NOMINADA AL GOYA A LA MEJOR ACTRIZ POR [i]EL ARTISTA Y LA MODELO[/i]
Fue en el verano de 2001 cuando Aida Folch se puso por primera vez delante de una cámara. Tenía 14 años, deslumbraba como protagonista de El embrujo de Shanghái y se movía a las órdenes de Fernando Trueba. El reencuentro con quien considera su “padre cinematográfico”, ese poema audiovisual llamado El artista y la modelo, le ha valido doce años después la nominación al Goya a la mejor actriz, una noticia que le ha producido “entre vergüenza y emoción” y que la enfrenta a tres pesos pesados de la industria cinematográfica internacional: Penélope Cruz, Maribel Verdú y Naomi Watts. Terminando de rodar la última temporada de Cuéntame y con otra película en el horno, Folch, que recientemente ha recibido el Premio Ojo Crítico de Cine 2012, dice haber aprendido de los “perros viejos” con los que ha trabajado a darle “la importancia justa” a este tipo de galardones. Por Laura Crespo