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TRIBUNA

Petición de Congreso Nacional del PP

viernes 15 de enero de 2016, 19:51h

Al fin una voz en el PP que pide cambios. La Red Floridablanca dirigida por Isabel Benjumea y apoyada por un grupo nutrido de ilustres militantes del PP se ha lanzado a pedir un congreso nacional que reformule, o más bien concrete y modernice, el ideario del partido, y dada su hegemonía (incontestable aún), también del centro-derecha español. También se pide que se someta al voto directo de los militantes el liderazgo del Partido Popular.

Entiendo que esta última cuestión es de capital importancia, pues aunque en el caso remotísimo que Rajoy pudiera montar un gobierno, lo haría en una situación de extrema debilidad, y por ello, hay que reforzar al PP. Sólo hay que recordar los tiempos de Suárez que contaba con muchos más diputados, un cierto consenso reformista y la amenaza golpista para aquietar de alguna forma la feroz oposición de González y Guerra. No quiero ni imaginarme lo que puede ser el calvario de Rajoy con una oposición liderada por Iglesias y compañía, y con un partido que va a estar sometido a todo tipo de zarandeos judiciales con los casos que se juzgarán a lo largo de los próximos meses.

Los argumentos de la Red Floridablanca son claros (recojo el literal del manifiesto).

“Los resultados obtenidos por el Partido Popular en las últimas elecciones generales, así como el tiempo transcurrido entre la celebración de éstas y la formación de Gobierno, han hecho patente lo que ya estaba latente. El PP va camino de la irrelevancia, sin proyecto político y sin un discurso claro y reconocible en términos ideológicos.

Floridablanca propuso la convocatoria de un Congreso abierto que bajo la fórmula un afiliado-un voto permitiera iniciar la ineludible renovación, recuperar la vocación de mayoría y aunar en torno a un proyecto político y no en torno al poder.

Hasta la fecha, la respuesta se ha limitado a decir que, dicho Congreso no es prioridad para el partido y que se celebrará después de la formación de un nuevo Gobierno, sin fijar ninguna fecha concreta a pesar de que estatutariamente debía haberse celebrado en 2015. Ante el cuestionamiento algo más que implícito de la falta de transparencia de este tipo de Congresos y las llamadas a su democratización, se ha esgrimido que los congresos del Partido Popular ya son abiertos. En realidad, éstos se realizan a través de compromisarios electos por las organizaciones territoriales y compromisarios natos (miembros de la Junta Directiva Nacional y de la Comisión Organizadora). Es decir, lejos de facilitar la participación de los afiliados y militantes en la elección de los candidatos, facilita que la elección pueda ser dirigida.

En nuestra opinión, la celebración de un Congreso abierto no se puede postergar más.

En primer lugar, porque la ausencia de autocrítica y el incumplimiento constante de los estatutos por parte de la actual directiva, hace indispensable que el Congreso abierto sea convocado cuanto antes, para que los militantes, afiliados y simpatizantes puedan expresar su opinión y participar en el presente y futuro del Partido Popular.

En segundo lugar, porque el desarrollo de un Congreso abierto es un proceso paralelo que no obstaculiza la formación de un Gobierno. Su convocatoria, como es bien sabido, no tiene por qué coincidir con la formación de Gobierno. Además, la democracia interna es una cuestión de principios y no de “momentos”.

En tercer lugar, parece evidente que de ir a unas nuevas elecciones habría que elegir un nuevo candidato. La lógica invita a pensar que si el programa y las últimas listas electorales – donde figuraban el candidato y su equipo de Gobierno – no consiguieron el respaldo de una mayoría suficiente de españoles, la confianza del elector no va a recuperarse sin acometer cambios sustanciales. La debacle del PP en las elecciones generales no responde a un mero trasvase de votos hacia otras fuerzas políticas emergentes que ahora puedan resultar menos atractivas o útiles. El origen del problema fue la incapacidad del PP de hacer política, de ser consecuente con sus ideas y de presentar un proyecto esperanzador para España. Sólo un Congreso abierto que encumbre a un nuevo líder y equipo directivo con visión, principios y sentido de Estado podrá salvar al centro-derecha. Algo que España necesita urgentemente.

En cuarto lugar, porque en las democracias liberales la participación ciudadana en las instituciones se articula principalmente a través de los partidos políticos, de lo que se deduce que cuanto mejor funcionen los partidos políticos mejor servicio podrán prestar a la ciudadanía. Hay, además, una confluencia de intereses entre lo que demanda la sociedad española y lo que reclaman los afiliados, militantes y simpatizantes del Partido Popular. Los españoles han exigido en más de una ocasión que los partidos se abran a la sociedad, que se democraticen. Una de las señas de identidad del Partido Popular es la defensa de la libertad: militantes, afiliados y simpatizantes no entenderían que no se les permita participar y gozar de la necesaria discreción para poder elegir a sus líderes. La época de las tutelas paternalistas debe acabar.

En quinto y último lugar, la celebración de un Congreso abierto es el mejor modo de retomar la iniciativa política. Sólo así se podrán asentar las bases de un proyecto político de ideario claro e identificable, que renueve la confianza de los españoles, que aúne todo lo que está a la derecha de la izquierda y que ofrezca un programa político con perspectiva histórica y visión de futuro.

Luis Asua Brunt

Abogado, empresario

Abogado, empresario. Estudio en la Complutense y London School of Economics . Ejerció la abogacía en Londres y a su vuelta, 13 años en la cosa pública: 12 como concejal en Madrid y 1 como Viceconsejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Su último comentario: “Ah y no vuelvo ni a tiros a la política”.

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