www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Y DIGO YO

El vicepresidente de la cal viva

Javier Cámara
x
javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 03 de marzo de 2016, 20:22h
Actualizado el: 03/04/2016 18:38h

Pablo Iglesias ganó el debate de investidura, el primero, si eso es posible cuando lo que se dirimía era el futuro político de otro personaje. Ha conseguido que todavía hoy estemos hablando de su puño en alto, su beso con Xavier Domenech y, sobre todo, sus insultos. No hay duda, el líder de Podemos estuvo haciendo campaña electoral. Esa es su estrategia, la del ardid para llamar la atención y un lenguaje agresivo y estridente. Exactamente el mismo que se utiliza en los mítines cuando se quiere enardecer a las masas. Y lo consiguió. A las del PSOE.

Está claro que Iglesias no quería ser amigo de nadie. Lo que habría que preguntarle es si, ahora que le vamos a tener por el Hemiciclo, esta es la nueva política que propugnaba, si estas son las nuevas formas de hacer las cosas, si este es el cambio prometido. ¿Un discurso sucio y lleno de odio es lo que nos espera? Las arremetidas contra la bancada socialista no tienen precedentes. Parecía algo personal, como si estuviera ajustando cuentas. Saña de más, inquina y mala fe.

El jefe podemita insultó y humilló y luego se dirigió a los suyos, es decir, volvió al discurso del siglo pasado, de donde no ha salido pese a autocalificarse como progresista. Con un discurso ágil, pero que no ha hecho ningún favor a la convivencia democrática, insistió en recuperar las cuitas del pasado y se dejó llevar por su ansia revanchista. Iglesias es de lo que creen que están a tiempo, todavía, de ganar la Guerra.

Después de todo lo dicho, algunas afirmaciones realmente muy duras, resulta imposible que puedan ponerse de acuerdo en nada. Mucho menos en cómo dirigir un país. No es que no se vaya a ver un acuerdo este viernes, es que es muy difícil que lo vayamos a ver alguna vez. ¿Cómo va a pactar con un partido al que odia tanto? No quedará más remedio, pero si esta es la forma de negociar, ¿qué pasará cuando se lleven mal?

Algo curioso, sin duda, fue que los reproches no se intercambiaron entre la izquierda y la derecha. Lo más duro se dijo entre la izquierda y la izquierda más allá. Pero, ¿cuánto daño hizo de verdad Pablo Iglesias? ¿Es posible reconducir la situación, hacer las paces? Es posible, pero no probable. Al margen de pasados escabrosos, muchas deudas pendientes hoy hacen muy difícil ese acuerdo en PSOE y Podemos.

Con elecciones o sin ellas, Iglesias volverá a estar ahí y promete muchas sesiones de control al Gobierno –en él o en la oposición– de puro espectáculo televisivo. Hasta entonces hay que pactar y negociar y no parece la mejor forma de hacerlo echando mierda sobre el que quieres que sea tu amigo mañana.

Visto y escuchado lo acontecido, ¿sigue queriendo Iglesias ser el vicepresidente de un Gobierno que tiene manchado su pasado de cal viva?

Javier Cámara

Periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (11)    No(0)

+
0 comentarios