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TRIBUNA

Exclusividad social VIP

sábado 02 de enero de 2016, 19:05h

¿Quién serías si no tuvieras a nadie que te diga quién eres? Wayne W. Dyer

Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Harvard durante más de 75 años: por encima del dinero, del éxito, de la fama, del trabajo, de la alimentación, del deporte o de cualquier otra variable, ‘las buenas relaciones personales’, en realidad, son el ingrediente mágico que nos hace más felices y nos mantiene más sanos.

El estudio de Harvard se puso en marcha en 1938 y consistió en hacer un seguimiento exhaustivo de la vida, sabores y sinsabores de 724 hombres que provenían de dos grupos sociales muy diferentes: 268 estudiantes de Harvard en su primer año de carrera y 465 que venían de las zonas más pobres de Boston. Cada dos años los investigadores hacían multitud de encuestas y preguntas personales a los sujetos, recolectaban datos y análisis médicos de sus doctores, entrevistaban a padres y amigos, etc. Como se pueden imaginar, la cantidad de información recogida fue, y sigue siendo, tremenda. Sesenta de ellos siguen con vida y participando en el estudio. Los resultados han sido concluyentes e inequívocos: los hombres más felices y con mejor salud resultaron ser, sin lugar a duda, los que mejores relaciones sociales y conyugales tuvieron a lo largo de su vida. Mejores en cuanto a la calidad y no a la cantidad, ya que aquellos que disfrutaron de relaciones más satisfactorias a los 50, y no necesariamente más numerosas, fueron los que se encontraron con una mejor salud a los 80.

Cualquier persona que ya haya dado la vuelta al jamón, es decir, que haya cumplido los cuarenta, no debería tener muchas dudas al respecto y debería haber sentido o sufrido en sus carnes el deterioro vital que produce la falta de calor humano y el exceso de todo lo demás, pero convencidos o no, supongamos que dichos resultados fueran infalibles. Entonces: ¿qué narices hacemos intentando excluirnos los unos de los otros? Un buen compañero de trabajo (y filósofo) me planteaba la siguiente cuestión: la palabra ‘exclusivo’: ¿tiene connotaciones positivas o negativas? Curiosamente, las agencias de publicidad, el marketing y los medios de comunicación nos venden ‘la exclusividad’ como algo bueno pero, ¿realmente es así? El concepto de exclusividad es muy antiguo y muchos han buscado, de una forma u otra, ser exclusivos. Reyes, nobles, eruditos, bellos y conquistadores, hombres y mujeres, antes y ahora, todos anhelaban la mejor posición material e inmaterial: riquezas, lujos, reconocimiento, éxito, dejar su huella en los libros de historia o incluso ser enterrados en la primera línea del templo previo pago de prebendas y favores “por la salvación de su alma”. Sin embargo, lo curioso del asunto es que cuanto más se acerque uno a ‘lo exclusivo’, más se excluirá, más se separará de los demás y, como muestra este estudio, más se alejará del camino de la salud y de la felicidad. Ahora que lo pienso, no es de extrañar que España ocupe el segundo lugar en la lista de países más longevos. ¿Seremos entonces los españoles más felices y longevos porque somos más pobres, menos productivos, menos emprendedores y quizás más típicos a la hora de pasar las Navidades? Es decir: ¿somos más felices y estamos más sanos porque somos menos exclusivos que en el resto de los países?

Dios me libre de incitar a nadie a gastar menos, a acumular menos, a pavonearse menos o a ser menos ambicioso, ya que eso nos convertiría en mediocres, vulgares o ciudadanos estándar y no en personas VIP, selectas y elegantes como prometen los anuncios o solicitan los señores feudales del siglo XXI, por la salud de nuestro sistema, por supuesto. Para este año que entra me van a permitir pedir para todos nosotros unas buenas y satisfactorias relaciones personales. Lejos de pedir un mejor trabajo, tener más dinero, más tecnología o un cuerpo más atlético, pido para todos tener unos buenos compañeros de trabajo, más reuniones caseras, más paseos con amigos y hablar más en persona y menos por el móvil. La salud y la felicidad serán fruto de lo sembrado.

También les deseo todo ‘lo bueno’ para este año que entra, ya que ‘lo mejor’, aunque exclusivo, muchas veces es enemigo de lo bueno.

“Si el bienestar, si el vivir bien como persona (no como instrumento) es el fin supremo de los propios esfuerzos, se nos presentan dos buenos cambios para alcanzar esta meta: superar nuestro narcisismo y superar nuestra estructura existencial posesiva”. Erich Fromm

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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