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“Iglesistas” contra “errejonistas”

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 10 de marzo de 2016, 19:49h

Todo el mundo pudo ver la cara de Íñigo Errejón cuando Pablo Iglesias acusaba a Felipe González de tener las manos sucias de cal viva. Se veía que no estaba cómodo. Se pudo intuir un escalofrío recorriéndole el cuerpo desde el pelo hasta el colodrillo interno. Pero tampoco podíamos pensar que se fuera a mostrar tan distante –de momento no beligerante– con la forma que tiene su líder máximo para hacer algunas cosas.

Parece difícil creer que Errejón tenga más ansias de poder que Iglesias, que es realmente insuperable, pero sí es entendible una disputa ideológica por la forma en la que Podemos debería relacionarse con el PSOE. Ahora que se atisban indicios de acercamiento con los socialistas y está cerca la posibilidad de un acuerdo, parece que acusar de delitos gravísimos al que quieres que vaya contigo de la mano en la formación de un Gobierno no es la mejor manera. Es entendible la disensión.

La dimisión del “número tres” de la formación en Madrid deja claro que hay un debate abierto sobre el cómo hacer, pero la renuncia de otros nueve dirigentes también confirma que existe un choque frontal por el control del partido entre las distintas “familias”, por utilizar el término que se usa para hablar de todos los partidos.

Puede ser que la guerra no sea tanto entre las dos cabezas visibles como entre sus grupos afines. ¿Será que Errejón es el radical moderado e Iglesias el muy radical? Como fuere, son más de 80 dimisiones en seis comunidades de toda España descontentos por la ausencia de dirección y agotamiento de ideas y propuestas. Además, cada día son más habituales las denuncias de que la dirección no cuenta con las bases para tomar decisiones.

¡Ojo!, también hay acusaciones, no menores, de arrogancia y endiosamiento. Esto es sinónimo de engreimiento, egolatría y petulancia. ¿Va ya por lo personal?

Y digo yo: ¿De verdad tiene la culpa de este enfrentamiento la gestión que hace Pablo Iglesias? ¿De verdad se choca por el control del partido? ¿De verdad hay una guerra entre “iglesistas” y “errejonistas”? ¿Un partido tan joven y ya está con este tipo de trifulcas intestinas? ¿Se puede llamar hecho aislado a algo que les ha sucedido en media España?

Bueno es, en cualquier caso, que no difieren tanto de la tan criticada casta. Ha quedado claro que llevan mucho tiempo siendo exactamente igual que otras formaciones. Se trata de una lucha interna de las que leemos todos los días en otros partidos. Pero esta ha sorprendido. No se esperaba, aunque los que están dentro dicen que viene de lejos y quizá haya explotado antes de lo que se temían.

Que Iglesias y Errejón discrepen nunca puede ser malo. Es sano. Que haya dimisiones es un paso más. Quizá unos estén todavía en la demagogia del ideal sectario mientras otros se preocupan más por ganar adeptos.Podemos acaba de tocar pelo con unos cuantos diputados y ya están volando los cuchillos. ¡Lástima de ambición!

Cuando se ponen las cartas sobre la mesa es porque ya no se aguanta más. Si el grupo “errejonista” se ha lanzado a plantar cara al líder supremo Iglesias no es para callarse ahora. Así, o acusan a los demás de sus propios problemas en una suerte de causa general contra los nuevos y se esconden con el rabo entre las piernas o nos esperan más dimisiones. Veremos.

Javier Cámara

Periodista

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