Spalletti anuncia que jugará ofensivo en busca de un gol que desestabilice a los españoles. Estadio Santiago Bernabéu

Desembacó la Roma en la capital española, propulsada por la reacción colectiva de un vestuario que ha encadenado siete triunfos domésticos consecutivos, desprovista de complejos. La energética inercia giallorossa, que arrasó a la Fiorentina (4-1) el pasado fin de semana para reconquistar la tercera plaza de la Serie A, cruzaba su optimismo con la resaca del derbi madrileño. Trataría el escurridizo conjunto romanista de conducir el tempo del envite hacia los vatios que les es favorable. El susurro de una apuesta exuberante en su cariz ofensivo engalanó la previa de un partido con sabor a salvavidas para ambos contendientes. El 0-2 cosechado en el Olímpico, que abonaba el terreno para la ruptura de una racha nefasta merengue para con las elminatorias frente a representantes transalpinos (29 años de buqué), se antojaba como un redoble en la apuesta del risorgimento anhelado por Luciano Spalletti. El astuto técnico, que venía de atentar contra el mito Totti, arribaba en orgullosa búsqueda de legitimidad, primero, y en la detección de la ruta hacia la utopía que constituiría un pase a cuartos de final, en segundo término.
Abrió el preparador la comparecencia en la sala de prensa del Santiago Bernabéu, sabedor de la relevancia que la irregular consistencia defensiva adquiriría en el devenir de la empresa a afrontar, subrayando el desmarque de aquel hito de la entidad romana en la que eliminó al Madrid de la Liga de Campeones (2008) y la situación actual. "El recuerdo de hace ocho años es bonito, pero no hay muchos jugadores de aquella etapa, así que no se puede hacer demasiada referencia a aquello", confesó antes de entrar a analizar la hoja de ruta en pos de la superviviencia de su delegación en competición continental. "Los jugadores saben que depende de la atención que metan en el partido. Si tenemos que pensar que hay que meter tres goles, la situación se complica. Pero en el fútbol hay otros condicionantes que influyen. Pesamos que tenemos que hacer un gol. Un gol cambia el partido. Ellos tienen la opción de jugar con más equilibrio por la ventaja conseguida en la ida, pero un gol cambia todo", avisó Spalletti en su carta de presentación.
El entrenador que residió en territorio ruso como auto exilio, que esquivó los rumores que le sitúan en el banquillo de la Nazionale por descontextualizados, prosiguió en la exposición del trabajo psicológico de cara a la cumbre a escalar. Cuestionado por un punto intermedio de la hinchada que contempla la digna eliminación, Spalletti zanjó con aspereza tal interpretación: "Encuentro equivocada esa ambición. Todos los entrenadores piden mucho, yo pido lo imposible. Voy más allá. El equipo, ayer entrenando, me pareció preparado para que yo les pida lo imposible. Me pareció que era posible conseguir el objetivo, aunque luego se den situaciones complicadas. No podemos tener la debilidad de pensar que no se puede peder. La Roma no contempla esto y si hay gente que piensa esto no les dejo entrenar".

El partido, que fue definido como "la opción fundamental de cambiar nuestra historia", parecería constituir, sobre el papel, una reproducción de la ida. "Tenemos que controlar el balón. Tenemos que elegir los momentos en los que podemos ser agresivos. Es algo que espero. Debemos estar convencidos de hacer el partido de ida, de controlar el partido, pero pensemos en los episodios, en los goles que pudimos hacer. Por eso, aquella interpretación era la correcta. La idea y la condición psicológica puede condicionar todo. Allí no supimos aprovechar esto. No podemos ahora cometer aquellos errores mentales. Si piensas que algo es posible, lo vas a conseguir", aclaró.
Sobre la directriz de acumular talento y prescindir de un delantero referencia, sistema paradigmático de Spalletti, explicó el compareciente que "es posible que haga cambios sobre el aspecto de intentar entrar en su defensa con más vehemencia. Dzeko puede ser uno de los que fuerce las situaciones porque nos puede ayudar ante la distancia de Madrid, y trabaja bien, pero sólo tiene una cosa que hacer: mostrarme que puede hacer más de lo que ha hecho hasta ahora". Pasó entonces a reflexionar sobre el estilo propio: "En nuestro fútbol ha habido un cambio radical, se juega más al fútbol. Más parecido al español. Si dejas el control al Madrid es todo más difícil porque son muy buenos, y si ellos eligen, es complicado adaptarte, por lo que hay que tener tus propias ideas". "Puede que tengamos más espacios si el Madrid no tiene el control. En el entrenamiento se trabaja mucho en la confianza con el balón y podemos controlar bien el balón y cualidades individuales", resumió.
Preguntado por la influencia de dos nombres como Ronaldo y Bale, Spalletti no ahorró en sinceridad para relatar el magnetismo de ambos, aunque encauzó su discurso en el carril del partido de este martes. "El problema no es la racha de goles de Ronaldo, sino las cualidades que en sí tiene él. Nosotros tenemos que forzar algo y a ellos les da ventaja esa situación para jugar como en la ida (a la contra). Creo que tuvimos mala suerte. Las intenciones que tuvimos merecieron mejor suerte, por lo que jugaremos en el mismo modo como hicimos en aquel partido", explicó antes de limitarse a dibujar al galés, que está de regreso, como un "jugador al que es fácil apreciarle porque sabe hacer de todo, ataca los espacios, marca goles de cabeza..."
"No puedo decir mucho de la carrera de Zidane como entrenador porque no he visto mucho. Parece que ha trasmitido ideas a sus jugadores y relativas al carácter de cuándo jugaba. Si consigue transferir lo que hizo como jugador al vestuario, ganará bastante. Porque todos estos grandes jugadores que conocen cómo va el vestuario tienen ventaja sobre mi, por ejemplo, que he tenido que aprender todo eso".
Prosiguió el relato destacando a una de las piezas básicas del engranaje de la reconstrución romana, Stephan El Shaarawy. "Ha encontrado el entusiasmo de una ciudad que tiene amor y afecto por sus jugadores, porque los jugadores en Roma están cómodos y esto lo percibe, y es un chico que tiene ganas y voluntad", describió para, de inmediato, remarcar que "en el último periodo de su carrera se puso en discusión la altura de su potencial y él lo sabe". "Hablando con su agente antes de que viniera, lo tenía claro; su estudio, disponibilidad, que lo que ha conseguido lo ha hecho sólo... todo esto le hace un jugador fuerte italiano que está a disposición también para Conte", sentenció sobre la gran amenaza que apunta a la estabilidad madridista.
Se despidió el técnico que imaginó a la Roma dinámica de Cassano y Totti, sin delantero centro posicional, rememorando épocas pasadas, marcando las diferencias con su plantel actual y esbozando su percepción relativa a su regreso a la élite del fútbol tras su paso por el Zenit. "El equipo de entonces (el que eliminó al Madrid) tenía una manera de jugar que compartían todos, se conocían y llevaban mucho tiempo juntos. Es mejor que los jugadores sepan lo que tiene que hacer. Aquella Roma venía de años de trabajo. Nosotros, este equipo, ha ganado siete partidos consecutivos y su forma de pensar es interesante, pero no tiene aquel bagaje", sintetizó sobre el primer punto. "Lo que hago lo hago porque lo he elegido. Estoy muy contento desde que me contrataron y, claro que se pueden producir problemas, que te deprimas, pero este deporte es muy bonito y espero estar dentro de este juego lo más posible", concluyó en su despedida, antes de afinar la estrategia para, como avanzó, "hacer historia de la Roma" en Chamartín.

Perotti: "Vi el partido del Schalke y venimos aquí a marcar al menos dos goles"
El presumible acompañante de El Shaarawy y Salah en la exclusividad del veneno italiano, Diego Perotti, acompañó a su entrenador en la rueda de prensa previa al enfrentamiento ante el Real Madrid, que no sólo medirá el alcance de la progresión del club que defiende, sino del calcio en su conjunto, tras la eliminación del Nápoles a manos del Villarreal en Europa League. El ex sevillista inauguró su discurso abordando el respingo de rendimiento disfrutado en el Bel Paese: "No hay secretos. Llegué a Génova y tuve la misma fortuna que tuve en España y ahora en Roma...no hay secretos por los que me vaya bien ahora".
"Siempre digo que tengo que marcar más goles, después las cosas se dan o no", confesó sobre su deliciosos presente. "Llegué a Roma, jugué nada más llegar y antes mi posición me permitía dar más asistencias, pero ahora estoy haciendo más goles", sintetizó.
Perotti, que se mostró sorprendido por los pitos a Ronaldo -"No entiendo que piten a Ronaldo, que ha marcado tantos goles, ha jugado siempre, sin lesionarse y lo ha ganado casi todo, es injusto"-, amplió su parecer respondiendo a la cuestión sobre su presunto cambio desde su salida de Nervión. "Siempre se puede mejorar. Estoy aquí para aprender con el entrenador y los jugadores que tengo a mi lado. Tengo que marcar más y estoy trabajando para ello", expuso para proclamar que "tengo mucho más por dar y espero hacerlo en la Roma durante muchos años".
"Vi el partido del Schalke (en el que los alemanes rozaron la épica tras perder 0-2 ante el Madrid de Ancelotti) y venimos aquí a marcar al menos dos goles. Sabemos que tenemos nuestras oportunidades y mañana nos la jugamos. Todo puede pasar. Venimos de ganar siete partidos consecutivos y de marcar muchos goles, así que todo puede pasar".
Finalizó el saludo en territorio enemigo la delegación romanista desplazada con el mantra, verbalizado por Perotti, con el que, amén de los ajustes tácticos pertinentes, combatirá el tercer clasificado de Italia este martes: "Tengo mucha confianza en mi equipo. Hemos ganado siete de siete. Debemos dejarlo todo y, aunque sabemos que no será fácil, en el fútbol todo puede pasar". Así pues, volverá a buscar las cosquillas el sistema transalpino al coloso madrileño apostando de manera valiente por empequeñecer la relevancia de la calidad y ahondar en la endeblez a la espalda de la medular merengue y en su compromiso. Alea iacta est.