Ecologismo sí, pero con cabeza y ánimo científico
jueves 05 de junio de 2008, 23:21h
La gran ‘religión’ del siglo XX, el ecologismo, celebró ayer su día grande, el Día Mundial del Medio Ambiente. Afortunadamente, los seres humanos estamos más concienciados que nunca de la necesidad de cuidar la biodiversidad y el mundo en el que vivimos. Separar los residuos domésticos para facilitar su reciclaje o utilizar bombillas de bajo consumo, por poner dos ejemplos, han dejado de ser costumbres exclusivas de ecologistas concienciados. Cuidar del medio ambiente ya no es una opción sino una obligación, si queremos sobrevivir.
Dicho esto, no hay que caer en la tentación de sumarse a la nueva Inquisición de lo políticamente correcto. Hay que respetar la naturaleza y bien es cierto que la raza humana ha hecho más mal que bien al planeta tierra. Sin embargo, no es de recibo científico que sea pecado poner en duda cualquiera de los negrísimos pronósticos que predica los nuevos ‘gurús’ de la ecología. La ciencia surge de la curiosidad, se nutre de la duda y sólo se sacia con la prueba. Los dogmas quedan fuera de su ámbito. Y, en el terreno que nos ocupa, existen demasiados tópicos y soluciones demasiado simplistas, que no ayudan en nada a solucionar el problema.
Así, por ejemplo, nos encontramos con paradojas como que la “temida” energía nuclear se está revelando como una de las fuentes energéticas más limpias desde el punto de vista ecológico, ya que no produce gases de efecto invernadero. Las bombas nucleares y terribles tragedias como Chernóbil, han distorsionado la imagen de la energía nuclear, desplazando un debate inapelable fuera del terreno científico que debiera serle propio. Sin embargo, ya son muchos los países de primer nivel que están apostando por esa fuente de energía. En España, sin embargo, seguimos anclados al respecto en una posición pasional contraria a la misma. Una postura que ha sido jaleada por el Gobierno de forma poco responsable, más dependiente de los sondeos que de datos económicos o científicos, como se ha visto en la entrevista que Zapatero concedió a Financial Times esta semana. Mientras que los países mas avanzados de Europa invierten en energía nuclear, el Gobierno español parece decidido a cerrar todas sus centrales nucleares. Y la única solución que aporta consiste en comprar a Francia su excedente. En otras palabras, el Gobierno de Zapatero, esclavo de sondeos, parece más anclado en prejuicios anacrónicos que dispuesto a afrontar una situación energética crecientemente comprometida por la dependencia de energías fósiles escasas, caras y contaminantes.