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NOMINADA AL GOYA A LA MEJOR ACTRIZ POR [i]EL ARTISTA Y LA MODELO[/i]

Aida Folch: “No estoy en esta profesión para ganar dinero sino para hacer arte”

miércoles 16 de enero de 2013, 17:44h
Fue en el verano de 2001 cuando Aida Folch se puso por primera vez delante de una cámara. Tenía 14 años, deslumbraba como protagonista de El embrujo de Shanghái y se movía a las órdenes de Fernando Trueba. El reencuentro con quien considera su “padre cinematográfico”, ese poema audiovisual llamado El artista y la modelo, le ha valido doce años después la nominación al Goya a la mejor actriz, una noticia que le ha producido “entre vergüenza y emoción” y que la enfrenta a tres pesos pesados de la industria cinematográfica internacional: Penélope Cruz, Maribel Verdú y Naomi Watts. Terminando de rodar la última temporada de Cuéntame y con otra película en el horno, Folch, que recientemente ha recibido el Premio Ojo Crítico de Cine 2012, dice haber aprendido de los “perros viejos” con los que ha trabajado a darle “la importancia justa” a este tipo de galardones. Por Laura Crespo
¿Se esperaba su nominación al Goya a la mejor actriz?
No me lo espera, la verdad. Cuando me enteré de la noticia me dio entre vergüenza y emoción.

Compite por el galardón con tres actrices muy veteranas: Penélope Cruz, Maribel Verdú y Naomi Watts. ¿Qué se siente?
Estar nominada con ellas me pareció una broma. Creo que muchas actrices merecerían estar nominadas este año y, como ya se sabe, sólo pueden ser cuatro. Penélope Cruz, Maribel Verdú y Naomi Watts son actrices que me encantan, a las que admiro un montón; es una suerte poder estar ahí y que los académicos y los compañeros me hayan elegido.

¿A quién echa de menos en esta categoría?
Podría haber estado Leticia Dolera, por Rec 3, por ejemplo; Manuela Vallés, por Buscando a Eimish; y, sobre todo, una actriz que me encanta, Verónica Echegui, por Seis puntos sobre Emma. En estas cosas ya se sabe, sólo pueden ser cuatro.

También en la película por la que está nominada, El artista y la modelo, trabajó con dos actores sobresalientes del panorama europeo, Jean Rochefort y Claudia Cardinale. ¿Se nota en el crecimiento profesional tener cerca a gente tan experimentada?
Por supuesto. Siempre que estás con gente que es muy buena, si eres suficientemente abierto, te empapas de cómo actúan, de cómo se lo preparan, de la ilusión y del oficio. Yo estaba abierta y observaba su forma de trabajar, así que aprendí mucho. Siempre he tenido suerte de trabajar con gente muy buena, no sólo ahora, sino que desde pequeña he coincidido en los rodajes con Fernando Fernán Gómez, Javier Bardem, Luis Tosar, Eduard Fernández… Todos ellos me han enseñado en parte lo que ahora sé. La mejor escuela es trabajar.

En este sentido, ¿se siente apartada del fenómeno de algunas generaciones de actores y actrices jóvenes que salen de la televisión y suelen participar en series y películas de y para adolescentes?
En estos doce años que han pasado desde que yo empecé, la industria ha cambiado mucho. Cuando hice mi primer trabajo éramos muy pocos niños actores y las películas se hacían entre Clara Lago, Juan José Ballesta, yo, que también estaba por ahí, y alguno más. Casi todos hacíamos más cine que televisión y, de hecho, yo empecé muy tarde en la tele. Creo que desde hace algunos años ha habido un ‘boom’ muy fuerte de televisión y de producto comercial para adolescentes. Ha cambiado la industria y yo creo que me ha pillado ya de otra generación. Siento que no tengo nada que ver con eso.

En la película es la musa del personaje que interpreta Rochefort pero en la vida real hay quien ya la llama la musa de Fernando Trueba. ¿Se siente así?
No. A la gente le gusta decirlo y es verdad que formo parte de la vida de Fernando y de dos películas suyas, pero no hay que olvidar que él ha trabajado, por ejemplo, cuatro veces con Maribel Verdú o tres con Penélope Cruz. Por haber hecho dos películas con él no soy su musa, pero sí que es una persona que siempre ha creído en mí y que me ha brindado siempre la oportunidad de hacer papeles en sus películas. De todas formas, eso tampoco es gratuito. Él me lo dijo: “Aida, un director es egoísta y yo simplemente quiero escoger a la mejor actriz para este papel”. En este caso, él escribió el papel para mí porque no veía a otra actriz española que pudiera hacer la historia que tenía en la cabeza, no sólo por una cuestión de interpretación sino también de físico, de poder dar apariencia de pueblerina o tener un cuerpo como en el que se llevaba en aquella época.

Supongo que será inevitable comparar la experiencia entre su primera y su última película, ambas de la mano de Trueba. ¿Cómo ha cambiado Aida Folch entre El embrujo de Shanghái y El artista y la modelo?
Claro que se hace esa comparación y, de hecho, Fernando y yo lo hemos hablado mucho. Ha habido muchos cambios. Aunque ya era muy seria y responsable trabajando, cuando hice El embrujo de Shanghái no dejaba de ser una niña y había conversaciones y matices que no podía entender. Fernando Trueba me trataba como a una niña, actriz, pero niña y sin ningún tipo de experiencia. Luego perdimos el contacto y, ante el reencuentro para El artista y la modelo, yo tenía mucho miedo, me imponía conocer cómo es Fernando realmente, no cómo yo lo veía en aquella época. No sabía si era un tío serio o no, si nos íbamos a llevar bien, si le iba a defraudar o si no iba a estar a la altura. En resumen, mucho miedo. Pero luego fue todo increíble, es una persona magnífica, tiene un talento impresionante y ha sido mucho más enriquecedor trabajar con él ahora porque nos entendemos de adulto a adulto.


Arriba, Aida Folch a los 14 años en un fotograma de El embrujo de Shanghái (Fernando Trueba, 2002). Abajo, una imagen de la actriz en El artista y la modelo (Fernando Trueba, 2012).



En sus inicios fue una de las ‘Lolitas’ del cine español. ¿Nota que le van llegando papeles más maduros?
Claro. Creo que a todas las actrices que empezamos jóvenes nos han llamado así alguna vez. Son los papeles que más te tienden a dar. Ahora tengo 26 años y creo que la ‘Lolita’ ya se ha quedado en otro plano. Con los papeles ocurre lo mismo que en la vida: cuanto más mayor te haces más puedes abarcar.

Para la preparación de El artista y la modelo, ¿fue más difícil el intensivo de francés en el sur del país o aprender a posar desnuda de forma natural?
Ahora lo tengo todo muy idealizado, pero la verdad es que no veo el esfuerzo como sufrimiento por lo que nada me ha parecido demasiado difícil. Las dos cosas han supuesto un esfuerzo. Aprender un idioma no es fácil, sobre todo cuando no tienes ni idea y no sabes cuánto tiempo puedes tardar en aprenderlo. Por otro lado, la primera vez que te expones desnudo delante de tanta gente y además, no en una playa nudista sino ante artistas que te observan desde todos los ángulos y en distintas posturas, es toda una experiencia. Me gusta jugar, me gusta aprender y me lo paso súper bien haciendo cosas nuevas. Si no fuera por esta película, nunca hubiera vivido estas experiencias.

A los 16 años se va de Reus a Madrid para probar suerte como actriz. Luego, en 2006, cuando Trueba le propuso esta película, hizo las maletas y se marchó a vivir al sur de Francia para aprender el idioma. ¿Hay que tener poco apego a un entorno determinado y ser independiente para poder crecer como actriz?
Creo que, en general, no tiene por qué ser necesario, pero en mi caso sí lo siento una necesidad. Cuando algo me motiva, lo hago donde sea. Si mañana me tuviera que ir a China, lo haría. Lo que me importa es el proyecto en sí y crecer como actriz. Haría cualquier cosa.

Con 26 años, ha rodado en México y participado en una película alemana y, si miramos las películas nominadas a los Goya, sólo una es en castellano (otra es muda y las otras dos en inglés y francés). ¿Cree que se van borrando cada vez más las fronteras en el mundo del cine?
Yo creo que en el cine nunca debería de haber una frontera. Es algo que a mí, personalmente, me molesta mucho. Creo que el cine es una manera de comunicar y de expresarse que es mundial, como el arte. En el fondo, el cine es la vida. A todos nos interesa lo mismo: el amor, la violencia… Lo que sí es cierto es que muchas veces las películas cuentan las cosas según se ven en el país de producción. Eso es cultura y está muy bien para conocer las diferentes formas de acercarse a los mismos temas. Pero me encanta que, como europeos y del mundo que somos, podamos hacer películas en diferentes idiomas y con actores de todas las nacionalidades.

¿Por qué cree que se sigue entendiendo muchas veces el cine español como un género en sí?
El cine español siempre ha tenido una fama bastante negativa en comparación con otras industrias. Esto es algo que forma parte de nuestra cultura y no sé si lo vamos a superar o habrá que aceptar que es así.

En alguna ocasión ha dicho sobre El artista y la modelo que “Fernando enseña a mirar las cosas con detenimiento”. ¿Nos tomamos la vida con mucha prisa hoy en día?
Totalmente, y yo soy la primera a la que le pasa. Puede que sea algo de nuestra generación, pero a mí me cuesta mucho estar haciendo algo y no pensar en lo siguiente. Con este planteamiento, a veces te pierdes cosas por el camino. Igual pasa el amor de tu vida por tu lado y tú estás mirando el móvil. Creo que hemos perdido la capacidad de estar leyendo un libro y dejar el móvil a un lado, de tomar conciencia de las cosas y dedicarles tiempo cuando lo merecen.

¿Cree que El artista y la modelo ha tenido en taquilla el reconocimiento que se merece (431.241 euros según datos del ICAA)?
La verdad es que yo no esperaba ningún tipo de reconocimiento. Es una película de autor, de las que no se dirigen a grandes masas y que interesa a un círculo bastante cerrado, creo yo. Me ha sorprendido, de hecho, la buena acogida de la película, las críticas súper positivas y las felicitaciones de los compañeros. Al fin y al cabo, a mí la taquilla siempre me ha dado igual. Me encantaría que mis películas triunfaran en taquilla, pero estoy muy acostumbrada a hacer películas pequeñas, que me encantan y son en las que creo. Mi trabajo está ahí y ojalá que todo el mundo fuera a verlo, pero es algo en lo que ya no pienso.

El cine es arte y hay arte que es negocio y otro tipo de arte que no lo es. Gauguin se murió sin un duro y ahora mismo están exponiendo sus cuadros en el Thyssen y valen ‘una pasta’. Lo mismo le pasó a Hooper y en cine también hay películas que no se valoraron en un primer momento por parte del gran público y al final terminan siendo un clásico. Que las películas vayan bien o mal en taquilla no significa que sean mejores o peores. Hay grandes taquillazos que se olvidan a la primera porque no te transmiten nada. Yo no estoy en esta profesión para ganar dinero sino para hacer arte.

Este año podremos verla en la ópera prima de Gabi Ochoa, El amor no es lo que era. ¿Qué puede contarnos sobre la película?
Es una película muy fresca que muestra tres historias de amor en distintas generaciones: la vejez, la madurez y la juventud. Cuenta la manera que tenemos de relacionarnos, cómo son las relaciones según las circunstancias y los miedos. Habla de cosas que todos vamos a entender y con las que podemos identificarnos fácilmente.

Muy diferente a El artista y la modelo…
Mucho. El artista y la modelo es una pieza que nunca me hubiera imaginado hacer. De hecho, cuando Fernando me dio el guión le dije que estaba loco, que cómo iba a hacer esto y que no lo iba a querer ver nadie. Me parece muy arriesgado en los días que corren hacer una película así. Por eso es también más especial.

¿Qué importancia le da a las nominaciones y a los premios?
Poca. Es algo que me ha enseñado gente como Fernando o Jean (Rocheford), gente que es ‘perro viejo’ y que tiene mucha experiencia. Hay que darles la importancia justa. Los premios ayudan a que se te conozca más o a darte un empujón para nuevos proyectos, pero no hay que creérselo. No eres ni mejor ni peor por estar nominada, así es como me lo tomo.

¿Cree que en el mundo del cine se puede subir fácilmente el éxito a la cabeza?
Diría que no. Creo que todos los que trabajamos en esto lo hacemos porque nos gusta. Como ya hemos visto con muchos artistas, a veces el éxito lo mata todo.

¿Se ve con oportunidades de ganar el Goya el próximo 17 de febrero?
Pues no lo creo, porque las rivales que tengo son muy grandes y han hecho unos papeles impresionantes. Estaría muy feliz si se lo dieran a cualquiera de las tres porque me encantan. Ya tengo suficiente premio con esto.
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