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TRIBUNA

Cervantes, Cataluña y estos tiempos

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 26 de febrero de 2016, 00:50h

Mi admirada Real Academia Española y mi admirado director Darío Villanueva han echado agua limpia al pozo de turbiedad de nuestro pertinaz debate político. Darío Villanueva ha dicho que “hace 400 años que sabíamos que este año era el centenario de la muerte de Cervantes”, y al hacerlo advertía que nuestras autoridades gubernamentales y culturales no han prestado atención al significado de ese aniversario. El director de la RAE se ha quejado de que nosotros aparezcamos mucho menos interesados por Cervantes que lo están los británicos por Shakespeare, cuyas muertes coinciden exactamente el año, y probablemente el día y mes de su desaparición: el 23 de abril, día internacional del libro, fecha del año 1616, que también fue la del fallecimiento del Inca Garcilaso, el primer gran escritor americano.

Mientras los británicos están dedicados a conmemorar la figura y la obra de Shakespeare, y su primer ministro se ha puesto a la cabeza de las celebraciones, aquí, en España, con el pretexto de la interinidad gubernamental, nuestro Cervantes se encuentra relegado a los cuartos traseros de nuestras preocupaciones culturales…y políticas.

Desde luego, el Gobierno no se ha servido de la personalidad del Rey para proyectar la dimensión universal de Cervantes, y muy destacadamente en América.

¿Pero qué decir de nuestras Cámaras parlamentarias? Hace años, Justino de Azcárate (UCD) y José Prat (PSOE), ambos antiguos republicanos, proyectaron desde el Senado a Cervantes y al Inca Garcilaso como símbolos culturales de una España reconciliada consigo misma y con América. ¿Y hoy?

Mi amigo Juan José Solozábal dice que en el “Quijote” está dicho todo, desde los sentimientos más íntimos, pasando por la ética más auténtica (“llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala”, exclama Maese Pedro, y cuatro siglos después el consejo es más cierto que nunca), hasta llegar a las libertades públicas, los derechos humanos y la naturaleza del Estado.

Hace unos años, Solozábal publicó en “Cuadernos de Alzate” (revista que dirige), y también en un periódico de difusión nacional, un artículo que sostenía que Thomas Hobbes, el mejor escritor político en lengua inglesa (nada menos que según John Rawls), que su más conocida frase de su “Leviatán”, estaba calcada de otra frase que Cervantes utiliza en la segunda parte del “Quijote”. Me limito a citar a Solozábal:

“Durante el viaje a Barcelona, al final casi de la novela, Don Quijote y Sancho se encuentran con Roque de Guinart, bandido de la época. Llega la hora de la noche, el tiempo de dormir, y todos se retiran; pero Roque lo hace a un lugar desconocido, que ignora incluso su propio lugarteniente, pues su cabeza estáa precio y no puede confiar ni en su hombre más próximo. Es una situación de extrema inseguridad, que recuerda el estado de naturaleza, la posición en que se encuentran los hombres antes del pacto político, previa la aceptación del orden de justicia y paz del monarca absoluto. Decía Hobbes (pero en 1670, 55 años después del Quijote) que en el estado de naturaleza la vida de los hombres era "breve, solitaria y embrutecida". Asombrosamente, Cervantes utiliza casi las mismas palabras para denotar la anarquía en que se mueve Roque de Guinart:

"Roque pasaba las noches apartado de los suyos, en partes y lugares donde ellos no pudiesen saber dónde estaba, porque los muchos bandos que el visorrey de Barcelona había echado sobre su vida le traían inquieto y temeroso, y no se osaba fiar de ninguno, temiendo que los mismos suyos o le habían de matar o entregar a la justicia. Vida, por cierto, miserable y enfadosa”.

And the life of man, solitary, poor, nasty, brutish, and sort”, es la frase de Hobbes que se asemeja a la cervantina “Vida, por cierto, miserable y enfadosa”. El “Quijote” fue traducido al inglés en vida de Cervantes. El hidalgo manchego recupera la sensatez en Cataluña, al encontrarse con un bandolero (que es el único personaje real de la novela), y la Cataluña de entonces estaba en armonía con la Castilla de la misma época. Recuerdo que cuando Jordi Pujol, entonces presidente de la Generalidad de Cataluña, compareció en el Senado, hizo una sutil afirmación para dar a entender que Cataluña, durante siglos, estuvo “más atrasada culturalmente que España”, y por eso era distinta. Yo, que soy un cervantino, bastante menos que Solozábal, había aprendido de Martín de Riquer, un intelectual catalán, y que fue senador constituyente en 1978, que en el “Quijote”, aparte de con bandidos (“por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona”, responde Quijote a Sancho), Cervantes identifica sobretodo a Barcelona con la imprenta, señal de que Cataluña estaba en la misma onda cultural del resto de España y de Europa. Eso dije y Pujol no insistió en su teoría.

Es mi personal y modesta aportación al 400 aniversario de la muerte de Cervantes.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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