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TRIBUNA

Personas Altamente Sensibles

sábado 27 de febrero de 2016, 18:39h

“La supremacía del pensamiento manipulador, cerebral, aparece junto a la atrofia de la vida emocional. Como las emociones no se cultivan ni se necesitan, sino que constituyen un estorbo para el funcionamiento óptimo, permanecen sin desarrollo y no maduran más allá del nivel infantil”. Erich Fromm

¿Se asusta usted con facilidad? ¿Percibe el más mínimo olor inusual o no se siente a gusto en lugares con mucho ruido? ¿Siente con frecuencia la tristeza o el dolor de otros? ¿Es usted muy perfeccionista e intuitivo? ¿Le gusta hacer preguntas que requieren reflexión? ¿Es usted muy sensible al dolor? ¿Percibe cambios sutiles en las personas: un ligero cambio en su aspecto, en su peso o un nuevo corte de pelo, de forma habitual? ¿Funciona mejor en presencia de gente conocida o se bloquea cuando todo el mundo le mira? ¿Siente ‘las cosas’ o los comentarios ajenos con mucha profundidad? ¿Demuestra usted un gran amor hacia los animales y la naturaleza? Si ha contestado afirmativamente a la mayoría de estas preguntas, tiene usted un problema: es usted una persona altamente sensible.

Este inconveniente empieza a ser evidente desde la más tierna infancia. Los niños con ‘alta sensibilidad’ muestran casi todas estas cualidades y muchas otras: se quejan de ropa que les molesta (costuras, tejidos ásperos o etiquetas que irritan la piel) o quieren cambiarse de inmediato cuando lo que llevan puesto está mojado o tiene arena; hacen muchas preguntas y utilizan palabras maduras para su edad; pueden tener un particular (y agudo) sentido del humor o problemas de concentración por sobrecarga de información; les cuesta dormir cuando el día ha sido muy ajetreado y no les gustan ni las grandes sorpresas ni los grandes cambios. Estoy seguro que muchos de ustedes, todavía hoy, seguirán padeciendo alguno de estos efectos secundarios. Todo un dilema.

Cuando uno mismo (o uno de sus hijos, familiares o amigos) se encuentra con tal supuesta desventaja, intenta fortalecerse y endurecerse para protegerse ante tanta exposición. Hacerse más duro y desarrollar una piel gruesa es el objetivo, aunque: ¿y si ser así no fuera tan malo?

Hoy en día el grado de sensibilidad ‘aceptable’ para un hombre o una mujer dista mucho de lo aquí expuesto. El prototipo de persona triunfadora en el siglo XXI ‘debería’ ser competitiva a la vez que amistosa, lograr sus grandes metas individuales trabajando en equipo, empatizar con los otros sin perder su protagonismo, ser cercano y lejano a la vez, altruista pero egoísta, asertivo y comprensivo, sensible… e insensible al mismo tiempo, pero: ¿me podrían explicar cómo es posible hacerlo sin ser un farsante? ¿Cómo podría una persona genuinamente preocuparse y cuidar de los demás durante el día, para llegar a casa, colgar los hábitos y convertirse cada noche en un ser individualista, egoísta y no compartir éxitos ni riqueza alguna? La persona que es así, altamente sensible, tiene sus cosas. Buenas o malas ¿quién sabe?, todo es relativo. El hecho de que nuestra sociedad intente corregir, en vez de fomentar, cualidades que muchos niños portan al nacer debajo del brazo, no significa que sean malas e indeseables. A diferencia de los adultos, los niños siempre tuvieron grandes ventajas respecto al resto: una enorme sensibilidad, gran intuición, presencia y grandes dosis de alegría, empatía, amor y, a veces, generosidad. Unos verdaderos maestros ¿Quién, en el siglo XXI -y en su sano juicio-, querría atar la mano de un niño zurdo para corregirle?

Aunque muchos de ellos sufrirán por tener la piel ‘tan fina’ o por ser más introvertidos, susceptibles e inseguros que el resto, me alegra pensar que algunos (puede que unos pocos nada más) aprovechan ese don y consiguen que este mundo fraccionado e individualista siga unido, aún con parches y remiendos. Sin ellos las relaciones personales y universales no serían lo mismo. Seguro que conocen a más de un amigo que todavía peca de honestidad, que trabaja porque las relaciones se arreglen ya que le resulta muy duro perderlas, que es buen oyente y que reconoce los sentimientos y las necesidades ajenas a un kilómetro de distancia. Las personas que son tan sensibles probablemente acaben suavizando algunas de estas características pero otras no tendrían porqué perderlas sino potenciarlas, ya que de no hacerlo los que estaríamos perdidos seríamos el resto. Protegerlas, animarlas, es un deber, una obligación.

“Las cosas que no se pueden pesar ni medir son mucho más importantes que aquellas que sí se pueden pesar y medir.” Alexis Carrel

NOTA: La Dra. Elaine Aron sugiere en su libro “El don de la sensibilidad. Las personas altamente sensibles” que aproximadamente el 15-20% de la población corresponden a la descripción de ser “muy sensible”. PAS, por su definición, son personas cuyo cerebro y sistema nervioso están conectados de tal manera que son más conscientes de, y en sintonía con, ellos mismos, otras personas y su ambiente.

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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