www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Y DIGO YO

Cabalgata: ser progresista no es eso

Javier Cámara
x
javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 07 de enero de 2016, 19:48h

No sé si fue una fiesta de Halloween atrasada o es que se adelantaron demasiado los carnavales, pero lo que mucha gente tiene claro es que miles de niños no vieron una Cabalgata de Reyes. Ese derroche de imaginación y colorido fue un espectáculo, a juicio de unos cuantos, muy apropiado para los días que acabamos de vivir, pero, desde luego, nada que ver con el espíritu de lo que de verdad se celebra.

Entendiendo que el evento lleva años acompañándose de carrozas y actuaciones más propias de un circo, aunque siempre respetando lo esencial de la fiesta, bochornosas resultaron las imágenes que han quedado para la historia de una pseudocabalgata de Reyes en las que, por ejemplo, los trajes de sus majestades competían con las más horteras cortinas de baño que uno puede comprar. Yo mismo tengo edredones más bonitos. Las coronas del Burger King son mejores que las expuestas. Pero es que no se vio ni un solo camello (los regalos iban en bicicletas) ni se escuchó un solo villancico y sí se vieron “reinas magas” y se escucharon a dj´s (disyoqueis) que “pinchaban” músicas del mundo. Todo muy multicultural.

En Madrid y en muchas otras ciudades de España se ha votado “progresía” y esto es lo que tenemos. ¿Qué esperaban? Si se vota a una formación que aboga por la eliminación total de cualquier tipo de presencia del catolicismo –que no otras confesiones– porque se sigue con la idea trasnochada de que eso significa “derechona rancia”, lo lógico es que esos políticos elegidos sean coherentes y traten de ir arrinconando, alejando, prescindiendo y suprimiendo toda connotación religiosa a sus fiestas y eventos.

Y aun así, ser progresista no es lo mismo que ser “progre”. No creo que progresar signifique dar carpetazo y enterrar todo lo que te ha llevado hasta ese punto desde el que se desea seguir avanzando. No creo que nadie esté en contra de un desarrollo lógico y natural en cualquiera de los sentidos. Todos queremos mejorar. Nadie quiere quedarse estancado y no prosperar. Decir lo contrario es, como nos tienen acostumbrados, hacer un uso político de la ideología más marcada y radical.

Y digo yo: ¿Qué necesidad había de vestir como King África o el vidente Rappel a los Reyes Magos en la tradicional cabalgata? ¿Por qué tanto odio irracional a una tradición centenaria? ¿Es que no pueden dejar de hacer política ni siquiera con una de las tradiciones más ancestrales que, además, fomenta el sentimiento más puro que existe y que no es otro que la inocencia y la ilusión de los niños?

La intoxicación del término “progresista” nos lleva a todos estos dislates y absurdos. Siempre ha sido el camino fácil para el “progre” atacar a las costumbres religiosas –o directamente a la propia Iglesia– confundiendo de esta forma lo que significa progresismo. No es una cuestión de aceptar el cambio de los tiempos porque no es muy progresista volver al 34 republicano y sí bastante sectario.

En cualquier caso, el Ayuntamiento de Madrid, con Manuela Carmena a la cabeza, consiguió lo que quería. Ganó. Hizo lo que se había propuesto y que se viene reclamando desde hace años en la izquierda: acabar con la Fiesta de los Reyes Magos y reducir al máximo las referencias cristianas. Habrá quien se lo agradezca, pero tendrá que pensar también si la gente que pidió cambio cuando la votaron se refería a esto.

Que aproveche ahora y elimine toda connotación de tradición religiosa mientras pueda gobernar por si no repite y, si tiene valor, que acabe con todas las fiestas –también las laborales– vinculadas a los Santos patrones. ¿A que no hay?

Javier Cámara

Periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(1)

+
2 comentarios