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EUROLIGA - TOP 16: PENÚLTIMA JORNADA

El Barcelona se desata y gana la “final de las finales” | 75-57

jueves 31 de marzo de 2016, 22:27h
El Barcelona se desata y gana la “final de las finales” | 75-57
Arrolló al Brose Bamberg para completar la primera parte de su supervivencia en Euroliga, con la mirada puesta ya en la intensa última jornada en Kaunas. El sistema defensivo, recuperado para la causa, condenó las opciones del campeón alemán. Abrines, Tomic, Doellman y Arroyo condujeron la placidez catalana en fase ofensiva para coronar un triunfo autoritario que deja a los barceloneses con el billete para cuartos de final en la mano.

El Palau Blaugrana recibía este jueves la responsabilidad de uniformarse como marco teatral del definido como “partido más importante de la temporada” por los dos púgiles en confrontación. Tanto Xavi Pascual, arquitecto del Barcelona Lassa, como Andrea Trinchieri, técnico del Brose Baskets, coincideron en el estatus del enfrentamiento en el análisis previo. Con la tribuna rebosante, medían ambos contendientes la consistencia necesaria para acceder a la trascendental última jornada con opciones de acceso a cuartos de final de la Euroliga. El Barça lo hacía dependiendo de sí mismo; el campeón alemán habría de esquivar su grotesco rendimiento a domicilio. En un grupo con cinco equipos empatados (Barcelona, Brose, Real Madrid, Khimki y Olympiakos), tildado como el encuadre de la muerte de esta edición del torneo continental, un resbalón significaría la despedida. La potente segunda vuelta del top-16 catalán contra la profundidad de la aventura teutona deliaba la charla.

La tensión propia del botín en liza confluyó en un arranque arquetípico: air-ball del italiano Melli y pase al rival de Satoransky, cuando buscaba a Dorsey. Wanamaker quiso deshacer el nudo de nerviosismo con un 0-5 personal al que respondió el tino de Oleson -dos más uno- y Perperoglu, con el club catalán asentado en el biorritmo del envite. Entrado el guión en calor, se reforzaron las intenciones previstas. El Brose buscaba imponer el paradigma lento y en estático ante un Barça más rítmico y enérgico en ambos lados de la cancha. Quiso el conjunto dirigido por Pascual marcar el territorio temprano, y lo consiguió por el cauce de la carga del rebote ofensivo, con Dorsey como peón determinante. En efecto, un esfuerzo del americano colocó al Barcelona Lassa por primera vez por delante en el electrónico (8-7).

Wanamaker recalcaba, entonces, su estatus referencial en la cosecha de puntos alemana en los primeros cinco minutos (7 puntos), pero Trinchieri empezaba a percibir disfunciones en su esquema con celeridad. Paró el devenir de ascenso azulgrana con el 12-9. Trataba de tener todo atado el preparador italiano, pero en un partido que susurraba dos defensas de perímetro muy pegajosas, con cambios automáticos, Dorsey adquirió un papel valioso en la pintura para defender y el colapso de los pasillos centrales, entremezclado con la ausencia de tiros exteriores liberados, anunció el exuberante esfuerzo catalán, pleno de personalidad. Satoransky, afinado en la distribución, asistió a la entrada en escena de Zisis, Abrines y Tomic. Confirmada la sequía anotadora por la rotunda virtud de los cierres, resultó el triplista español clarividente para romper, con un tiro desde media distancia, un esclarecedor intervalo de tres minutos de anotación congelada.


Juan Carlos Navarro, duda por una elongación en el bíceps femoral de la pierna derecha, entró en cancha a 1:07 del final del primer cuarto, al tiempo que dos tiros libres de Tomic patrocinaban un parcial de 10-0 blaugrana y la máxima distancia del duelo, situada en +9. Un triple desde la esquina de Wanamaker (10 puntos), sin oposición y sobre la bocina, clausuró un impecable primer cuarto local (18-12), que adelantaba lo venidero ante la pírrica producción visitante y la atronadora actividad en la retaguardia local.

Zisis abrió anotando la primera posesión alemana de la reanudación para firmar un 0-5 de parcial y recortar la distancia a cuatro puntos. Pero las segundas opciones tras rebote ofensivo le entregaron a Arroyo su primera canasta y al Barça la placidez, que lanzaba la degustación de la soltura atacante posterior al respeto inicial. Staiger reprodujo el escenario, de inmediato, para anotar el segundo triple liberado de los suyos tras circulación y, después del intercambio de canastas, Miller autografió la primera penetración erosiva cedida por el achique local, para situar la distancia catalana en tres puntos (22-19 – minuto 14). Sin embargo, el regreso de Dorsey a la pintura y las ayudas defensivas recuperaron la tensión colectiva barcelonesa y el fango creativo visitante, permitiendo la escapada por la vía anotadora de Arroyo -triple-, Doellman –en la primera opción de contraataque- y Abrines –con tres tiros libres-. Yacía atascado el equipo alemán en ambas fases del juego en el ecuador del segundo cuarto, un paréntesis que terminaría por definirse como el punto de inflexión del cruce.

La inteligencia de peones como Doellman provocó el engrose de la equidistancia en pérdidas (2-5) y tiros libres concedidos (11-0) a estas alturas de la acción. El parcial de 13-0 (32-19) subrayaba la inercia de la batalla. El Barça se gustaba, con el alley-oop de Arroyo y Dorsey ejerciendo como pintura de la comodidad de los pupilos de Xavi Pascual ante la impotencia visitante. Registraba el luminoso un representativo 38-21 a falta de dos minutos y medio para el descanso, con Arroyo y Doelmann como maestros de ceremonias de la aceleración local. Lucía pulsión competitiva y ritmo un Barça que actuaba fuera del atenazado radar teutón. No obstante, Strelnieks anotó el primer tiro libre intentado por su equipo en el minuto 17:30 y hasta los tiros libres le entraban al pivot dominador, Dorsey, soberbio controlador de la zona y del rebote (9, al descanso).

Asomó la máxima distancia con el 43-23 con el que ambos equipos se dirigieron a vestuarios, todo un abismo abierto en los últimos 60 segundos antes del intermedio. La apariencia del Brose, de brazos bajados, desbordado y sin respuesta ofensiva a excepción de Wanamaker y chispazos de un Zisis de influencia desinflada, se convertía en tangible con las conclusiones aportadas por los guarismos. El 25-11 de parcial que registró el segundo cuarto aludió al 33% de acierto visitante en tiros de campo, a sus ocho pérdidas por tres locales y al agujero en los rebotes –relación de 23 (8 ofensivos) a 14-. Urgía una revolución del técnico transalpino si los suyos no querían ver truncada su aventura con sonrojante conclusión. Estaba amenazado su récord negativo de anotación fuera de casa en este curso: los 61 puntos registrados en su visita al Khimki. Pero exigir rapidez de ejecución y presencia en al pintura se antojaba anacrónico ante la dinámica de juego familiar característica de los visitantes.

Trinchieri argumentó al micrófono el fiasco provisional de los suyos como consecuencia del nivel físico permitido por los árbitros, consciente de la necesidad de esquivar la tormenta que vació de contenido a su propuesta, seca de puntos y amaestrada en repliegue. Dos tapones de Dorsey para abrir el segundo tiempo, que empezó con Abrines por Perperoglu, avisaron al teatral preparador de la lejanía de sus objetivos. De hecho, el primer punto del intervalo arribó de una técnica pitada a las protestas del técnico transalpino, convertida por Abrines, que engatilló un triple de larga distancia como continuación de su soliloquio anotador (47-23) como apertura del apetito. Continuó el marasmo visitante con dos faltas en ataque de Nicolo Melli, intrascendente, y, de nuevo, Wanamaker acudió al rescate al encestar a los dos minutos y medio, para alzar el telón ante la resignación de su vestuario. Nikos Zizis, Darius Miller y Leon Radosevic, piezas angulares del sorprendente recorrido teutón, permanecían en el olvido por mor del acierto del planteamiento de Pascual.




No detectaba la entidad convertida en sparring la manera de superar las ayudas continuas y largas de la defensiva blaugrana. Trató de alzar vatios en el repliegue propio el conjunto visitante, con el fin de mitigar el incendio y ganar peso en la trama, alcanzando el amaine del sonrojo. Se había confirmado como un pésimo visitante el Brose Bamberg antes del desembarco en la Ciudad Condal y sólo el base estadounidense se destacaba de la maraña, con 14 puntos, para recortar a -20 la desventaja. El atinado respingo de Zisis confirmó el parcial de 0-6 que relativizó el rutilante monopolio local en la reanudación (49-31, minuto 24:31), un escenario que quedó corroborado por el 4-12 de parcial posterior, con la competitividad local languideciendo y acumulando fallos (2 de 8 en el tercer cuarto en tiros de campo). De este modo se redujo la brecha a +16, pero no se atisbaba riesgo ante la falta de fluidez y convicción contrincante, también en el trazo central de relajación de revoluciones azulgrana.

Daniel Theis amortizó la anestesia de intensidad para granjearse estadística, con los porcentajes de acierto desde la línea de tres tocando fondo -tres de 16 para el Barça y tres de 11 para el Brose-, a falta de minuto y medio para el advenimiento del epílogo. El ejercicio de gestión de la ventaja del Barça, trámite desde la perspectiva catalana con el partido ya resuelto, no encontraba respuesta ni rebate alemán y se cerró el intervalo con un 59-41 (16-18 en el cuarto).

Los diez minutos finales esbozaron un repunte energético del campeón alemán en su arranque, pero no trazó correlación con el acierto ofensivo y quedó restringido a un espejismo de impotencia. Tomic y Arroyo emergieron para dar carpetazo al número de tenebroso desespero ofensivo oponente, desprovisto de herramientas corales e individuales que solucionaran el entuerto bloqueante al que le condujo el indigesto sistema de Pascual. El despliegue defensivo barcelonés se había tornado ya en exhibición ante la acumulación de robos y el duelo se abandonó hasta su final (75-57) recalcando la seria y solvente defensa de su feudo por parte de los locales. La cohesión y consistencia defensiva gozan de cotas absolutas en esta fecha de calendario, elementos éstos que permiten atisbar un horizonte despejado, que se abre en Kaunas. La sublime segunda vuelta dibujada por los barceloneses imagina una clausura imponente que propulse su candidatura.


Samardo Samuels no jugó –al igual que los lesionados Ribas y Lawal- y Navarro lo hizo de manera testimonial –dos puntos, en tiros libres-, pero el banquillo local arrasó a sus homólogos, doblando la producción ofensiva. Abrines (máximo anotador con 13 puntos), Tomic (12 puntos), Doellman (12 puntos) y Arroyo (11 puntos) se marcharon con dobles dígitos y tan sólo Wanamaker superó la decena de puntos (16) en la trinchera alemana. La debacle visitante sentenció sus opciones con la peor anotación de su temporada y una performance descontextualizada desde la línea de tres (17%). Gana enteros y sensaciones el Barça, que se encamina hacia los cuartos de final antes de su contienda contra el destacado peor competidor del grupo. La derrota de Olympiakos, que allana la perspectiva madridista y clasifica a Laboral Kutxa, se adhiere a lo que podría constituir otro éxito del deporte patrio, que colocaría a tres representantes en la previa de la Final Four, otra vez, pese al trompicado ejercicio.

Ficha técnica:
Barcelona Lassa (18+25+16+16): Satoransky (3), Oleson (7), Perperoglou (7), Doellman (12), Dorsey (8) -cinco inicial-, Tomic (12), Abrines (13), Arroyo (11), Navarro (2) y Vezenkov (-).
Brose Baskets (12+11+18+16):
Wanamaker (16), Strelnieks (8), Heckmann (4), Melli (4), Radosevic (2) -cinco inicial-, Zisis (4), Miller (8), Harris (-), Theis (8), Nikolic (-) y Staiger (3).
Arbitros:
Christodoulou (GRE), Pukl (SLO) y Herceg (CRO). Sin eliminados.
Incidencias:
6.717 espectadores asistieron al partido de la decimotercera jornada del 'Top 16' disputado en el Palau Blaugrana. Antes del inicio del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de Johan Cruyff, recientemente fallecido.
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