La publicación de un libro hermoso, como es el que lleva por título “La Résidence de France à Madrid / La Residencia de Francia en Madrid” (Éditions internationales du Patrimoine, 2015, 215 p.), no parece que haya encontrado en España el eco publicístico que merece con mucho.
Se trata de una obra que recoge los avatares de la sede diplomática -la embajada- de la República de Francia en la capital de España. Hasta que, en un momento crucial, la propiedad del marqués de Urquijo fue vendida a Francia en marzo de 1941, siendo entonces embajador de la república gala, François Pietri.
Lo haya deseado, o no, nuestro vecino país en los Pirineos se ha convertido en un factor de peso en la historia de la España moderna, en concreto a partir del siglo XVI. El establecimiento edilicio de su sede en el “cogollo” de Madrid supuso un hito considerable en las relaciones que han tejido ambos países.
La fijación de la sede diplomática de la República en la calle Serrano de Madrid en aquel mes de marzo de 1941 sirve de vector principal a la obra que se reseña en estas cuartillas. La edición bilingüe sobre este palacio francés en la capital de España ha sido patrocinada por firmas tan sólidas como Saint-Gobain, Air France, BNP Paribas, por citar solamente tres descollantes, entre todas aquellas que han sustentado la publicación.
Quisiéramos también subrayar el resultado, escrupuloso al máximo, que han obtenido los dos coautores de la obra, Jean-Marc Delaunay (texto) y Jean-Marc Irollo (corpus fotográfico). Erudición sopesada y enfoque estético se abrazan en las suntuosas páginas y láminas de la obra.
Mención aparte merece la puntualización siguiente. Me veo en la grata obligación de recordar al lector que el profesor Delaunay, hoy (contemporaneísta) emérito por la Universidad de la Sorbona, sorprendió al gremio historiográfico hispano-francés, cuando salió a la luz un trabajo de investigación que se anunciaba de este modo: “Des palais en Espagne. L´École des hautes études hispaniques et la Casa de Velázquez au coeur des relations franco-espagnoles du XXe siècle (1898-1979)” (Madrid: Casa de Velázquez, 1994). Es decir, cuando Delaunay abordó -durante su prolongada estancia en Madrid- los avatares históricos del (otro) palacio que la República de Francia quiso edificar en la Ciudad Universitaria, mirando hacia sus nítidos jardines y con el horizonte de la Sierra de Guadarrama: la Casa de Velázquez. He aquí, una aportación de buena ley al tejido cultural hispano-francés, entre las varias que ha hecho mi ilustre colega de la Sorbona y, sin embargo, amigo de siempre.
Algún día habrá que ponderar la tesis (antigua thèse d´état en Francia, hoy extinta) con que el profesor Delaunay vino a coronar su cursus honorum académico. Estos, empero, son otros López, a los que habrán de consagrarse unas cuantas cuartillas más debido al hito historiográfico que supuso la lectura de aquella tesis en el anfiteatro Richelieu de Paris I -Panthéon Sorbonne-, cuando corría hacia su fin el mes de enero del año 2000.