración de la cumbre las "políticas alimentarias que empobrecen a los vecinos" e instó a los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a encontrar rápidamente un acuerdo de liberalización del comercio agrícola. Varios países de África, ONG y los responsables de la OMC y el Banco Mundial han apelado igualmente durante el transcurso de la cumbre a que se abandonen esas políticas, mientras que la Unión Europea ha defendido con uñas y dientes la Política Agraria Común.
Según un proyecto de declaración obtenido por AFP, los países deberían implicarse en la lucha "por todos los medios" contra la crisis alimentaria. "También deben prometer más inversiones en el sector agrícola con el fin de aumentar la producción y la productividad", según un responsable de la FAO.
Trabas de Argentina y Cuba
Argentina es uno de los países que pone obstáculos para la adopción de la declaración, según han dicho fuentes diplomáticas de América Latina a AFP. Este país, un importante productor de productos agrícolas en la región, quiere que se elimine de la declaración final una mención a "las medidas restrictivas que pueden aumentar la volatilidad de los precios internacionales".
Una de las frases más problemáticas es la que señala que "los alimentos no deberían utilizarse como instrumento de presión política y económica", según informa EFE. Cuba reclama una condena implícita de embargo americano contra la isla, según fuentes cercanas a la negociación. Además de reclamar que la declaración estipule que "los alimentos no sean utilizados como armas de presión política", la delegación cubana quiere que mencione un "derecho a la alimentación", que vendría a condenar el embargo americano sobre la isla. "Cuba exige medidas particulares dentro de la declaración pero soy optimista sobre el tema de las discusiones", ha declarado un responsable de la FAO.