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Inma Cuesta, por La Novia
Quién | Nacida en Valencia, criada en Jaén y formada en arte dramático en Córdoba, Inma Cuesta (1980) llegó a Madrid en 2005 con la intención, como muchos jóvenes actores, de empezar una carrera profesional. Su primera oportunidad llegó del teatro, concretamente del musical de Nacho Cano
Hoy no me puedo levantar. Después, su papel en Amar en tiempos revueltos la convirtió en un rostro conocido de la televisión, un medio en el que ha estado vinculada hasta el año pasado al personaje de Margarita Hernando en
Águila Roja.
Aunque ya había participado en otras películas (
Café Sólo o con ellas,
Primos), su primer gran protagonista en la gran pantalla le vino de la mano de Benito Zambrano y
La voz dormida (2011), donde sacó toda la pasión, la emoción, la expresividad y el dolor que era capaz y con la que consiguió su primera nominación al Goya. La segunda, por
Tres bodas de más (2013), vendría a completar una radiografía de lo que hasta ahora ha marcado la carrera de la actriz: una bien equilibrada combinación de comedias románticas y papeles más dramáticos. Otros títulos en los que ha participado:
Grupo 7,
Blancanieves,
Invasor, o
Los miércoles no existen. Además, ha rodado
Silencio, lo último de Almodóvar.
A favor | A la tercera va la vencida, y sobre todo con un papel en el que la actriz se ha volcado en cuerpo y alma. La Academia valorará la dificultad que entraña mantener al espectador enganchado al microcosmos de
La Novia, retenerle a través de las palabras, los silencios y las miradas y mantener el perfecto equilibrio con el tono poético y mágico de la cinta.
En contra | El nivel de este año en esta categoría hace que cualquiera pueda hacerse con el galardón, especialmente Natalia de Molina y Penélope Cruz.
CRÍTICA. La novia: si Lorca hubiera hecho cine…
Juliette Binoche, por Nadie quiere la noce
Quién | Una de las leyendas vivas del cine, Juliette Binoche (París, 1964) es de esas actrices que eligen sus películas con acierto. Su filmografía suma más de 40 títulos, entre los que figuran joyas de la historia cinematográfica como
El paciente inglés, con la que consiguió un Óscar en 1996. Tras algunos trabajos en importantes cintas francesas, como
Mala Sangre, debutó en la industria anglosajona con
La insoportable levedad del ser, cuyo éxito mundial le abrió definitivamente las puertas del cine internacional. Rechazó a Spielberg y a
Jurassic Park para apostar por un cine menos comercial en
Trois couleurs: Bleu, primer episodio de una exitosa trilogía francesa. Desde entonces, ha estado muy pegada al cine de autor, apartado de las masas, con títulos como
Chocolat o
Copia Certificada. En los últimos años se ha convertido en una artista polifacética, adentrándose en el teatro, el musical y la danza.
A Favor | La dificultad de defender un personaje que cae mal desde el principio de la película.
En contra| Según el histórico de los Goya, los académicos suelen reconocer a los actores internacionales que participan en películas españolas con las nominaciones, pero votar a actores y artistas patrios en el desenlace.
CRÍTICA. Nadie quiere la noche: de la épica a Isabel Coixet
Natalia de Molina, por Techo y comida | Ganadora
Quién | Lo de Natalia de Molina (Jaén, 1990) fue entrar por la puerta grande. Lo bueno de la andaluza es que tras ganar el Goya a la mejor actriz revelación en 2014 por
Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, su carrera ha seguido avanzando y enriqueciéndose. La segunda nominación, esta vez como mejor actriz protagonista, le llega con su primer papel cien por cien dramático tras las comedias
Sólo Química y
Cómo sobrevivir a una despedida.
A Favor | Un papel sobresaliente, dramáticamente impecable, de un realismo abrumador y matices infinitos.
En contra| Quizás la juventud de De Molina podría hacer pensar a los académicos que tendrá más oportunidades para ganar el premio, además de que ya recibió el reconocimiento de la Academia hace sólo dos años.
ENTREVISTA: Encuentro con Natalia de Molina previo al estreno de Techo y comida
Penélope Cruz, por ma ma
Quién | Dicen que se enamoró de la interpretación a los trece años, tras ver
¡Átame!, de Pedro Almodóvar. Sólo diez años y algunas películas icónicas (
Jamón, Jamón;
Belle Époque o
El amor perjudica seriamente la salud) después, Penélope Cruz (Madrid, 1975) logró trabajar con el director manchego en
Carne Trémula (1997). Repitió con Almodóvar hasta en cuatro ocasiones más (
Todo sobre mi madre,
Volver,
Los abrazos rotos y
Los amantes pasajeros); también con Trueba, en la mítica
La niña de mis ojos; y participó en una de las mejores películas de Alejandro Amenábar,
Abre los ojos. Mientras, probaba suerte fuera de nuestras fronteras, en Italia, Francia y, sobre todo, Estados Unidos, donde, tras su primer protagonista en
All the Pretty Horses, ha rodado títulos como
Gothika,
Noel,
Sahara,
Bandidas,
Elegy o
Vicky Cristina Barcelona, a las órdenes de Woody Allen y con la que ganó un Oscar a la mejor actriz secundaria.
A Favor | Que la actriz española más internacional vuelva a los Goya, puede ser un punto a favor, así como la implicación de la actriz en la película, más allá de la interpretación en sí misma.
En contra| Su papel en
ma ma es luminoso, a ratos divertido y fuerte, pero quizás –y es más un problema de guión que de ella- con menos matices que el de algunas de sus compañeras, en especial Inma Cuesta y Natalia de Molina. Cruz posee ya tres premios Goya (mejor actriz protagonista por
La niña de tus ojos en 1998 y por
Volver en 2006 y mejor actriz de reparto en 2008 por
Vicky Cristina Barcelona), aunque hace ya años del último.
CRÍTICA. ma ma: Penélope Cruz brilla en 'un Medem' cien por cien