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'TIRO CON ARCO'

Los jinetes del Apocalipsis vuelven a galopar

domingo 17 de enero de 2016, 17:21h
Las Bolsas chinas están ‘mandando’ y Wall Street ‘obedeciendo’. Wall Street ha sido, hasta ahora, la referencia financiera mundial. Si en Wall Street cundían las ventas, los inversores de todo el mundo se inclinaban por las ventas, y viceversa. Pero desde las últimas semanas el barómetro está del lado de donde vemos nacer el sol. Y las noticias no están siendo buenas.

En occidente, tras la crisis, la economía se mueve a un ritmo mortecino, casi zombi. A falta de una razón mejor para seguir, el motor del dinero parece la mismísima inercia. El capitalismo es como un avión en marcha, que necesita cierta velocidad para no caerse y apenas llevamos la velocidad raspada para que continúe el vuelo. Los precios están planos en España, y sin vigor en el resto de Europa. Retirados los estímulos de la Reserva Federal en EEUU, la demanda de bienes por parte de China era una esperanza para mantener el tinglado en pie, así que cada signo de debilidad del país asiático es un nuevo tembleque de piernas para los dueños del dinero.

China está llamada a liderar la economía mundial, pero es un gigante hermético. El Gobierno ya ha emprendido el camino para pasar de una economía productora –la fábrica del mundo, se le suele llamar- a otra de consumo. Va a ser un camino largo y difícil y, quizá, estas sean tan sólo las primeras turbulencias. Pueden saltar todos los sapos, estallar todas las contradicciones. Evidenciarse, en definitiva, -y esto es lo que se teme- que el gigante pueda tener los pies de barro. De momento, los inversores tienen en mente la madrugada del martes como la próxima gran cita macroeconómica. Ese día Pekín dará a conocer datos de producción industrial, ventas minoristas y PIB del cuarto trimestre.

Otra transición larga y dificultosa es la del modelo energético. Tras los acuerdos de París, se supone que el mundo se inclina del lado de las energías limpias. Por el momento, manda el ‘fracking’ y el petróleo está tan barato que, como la presunta debilidad china, da una idea de agotamiento de la economía.

España se ve favorecida, sin duda, por el petróleo barato, una materia prima que el país debe importar. Además, el barullo de las Bolsas motiva a los inversores a refugiarse en la deuda pública de países solventes como Alemania y, desde que Mario Draghi garantiza una red de seguridad, España.

Por otro lado, las bajadas en Bolsa perjudican a los ahorradores y a las grandes empresas del Ibex, cuya dependencia del exterior –especialmente de Latinoamérica- es grande. La demanda exterior puede reducirse también para las empresas exportadoras, y el dinero, para colmo, comienza a recelar debido a la inestabilidad política, tanto en Madrid como en Barcelona.

Tras una temporada de relativa calma, los más pesimistas escuchan ya el relincho y los cascos de los caballos en el horizonte. Los jinetes del Apocalipsis vuelven a galopar.
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