COMICIOS EN TRES LÄNDER
El auge del racismo se enfrenta a las urnas en Alemania
EL IMPARCIAL/Efe
domingo 13 de marzo de 2016, 12:14h
Actualizado el: 13/03/2016 18:28h
Tres estados federeados celebran comicios este domingo.
Cerca de trece millones de alemanes están llamados este domingo a las urnas para elegir a sus representantes en los parlamentos regionales de los estados federados de Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, donde los colegios electorales abrieron sus puertas a las 7.00 horas GMT.
Los comicios son considerados un examen a la gran coalición de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) vigente en Alemania desde finales de 2013 y a la gestión de la crisis de los refugiados por parte de la canciller, Angela Merkel, foco de las críticas en los últimos meses.
Revelarán también el apoyo con el que cuenta el partido populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD), nacido hace tres años como fuerza euroescéptica y que basa ahora su discurso en el rechazo a la política de inmigración y asilo del Ejecutivo.
En las generales de 2013 AfD quedó fuera del Bundestag (Cámara Baja) al no conseguir el 5 % de los votos necesario para lograr escaños, pero en las europeas de 2014 se hizo con siete parlamentarios en Estrasburgo, aunque sólo dos mantienen sus siglas después de que el partido se rompiera en dos.
Tiene representantes ya en cinco estados federados y los sondeos vaticinan su entrada sin problemas en los tres parlamentos regionales que se eligen hoy, con hasta el 18 % de los votos en Sajonia-Anhalt, en el este del país.
Es el único de los tres estados en liza que gobierna la CDU, en una gran coalición con los socialdemócratas, a los que las encuestas auguran una importante pérdida de votos.
El SPD también espera sufrir en Baden-Wüttemberg, donde es socio minoritario en un gobierno dirigido por Los Verdes, que confían en reforzar su posición frente a la caída de los conservadores.
La esperanza de los socialdemócratas es conservar el poder en Renania-Palatinado, donde gobierna en coalición con los ecologistas, y donde las encuestas sitúan a corta distancia de su candidata y primera ministra, Malu Dreyer, a la cabeza de lista de la CDU, Julia Klöckner.
Los colegios electorales cerrarán a las 17.00 horas GMT en los tres estados.
El presidente de la Conferencia de Obispos Alemanes, Reinhard Marx, instó a los ciudadanos llamados a las urnas tres estados federados, Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, a no votar a los partidos que difunden una ideología xenófoba.
"Un cristiano no puede dar su voto a nadie que propaga el odio o predica el racismo", manifestó el cardenal Marx en una entrevista con el dominical "Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung" ante unos comicios en los que el partido populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD) espera entrar en los tres nuevos parlamentos regionales.
Después de que Alemania recibiera el año pasado cerca de 1,1 millones de solicitantes de asilo, la crisis de los refugiados ha centrado la campaña electoral y AfD aspira a aglutinar, con un discurso de tintes xenófobos, el voto de los descontentos con la política de refugiados de la canciller, Angela Merkel.
La canciller ha sido cuestionada en sus propias filas en los últimos meses y ha recibido duras críticas de sus socios conservadores bávaros, cuya actitud cuestionó hoy el presidente de los obispos alemanes.
Marx rechazó la propuesta de la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera de implantar una cuota a la entrada de refugiados en Alemania, como la aprobada por Austria, y lamentó que, ante el desafío al que se enfrenta el país, el Gobierno no sea capaz de actuar unido.
A principios de marzo, un sacerdote de origen congolés, Olivier Ndjimbi-Tshiende, abandonó su parroquia en la localidad de Zordening, en Baviera, tras haber recibido varias amenazas de muerte de corte xenófobo.
Marx, arzobispo de Múnich, la capital bávara, lamentó la decisión del sacerdote, aunque respetó el paso dado por Ndjimbi-Tshiende en la localidad.
Según informaron medios bávaros cuando se informó del caso, el cura, de 66 años, había recibido cinco amenazas de muerte tras haber criticado duramente las declaraciones racistas de la exlíder local de la CSU Sylvia Boher, a quien pidió que fuera consecuente con la doctrina cristiana.
En un artículo del periódico local de su partido, Boher había afirmado que Baviera estaba siendo invadida por refugiados y calificó a los inmigrantes procedentes de Eritrea de personas que sólo querían huir del servicio militar.