www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Sos, donde nació el Rey Católico

viernes 06 de junio de 2008, 21:24h
Doña Juana Enríquez tenía, sin duda, intuición y visión política. Quiso evitarse problemas en un reino que no era el suyo y que se apagaba en una desgarradora guerra civil. Próxima a dar a luz, decidió trasladarse de Sangüesa a la vecina Sos para que su hijo naciera en tierras de Aragón. Al menos lo narra la historia. Los sangüesinos dicen, por el contrario, que empujaron a la hija del Almirante de Castilla fuera de la frontera para impedir que el futuro Fernando el Católico naciera en tierras navarras y aspirara a un corona por la que entonces se enfrentaba su padre Juan II de Aragón contra su otro hijo, el Príncipe de Viana, exigiendo derechos al trono del viejo Reino derivados de su condición de viudo de Blanca de Navarra. Los navarros van más allá incluso y aseguran que el futuro rey de Aragón nació por el camino, en algún punto de la Valdonsella, en uno de los 11 kilómetros que separan ambas poblaciones y no precisamente en un palacio, más bien en alguna choza de pastores u otra clase de dependencia agrícola.

Historia o ficción, Sos figura en todos los anales como la patria chica de Don Fernando, del que tomó la coletilla “del Rey Católico” en 1925. En el palacio de los Sada, una conocida familia de hidalgos, encontró acomodo Doña Juana para tener a su hijo en 1452. No sabemos si el nacimiento del infante (entonces ni siquiera heredero de la Corona) llenó de orgullo a los de Sos, pero si es seguro que el lugar elegido por Doña Juana era en aquella época una de las más importantes y estratégicas plazas militares de Aragón. Hoy es uno de los conjuntos monumentales más impresionantes y hermosos de España.

Si se opta por la Valdonsella para llegar a Sos, el camino transita por una llanura cerealista a la sombra de la sierra de Peña. De repente, la carretera cambia de rumbo, y después de un recodo, empieza a ascender, a zigzaguear. Tras varios repechos y curvas muy cerradas, aparece, encaramado en un cerro, el imponente caserío de la villa de Sos. Entre valles y barrancos, verdadero balcón sobre el curso del río Aragón, en las inmediaciones de la raya oriental de Navarra, su estratégica situación la convierte en una fortaleza natural. Lugar de frontera, fue escenario continuo de fricciones, primero con los árabes, después entre navarros y aragoneses pugnando por la expansión y defensa de sus dominios.

Sos pertenece a Cinco Villas, comarca que ocupa el norte de la provincia de Zaragoza. Se yergue sobre un promontorio y se abre al visitante ofreciendo sus numerosos y extraordinarios monumentos por los que ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico. Casonas góticas y palacios blasonados, portadas con dovelas, aleros labrados en madera, balcones de forja y ventanas ajimezadas decoran el espléndido casco antiguo. En el conjunto del entramado urbano domina la arquitectura popular. Interesantes edificios de todos los estilos, construidos en piedra y mampostería, dan unidad a una intrincada estructura llena de callejuelas, pasadizos, placitas y estrechas y empinadas calles. El de Sos es un casco muy bien restaurado y conservado, lleno de armoniosos y recoletos rincones.

Sos mantiene su característica de atalaya fronteriza. Se conserva una buena parte del cinturón amurallado y algunas de las siete puertas de entrada al recinto fortificado. Los restos del castillo, construido por Ramiro II en el siglo XII, se levantan sobre la peña Feliciana. Sobresale, enhiesta, la espigada torre del Homenaje, una de las más espectaculares de Aragón, y desde donde se divisan las cumbres pirenaicas. Al lado del recinto del castillo y en la zona más alta de la villa, se construyó en el siglo XI la iglesia de San Esteban, un destacado templo románico con aspecto de fortaleza, de influencia jaquesa, con sorprendentes capiteles, una extraordinaria portada labrada con hermosas cariátides y un maravilloso Pantocrátor en el tímpano. Para salvar el desnivel del terreno y como soporte constructivo del ábside, el templo cuenta con una magnífica cripta en la que destaca las pinturas murales góticas.

Desde la iglesia desciende la calle que lleva a la Plaza de la Villa, centro neurálgico de Sos. Antes de la plaza está la lonja medieval, un espléndido edificio también gótico, antesala del excepcional conjunto arquitectónico que forma la plaza, en el destaca la casa Consistorial de estilo renacentista, que se empezó a construir en 1595, y el palacio Gil de Jasa del siglo XVIII. Pero lo más interesante es el pórtico cubierto con dos arcadas ojivales, que, según inscripción en uno de los sillares, se construyó en 1339. Durante siglos se asentó allí el mercado. En uno de los arcos existe un hueco donde se colgaba la romana, balanza para pesar las mercancías. Justo a su lado, todavía es observable una hendidura de 772 milímetros, longitud que coincide con la de la vara jaquesa (de Jaca) que era la medida que se utilizaba hasta el sistema métrico decimal en esta zona de Aragón. Una buena idea sin duda la de tallar la vara en piedra. Así, engañar a los compradores de telas o hilos se convirtió en un imposible para los comerciantes.

Detrás de las arcadas, haciendo esquina, aparece una casa de piedra con una ventana de arco geminado muy probablemente del siglo XIV. En principio, una casa como las cientos que adornan el caso antiguo, pero especial por otras razones. Perteneció a Luis de Santángel, personaje singular, cortesano sobresaliente de Fernando el Católico, miembro de una destacada familia de judíos conversos procedentes de Calatayud, muy vinculados a la Corona aragonesa a la que debían numerosos cargos. Santángel fue recaudador de impuestos, y alcaide de la Ceca de la Moneda de Valencia, pero lo más sobresaliente del personaje fue el apoyo y protección que prestó a Cristóbal Colón. Resultó determinante para la consecución de la expedición americana, ya que convenció a la Reina Isabel la Católica para que aceptase las pretensiones impuestas por el Almirante en las Capitulaciones de Santa Fe, firmadas por el propio Santángel como secretario del rey. También asumió la dirección económica de la empresa y aportó, de su fortuna personal y sin intereses, 1.140.000 maravedíes.

Los Santángel no eran los únicos judíos de Sos. Todas las Cinco Villas contaban con juderías importantes. Su legado todavía puede verse. El de Sos acaba de ser rehabilitado. En las inmediaciones del palacio de Sada, construcciones de piedra solar y ladrillo ofrecen un amplio compendio de estilos arquitectónicos sorprendentes repartidos entre un conjunto de calles estrechísimas y pintorescas. La dimensión del gueto atestigua la importancia de este singular grupo humano en la España medieval.

Sos tiene además otros edificios de interés. El palacio de Sada, en el que sobresale su fachada renacentista y sus almenas, se ha convertido en museo. La Casa de las Hijas de la Caridad del Siglo XVI, el Convento y Colegio de las Escuelas Pías, construido en 1780, el barroco convento de Valentuñana y la ermita gótica de Santa Lucía, los dos últimos en las afueras del recinto urbano, completan el catálogo monumental de Sos, una de esas ciudades excepcionales de obligada visita.

Sos, a 125 kilómetros de la capital aragonesa y a 58 de Pamplona, es un municipio agrícola que ha sufrido los cambios económicos y sociales que han modificado los usos y costumbres de la sociedad española en los últimos lustros. En 1960 vivían 5.000 habitantes, hoy no llegan a 800. Durante años, ir a Sos era como visitar un mausoleo. Una villa hermosísima, eso sí, pero sin vida, anclada en el medioevo, sin fuelle. Gracias al esfuerzo colectivo de sus ciudadanos, a las inversiones de las administraciones públicas y, sobre todo, al turismo, Sos ha cambiado radicalmente. Se han restaurado una parte importante de sus monumentos, además del Parador de Turismo, existen numerosos hotelitos familiares, restaurantes, bares y tiendas de productos típicos que han transformando Sos y le proporcionan vida y futuro.

Isabel Sagüés

Periodista

Isabel Sagüés es periodista y MBA en Administraciones Públicas y Master en Comunidades. Ha dirigido entre otras entidades culturales sin ánimo de lucro la Fundación Canalejas y la Fundación ICO

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios