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TRIBUNA

Un país en funciones

miércoles 13 de enero de 2016, 19:48h

A estas alturas quiero pensar que ustedes también se habrán dado cuenta. Llevamos casi 25 días viviendo en un país en funciones. Nadie nos gobierna y oigan, es como si nada pasara en nuestra vida cotidiana. Uno sale a la calle, los bares están abiertos, las rebajas formalizan su agosto, nada escasea, la gente sonríe, nos hemos librado de la contaminación e incluso las pensiones dispensadoras de pasivos suben un 0,25% a partir de este mes. No se puede pedir más.

Comiendo con unos amigos de excelente engranaje profesional y mejor ciencia como personas, mostrábamos lo curioso que resultan las cosas cuando éstas funcionan por sí solas sin necesidad de contar con árbitros. En medio de un cocido madrileño, mi buen amigo Javier, honorable letrado de toga y muy señor mío, apuntaba lo anacrónico que resulta casi todo, soltando la siguiente perífrasis: “Para qué un director de orquesta sinfónica en un concierto, si los músicos se saben la partitura de sobra y tocan de oído” O sea, mejor manera de decir que muy bien para los ensayos, pero nada más. Pues eso mismo, para qué tener gobernadores si cuando no están nadie les echa en falta e incluso el rictus en la población se vuelve más tierno.

Los vacíos de poder siempre han existido. Miren que la historia nos tiene ilustrados con tantas traiciones, tantas ruindades palaciegas y un sinfín de argucias, magia negra o males de ojos. Hasta los mismísimos cuentos infantiles nos han deleitado con historias de príncipes convertidos en ranas, reyes envenenados, o lobos disfrazados de corderos. Siempre lo mismo cuando el trono es objeto de deseo. De manera que las ausencias de poder no son una novedad, por eso mientras dure la cosa hay que aprovecharla, más que nada por lo que les digo al inicio. Se nota que hay buen rollo en el ambiente y miren que tenemos motivos más que sobrados para vacilar en ánimos, -dicho sea, la cosa mundana está muy rara- pero aun así a casi nadie le afecta, y no es otra que el estar bajo el toque de funciones, créanme.

Verán ustedes que la bolsa está marcando mínimos históricos. Que determinados países están exhibiendo su potencial militar. Que Corea del Norte saca brillo a su bomba H. Que Arabia Saudí continúa cortando cabezas y su vecino país Irán, promete venganza. Que hay miles de acosadores, violadores o manoseadores atacando en manada a mujeres en Alemania. Que en China la cosa está en un tris bastante preocupante. Que el yihadismo ya es un terror global. Que la inteligencia artificial se ha hecho dueña de nuestra propia voluntad; que no tenemos plan B para nada; que cada vez hay más zonas catastróficas por incendios o por inundaciones; en fin, nada que no sepamos. Ahora bien, les aconsejo que aprovechen para hacer vida normal porque este oasis placentero no puede durar mucho.

Otro de los comensales, mi amigo Tomás, se decide por “estar cansado de la gente” No en sentido literal, pero cuando hablamos de estas cosas siempre sentencia. No me extraña en absoluto siendo, como es, hombre docto en leyes y nada apócrifo para sus defendidos. Y claro, los garbanzos toman relieve al seguir con lo mismo, o sea, con todo lo que nos espera en nada que la tregua del desgobierno acabe, entre otras razones porque Arturo Mas ha jugado al enroque de marcharse pero dejando un holograma en su puesto, es decir, aquello de “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”. Después tenemos la carga jurídica del juicio por el caso Nóos, con una “real” movida que a buen seguro sentará jurisprudencia en los tribunales, por aquello de la igualdad ante la ley y la independencia judicial. Y qué decir del gran pacto para una coalición cada vez más necesaria para fijar un liderazgo solvente que garantice la estabilidad en este país.

En fin, les diré que degustar una comida a sabiendas de que nadie gobierna más allá del menú del día, es una licencia con sabor a cuchara de buen palo, que diría algún buscador de fondas con fogones, buenos pucheros y mejores guisos. Por mi parte y mientras tanto, les insisto que hagan vida provechosa, a ser posible piensen en un país imaginario, algo parecido al país de nunca jamás, porque en cuanto se acabe lo de estar todos en funciones, volverán los oscuros cíclopes a sus escaños los nidos a colgar, y, otra vez, con nuestro dinero, sus señorías sus manos se frotarán.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    1516 | Domingo - 14/01/2016 @ 07:22:28 (GMT+1)
    QUERIDO AMIGO JUAN JOSÉ: DESPUÉS DE LEER TU ARTÍCULO, SOLO ME QUEDA PENSAR EN EL MÁS ALLÁ.
    UN FUERTE ABRAZO.

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