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LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

The Spanish Mirror

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 01 de enero de 2016, 19:26h

España cambia de año pero no de vicios. Ni con pacto ni sin pacto tienen, cariño mío, tus males remedio; con pacto porque me matas y sin pacto porque me muero. Sor Juana Inés de la Cruz. Por los siglos de los siglos, amén.

España en trance. Al paso que vamos, como Cánovas, acabaremos perdiendo la fe en el aquelarre del voto, en la libertad de expresión y en los españoles. Al tiempo, acabaremos dándonos un hostión del dieciséis antes de que vuelva a cantar el gallo de los Evangelios que Jesús anunció al apóstol San Pedro (Marcos 14, 72).

El canódromo ibérico lleva tiempo meciéndose como una muñeca de Famosa, haciendo eses con la pelvis como si estuviera bailando la lambada y dándose coscorrones contra las paredes de la razón, a diestra y siniestra, sin quererse percatar de los factores de riesgo.

Está el país, qué país, como para tumbarse, como Éric Rohmer, a ver crecer la hierba y olvidarse hasta de la letra de La canción del olvido. España entera, verbena sin fin de galas tardofranquistas, es un carajal de Gigantes y Cabezudos, de sainete y opereta, que no da más de sí.

Cuánta razón tenía Manolo Escobar (R.I.P.) cuando dijo que estaba «hasta las narices» del Que viva España, del Porompompero y del Dónde estará mi carro, que sigue extraviado, en paradero desconocido.

En medio del estado de calamidad nacional en el que vivimos, no es de extrañar que Ferrán Adrià haya dicho desde la cocina del cortijo cañí que «España necesita un reset», o sea, un Begin the Beguine, que apostillaría Garci.

España, estupefaciente, no deja indiferente a nadie, aunque lo mismo se ha pasado tres landers el alemán Die Tageszeitung cuando dice que aquí en España «todo el sistema democrático, construido en una ardua tarea tras el fin de la dictadura, se hunde en un pantano».

España vista desde el front row da grima. No tiene venta posible ni en el mercado negro de dentaduras postizas. Del rastrillo, al arrastre; del sufragio, al naufragio.

La corrala hispánica sufre de migraña y se retroalimenta de su incapacidad para sobreponerse a tanta mediocridad y maledicencia. Así no va a haber manera de hacer tabula rasa de todos los lastres que le impiden levantar el vuelo.

Ciclogénesis explosiva. Estado de calamidad nacional. La escombrera nacional, a punto del desguace, sufre fatiga de materiales. El estado de desorientación es tal, que una y otra vez dejamos pasar oportunidades de reconstruir el solar ibérico desde los cimientos y más pronto que tarde será tarde para evitar lo inevitable.

Iberia bajo cero, luce como una patena: limpia de ideas y esperanzas. Seguimos siendo un país de cuentachistes. Definitely, el empalagoso anuncio de la Lotería de Navidad es la banda sonora más apropiada para acompañar en su miserere, salmo penitencial, a esta España traumatizada y decadente, que no encuentra remedio a sus males ni con una sobredosis de Prozac.

También a este cronista encabronado le gustaría creer que España sobrevivirá y saldrá adelante a pesar de España. Pero los hechos inducen a temer lo contrario.

Vale para España, pobre España, lo que decía García de Butragueño: «Ni una mala palabra, ni una buena acción».

La Hispania de las necedades, quintaesencia del despropósito, no resiste una pensada más. La España pajillera, de fútbol, toros y corridas, burladero de mantillas y peinetas, absorta en su propia mascletà, parece empeñada en desertar de sí misma.

Crónicas del desamparo. Día llegará que la España de las ocasiones perdidas dejará de existir por incomparecencia de los españoles, extraviados en el laberinto que va de la reconciliación pendiente a la transición inacabada.

Culpo de lo que pasa, querido Gila, a quienes no te tomaron en serio ni a ti ni a Berlanga, y han dado lugar a que la asignatura del armisticio nacional siga todavía pendiente, sujeta a un nuevo revisionismo a la luz traicionera del discurso identitario y de una arquitectura etnocéntrica.

España, camina o revienta, va a necesitar un abogado de oficio que supla a los desertores que han renunciado a su defensa ante las escaramuzas golpistas del cantonalismo fascistoide, que aguarda agazapado su oportunidad de gritar ¡Viva Cartagena!

La España encanallada de Luis Candelas, país de redentores y profetas, de torquemadas y falsos conversos, inquisidora y negra como la paleta de Goya y Gutiérrez Solana, puede acabar reventando definitivamente, en manos del Frente Popular anti sistema que espera el momento de mayor debilidad para tomar al asalto la Bastilla de la Moncloa y de la Zarzuela.

Elegía a la España de las alucinaciones, la misma que delira entre la parodia de La vaquilla y La escopeta nacional. Balada triste de trompeta. La España que va de Miguel Hernández al Fary, alanceada como el Toro de la Vega de Tordesillas, cabe toda entera en la letra de un cuplé de Raquel Meller.

España: imposible decir «te quiero». Más te vale guardar silencio, porque todo lo que digas en tu defensa pudiera ser utilizado en tu contra. No habrá quién te llore cuando hayas muerto. España, de cuerpo presente, manifiéstate. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Crónicas de la España negra.

Este cronista está a un paso de seguir los pasos de Estanislao Figueras, el efímero presidente que desgobernó durante un trimestre la España republicana tras la estampida de Amadeo I, hace de esto 141 años, y que en un ataque de sinceridad confesó a sus ministros: «Señores, no aguanto más; así que seré franco: Estoy hasta los cojones de todos nosotros».

No te puedo querer si no te dejas querer. No creo en la España derrotada, sumida en la fatalidad, el pesimismo y la depresión, que tan pronto se mortifica, como de pronto se entrega a la euforia infundada y se crea falsas ilusiones en una suerte de espejismo patriotero desencadenante de tantas patologías.

Tampoco me reconozco en el espejo desvaído de la España sadomasoquista y psicópata, nostálgica de Calígula, de Tiberio y de la Bernarda lorquiana, que sufre alucinaciones y episodios de delírium trémens producto del síndrome de abstinencia… a la razón.

Pero es lo que hay: un país incapaz de asumir y afrontar sus miserias con el sarcasmo de Bergamín, que arde a fuego lento como la barbacoa de Georgie Dann.

España, eroticofestiva. Madrid, La Malquerida. Cataluña, La Insatisfecha. En la Villa y Corte y en la Barceloneta vuelven a campar los villanos, los trepas, los chaperos y los mamporreros del poder, que se pasan el día y la noche haciendo felaciones.

Querido compadre, te confieso que los políticos me agotan más que a Joan Collins Warrent Beatty en la cama.

Celtiberia Show. Carandell que estás en los cielos.Crónica sentimental de España, carta de ajuste a punto de virar a negro, a punto de perder la fe como Fausto. Me río por no llorar. Tócala otra vez, Sam. Que suene la música, para que no se escuche mi llanto.

A Natalia y a Raúl del Pozo.

José Antonio Ruiz

Periodista

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