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DESDE ULTRAMAR

Obama en La Habana

martes 22 de marzo de 2016, 20:00h

Antes de que los deleznables atentados terroristas ahora ocurridos en Bruselas sepulten la trascendencia de lo sucedido en La Habana, expongo a ustedes mi parecer sobre lo acontecido en la Gran Antilla.

El acercamiento Cuba-Estados Unidos está hace rato en una suerte de punto muerto, desde que se anunció un acercamiento el 17 de diciembre de 2014, como ha quedado patente en la visita de Barack Obama a La Habana; y como ha sido perfectamente previsible si usted conoce la historia cubana y la escabrosa relación con Estados Unidos, sucedida en los últimos dos siglos; y no podía ser de otra manera, porque ni puede dejarse de lado la Historia ni la realidad presente.

En cuanto a la primera, el nudo gordiano proviene del abuso estadounidense sobre una Cuba siempre ambicionada –porque poseerla es estratégico en la geopolítica mundial– y que tuvo que aceptar condiciones leoninas de Estados Unidos para alcanzar su independencia. “La Republiquita”, la abusiva Enmienda Platt, Guantánamo, el sometimiento económico impuesto por los intereses más bajos del empresariado estadounidense entre 1902 y 1959 y convertida en burdel de los yanquis, no es algo para negarse, porque no llegaremos a nada. Cuba fue ambicionada y explotada por EE.UU., aunque decirlo fastidie a gente proyanqui.

Del lado cubano, la requerida proclamación del socialismo para frenar las apetencias estadounidendes, la dictadura que ha forzado las cosas perpetuando a los Castro sin visos de sucesión ni por activa ni por pasiva, ni por vía democrática ni por suplantación de élites dentro del partido único; dictadura con su pérdida de libertades políticas elementales y su cauda de exiliados de todas calidades y con el quebranto de los lazos entre cubanos y la paradógica consolidación de cartas fuertes, como son el pensamiento estructurado bajo la escuela socialista, la educación, el deporte y la medicina, contrastando con la pobreza y las carencias acuciantes de los isleños, han extendido el problema mucho más de lo necesario. Lo lamento de verdad, porque siguen entrampando la salida.

En ese contexto y en medio de las buenas voluntades que no acaban de pasar a los hechos más concretos, llega Obama. Sin prender entusiasmo, sin recibírsele como a un faraón, muestra clara de que los estadounidenses ya no son Dios en Cuba (cosa asaz positiva y respaldada por el pasado) y porque hay una cúpula comunista bien plantada y soportada por ideales que no están obligados a “americanizarse”, la visita ha despejado algunas incógnitas: no hay acuerdos en lo básico, hay diferencias reconocidas y sumado, todo ello no permite avanzar.

Obama se ha dirigido a los cubanos desde el teatro “Alicia Alonso” señalando que conoce la Historia, que asume las diferencias, que reconoce los logros cubanos, pero también puntualiza las carencias propias y ajenas y ya antes lo ha dejado claro: de él no depende en exclusiva levantar el bloqueo. Así es. Está en manos del Congreso y aquel en manos republicanas que no soportan el acercamiento actual. Por lo demás, un bloqueo del que Washington siempre niega su existencia, pero cada vez más oímos como a Cuba se le han levantado restricciones de toda índole en todos los frentes, apartándola de listas de países bloqueados, desde que se anunció el acercamiento entre ambos estados. Una simulación inaceptable pues, por parte de los estadounidenses, que confirman su existencia negada. Y no veo a Cuba efectuando a cambio, modificaciones políticas y económicas sustanciales.

Durante esta visita ha quedado claro que habrá apertura económica, aunque a los republicanos no les guste –y es previsible que su victoria en noviembre próximo daría marcha atrás a todo lo alcanzado hasta hoy– y pese a que los cubanoamericanos de Miami señalen que eso apuntala a la dictadura castrista. Grandes consorcios anuncian su ingreso o su regreso a la Isla. Internet destaca entre ellos y nos advierte tal presencia si será tan libre y extendido, como para que los cubanos miren al mundo y comparen lo que tienen con lo que ven. Lo que se propone más se asemeja al modelo chino, con economía abierta, que con una legislación laboral fuerte puede evitar el abuso estadounidense del pasado, pero al mismo tiempo con una realidad cerrada a las opciones de diversidad política. No sé si eso será sostenible.

En su mensaje final, Obama se refirió al exilio, a ese que considera a Cuba su casa, “de ahí su pasión en un mejor futuro”. Ha apelado a la reconciliación facilitada. Porque Miami está fúrica con este viaje. Pero Miami sabe perfectamente bien que si hay honestidad, además de dolor, memoria, repudio o reproche, ha de reconocer que Cuba merece avanzar y así sea conservando sus valores revolucionarios (porque hubo Revolución Cubana y eso es innegable) o su alianza con Putin (que no piensa soltarla y menos ahora) y entonces, habrá de ser cauto. Otros exilios fueron respetuosos de lo que decidieron los de adentro. España, Chile, lo saben. El cubano del exilio mal haría envalentonándose queriendo llegar a imponer sus reglas. Estoy cierto de que los isleños no lo permitirían. La reconciliación será, pero no a costa de sometimiento alguno. Así sea entre cubanos. Los cubanos de la Isla no han aguantado todo, como para terminar de comparsas de los de fuera. Hay Cuba, que no quepa duda y que nadie quiera llegar a ella a inventar el mundo ni a inventar a Cuba. Las cosas claritas.

Obama ha encontrado un gobierno cubano poco receptivo. Castro hoy sabe mejor las limitantes de Obama. Sí, siempre será noticia que Obama pase delante del Ché y honre a Martí. El Martí que advirtió tanto de las apetencias desbordadas de los Estados Unidos sobre América toda, o saber los detalles del auto presidencial estadounidense, pero lo importante, el futuro de Cuba, eso es lo que debe de interesar más. Obama ha expresado en español que lleva “un saludo de paz” y llama al futuro para los jóvenes, aunque reconoció algo destacado: que el futuro de Cuba tiene que estar en manos de los cubanos. No es poca cosa atendiendo los antecedentes de esa relación. Ha arrancado sonrisas y aplausos fáciles, pero sin acciones concretas. Ha reconocido en su discurso final que el aislamiento a Cuba no funcionó, el embargo tampoco y era necesario cambiar la estrategia.

Otra cosa serán los disidentes. El clamor por la apertura los ha de incluir. Hay demasiados para ser ignorados. Obama se reunió con ellos y eso es positivo.

Como sea, quedó claro que Obama no es Bush o Kennedy. Que Raúl no es Fidel y que avanzar superando la Historia, no es fácil, pero sí muchas veces es necesario. Menuda labor. Ambas partes deben mover pieza y no se las ve muy animadas. Así nos tienen. No veo en este viaje ni una victoria de Obama ni una de Castro. Es un paso más que ya se estacionó en un punto muerto. Lo que sí es verdad es que la administración Obama ya va de salida y sus opositores pueden alcanzar la Casa Blanca, con lo cual podría desandarse todo lo andado y hasta suceder lo peor. Más vale que ambas partes se apresuren ahora a dar pasos concretos o Cronos les ganará la partida a las dos.

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