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RELATOS

Jean Echenoz: Capricho de la reina

domingo 10 de enero de 2016, 16:25h
Jean Echenoz: Capricho de la reina

Traducción de Javier Albiñana. Anagrama. Barcelona, 2015. 112 páginas. 12,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Adrián Sanmartín

Jean Echenoz (Orange, 1947) es uno de los autores más singulares de la actual literatura gala, que se ha hecho justamente merecedor de numerosos galardones, que comenzaron ya a llegarle al principio de su trayectoria, como el Premio Gutenberg, en 1988, que le calificó “como la mayor esperanza de las letras francesas”. A él se fueron sumando otros, como el François Mauriac y el Goncourt. Su prestigio no se circunscribe, sin embargo, a su país, sino que se amplía a toda la literatura europea. Con sus propuestas minimalistas, Echenoz consigue una especial intensidad, desarrollada con mano maestra en novelas como Me voy; Ravel -basada en los últimos años del músico que creó el celebérrimo Bolero-; Correr -sobre el atleta checo Emil Zápotek-; Relámpagos -donde aborda la trayectoria del científico e inventor Nikola Tesla-; o 14, en torno a la primera gran devastadora contienda que asoló Europa.

Anagrama, sello donde puede encontrarse la mayor parte de su obra, pone ahora al alcance del lector español Capricho de la reina, colección de siete relatos, escritos entre 2002 y 2014 y aparecidos en diversas revistas. No se piense que se trata de una obra menor. Muy al contrario, el característico minimalismo de Echenoz se eleva aquí a su máxima potencia, y ofreciéndose cabal ejemplo de su virtuosismo para la contención sin restar energía ni en el contenido ni en la forma. Paralelamente, algunos de los cuentos incluidos muestran la personal manera echenodiana de acercarse a la Historia y a figuras reales, que poco tiene que ver con la novelística histórica al uso.

Precisamente, el volumen se abre con “Nelson”, breve retrato del almirante británico, ya en su crepúsculo. Estamos en el invierno de 1802. Todavía faltan tres años para que el carismático marino libre la famosa batalla de Trafalgar, pero a Nelson los invitados a quienes ha convocado a una cena en su mansión de la campiña le notan cansado: “Cansado, desde luego, y con razón, después de todo lo que ha visto”. Prosigue con el cuento que da título al libro, Capricho de la reina, en el que se realiza una descripción del espléndido campo de Mayenne. que desemboca, finalmente, en la observación de una simple manguera de color naranja, “a lo largo de la cual circula una multitud de hormigas en ambas direcciones […] Deteniéndose brevemente al cruzarse, las obreras proceden a efectuar un rápido contacto frontal, con el fin de intercambiar un beso subrepticio o de recordar la contraseña del día, o quizá para pitorrearse por lo bajo del último capricho de la reina”. Frente a la majestuosidad de lo primeramente descrito, el detalle de lo humilde pero revelador. Como los detalles que va reflejando en “Tres bocadillos en Le Bourget”, su curioso paseo por el distrito parisino.

Y también la ironía y el humor, marca de chez Echenoz. Ironía y humor, nunca estridentes, de los que podemos disfrutar, por ejemplo, en “En Babilonia”, sobre la ciudad mesopotámica y el rigor, o no, del historiador Heródoto, y, en general, en toda esta recopilación -que recoge también “Veinte mujeres en el parque de Luxemburgo y en el sentido de las agujas del reloj”, “Ingeniería civil” y “Nitrox”-, que resulta una verdadera y deliciosa joyita.

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