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TRIBUNA

Despodemos

domingo 20 de marzo de 2016, 19:44h

Ya el poeta Prudencio nos anticipó el color ideológico de Podemos al cantar ante la tumba de Santa Eulalia de Mérida: “Coged moradas violetas y rojas amapolas, niños y jóvenes puras dedicadles estos dones”. Son los mismos manojos en distintos cestillos. Sin embargo, el lírico no predijo que Venezuela tendría un satélite rojo en España.

“Pablo, no sabes dónde estás”, le dijo a Iglesias, César Luena, el lugarteniente de Pedro Sánchez. Lo sabe muy bien. Luena es quien se halla extraviado. Sánchez, descarriado. Debido a un partido fofo como es el PSOE, Podemos tiene la sartén de la política nacional en sus manos. Sabe que todo lo que protagoniza causa impacto. Mediático, por supuesto. También sociológico. Sus dirigentes, con lo que dicen y hacen, persiguen a conciencia agitar los usos y costumbres sociales. Remover todos los rincones de la sociedad. Lo demostraron con la Navidad y lo confirmarán con la Semana Santa. Totalitarismo de siempre con las redes sociales de ahora. Llegaron al Parlamento en bicicletas y entre charangas para tomar posesión de sus escaños, cogieron un bebé en brazos, querían una vicepresidencia que es como un gobierno dentro del gobierno, y hasta en la sesión de investidura, nos sorprendieron con un pasional beso de hombre a hombre. Cualquier día veremos a Pablo Iglesias sortear la distancia que hay entre su asiento y la tribuna de oradores reditando el salto de la garrocha, que se hacía antaño en los ruedos para esquivar al toro. Con su coleta al viento sin añadido o postizo. El inicial desplazamiento de Podemos al “gallinero” del hemiciclo incomodó más por quedar fuera de los primeros planos televisivos que por la discriminación que aquello suponía. En su actual ubicación, sus diputados son objetivo seguro de las cámaras en las habituales panorámicas del Congreso. Tan juntos, prietas las filas y con una indumentaria cargada de negro, recuerdan a los pájaros de la célebre película de Hitchcock, posados esperando a lanzarse sobre el régimen de 1978 cuando más desprevenido esté para desfigurarlo a base de picotazos.

Se creía que la bandada volaba en modo compacto. Como el telón de acero, que parecía monolítico, Podemos tiene también sus rendijas. Con más holguras en el Soviet supremo que en las bases. Las discrepancias, dimisiones y depuraciones podrían desembocar en disidencias que abonan el camino para fundar un POUM como el de Andrés Nin, liderado por Errejón, que al igual que aquél, quiere deshacerse del estalinismo, hoy adoptado por el camarada Iglesias, bandera del gran combate, sol del destino nacional, estrella del porvenir, sabiduría de las ideas inmortales… (Sonoros y prolongados aplausos de todos los camaradas puestos en pie). No extraña que Podemos haya titulado “Un país para la gente” a su prospecto sobre un gobierno progresista de coalición. Muy propio de la dogmática marxista es enaltecer al sujeto colectivo como el único y verdadero artífice de la creación, como el decisivo militante que hace evolucionar la sociedad en el sentido de la dialéctica histórica. Gracias Prudencio por ser también visionario.

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