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Maduro contra la reconciliación

viernes 01 de abril de 2016, 08:31h
Era previsible. Pero aún así, Nicolás Maduro nunca deja de dar un paso cada vez más autoritario en una actitud que pretende hacer oídos sordos a los diáfanos y manifiestos deseos de cambio y libertad que los venezolanos expresaron en las últimas elecciones, donde el chavismo sufrió un enorme varapalo. En esos deseos, desempeña un papel fundamental el que los presos políticos, encarcelados arbitrariamente, salgan ya de prisión. Con este fin, la Asamblea Nacional acaba de aprobar una ley de Amnistía y Reconciliación que fue respaldada por la amplia mayoría de oposición al chavismo que domina el Parlamento por mandato de las urnas. El texto, que contiene 29 artículos, y se consultó a familiares y víctimas de la represión bolivariana, cuenta, según todos los sondeos, con el apoyo mayoritario de los ciudadanos, esos ciudadanos que Maduro, erre que erre, se ha propuesto que continúen como súbditos.

Al inquilino del Palacio de Miraflores le ha faltado tiempo para anunciar que vetará la ley con el “argumento” de que ampara a “terroristas y criminales”. Y, secundándole en el despropósito, el jefe del grupo chavista en la Asamblea Nacional, Héctor Rodríguez, llegó a decir que “quién puede tener duda de que Leopoldo López es un asesino”, a la vez que arremetió también contra otros líderes opositores en la cárcel. Se da la circunstancia de que la Constitución venezolana permite al presidente promulgar o vetar la ley, así como introducir modificaciones en su contenido y devolverla al Parlamento para su visto bueno. Pero también le ofrece otra posibilidad: remitirla al Tribunal Supremo para que dirima si es o no constitucional.

La oposición teme que Maduro elija esta última opción, como ha hecho en otros casos en los que se ha producido un choque entre la presidencia y el Parlamento. La razón de que Maduro opte por esta vía es bien simple: el Tribunal Supremo es poco menos que un títere en manos del chavismo, y Maduro lo ha convertido en un instrumento a su servicio. Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, ha hecho un llamamiento a Maduro en aras de la reconciliación. Pero el dirigente bolivariano, y ahora ha vuelto a demostrarlo con creces, no solo es que no la facilite, sino que está contra ella. No le importa la violencia -esta semana ha vuelto a desatarse en algunas zonas del país-, y la ruina con tal de seguir teniendo el control del “paraíso” chavista, ese que Podemos quiere importar a nuestro país.
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