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TRIBUNA

Lo que podría haber detrás de lo virtual

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 01 de abril de 2016, 20:24h

Me fascinó una fotografía de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias del día de su encuentro en el Congreso de Diputados. Un fotógrafo capta de espaldas a los dos dirigentes políticos que caminan charlando con gran naturalidad, como si fuese un paseo entre dos cordiales colegas de parlamento, pero la enorme y espesa barrera humana de los demás fotógrafos, disparando sus cámaras al unísono desde la posición inversa, me produjo la impresión de una impostura completa. Un simple cambio de perspectiva me reveló la artificialidad de las imágenes tomadas desde el obligado ángulo opuesto de los demás informadores gráficos. Pedro y Pablo, que retratados solos eran la imagen misma de una transparente normalidad, viéndolos posando para la muchedumbre de reporteros, ya no eran creíbles en sus gestos, incluyendo sus regalos, sonrisas y confidencias. Ahora se aplica el neologismo “postureo”, para expresar la servidumbre de lo público, sean las personas o sus razonamientos, a la virtualidad de las imágenes, y creo que algo de eso ocurrió en ese famoso encuentro.

La mendacidad de la imagen de este tiempo de instantáneas, la he visto en una historia que sucedió en Siria. La mayoría de las opiniones públicas de las democracias atlánticas vibraron de entusiasmo con un blog de una joven siria, llamada Amina Arraf, que conquistó a la prensa con sus relatos eróticos y homosexuales, una confirmación de la modernidad de la primavera política que entonces parecía consolidarse en una Siria que estaba a punto de expulsar al dictador Al Asad, con una revolución casi pacífica y festiva. Los medios de comunicación, y la opinión pública más cool, leyeron su blogUna chica gay en Damasco”, y lo más importante, sus suaves “moderneces” condicionaron la estrategia de sus Gobiernos cara a la revolución siria. Cuando Al-Qaeda, fue superada allí en terror revolucionario por el Estado Islámico, entonces se supo que Amina Arraf no existía, sino que era la fabulación de un creador de blogs, domiciliado en Edimburgo, y que tampoco era homosexual.

Miguel-Anxo Murado, un escritor y experto en Oriente Medio, lo cuenta en un artículo genial. Murado se carcajea de los informadores que sostuvieron que la revolución en Siria era poco más que una violencia pasajera; vamos, que no pasaría de una cabalgada de algún Lafayette sirio (también admirador de la revolución norteamericana). Pero la Revolución verdadera no fue obra de Lafayette, sino de Robespierre y de Napoleón, y en Siria, la revolución ha evolucionado, como es lógico, hacia cada vez más terror. Al Baghdadi y su Estado Islámico son el equivalente jacobino, con la diferencia que el robespierre yihadista no rinde culto a la diosa Razón, sino a su Dios justiciero, dispuesto siempre a degollar a traidores, infieles y distintos enemigos.

De nuevo insisto en que la lógica moderna, desde Descartes, se ordena con cantidades aritméticas y geométricas. Desde esa posición, la solución a nuestro problema de Gobierno pasa por sumar diputados del PP, PSOE y Ciudadanos. Con Podemos, aparte que aún no ha llegado hasta umbrales ideológicos con alguna lógica política, el problema está en que no es capaz de negociar programas. Hasta esta semana, sólo planteaban exigir puestos ministeriales, aunque su líder, con su imaginación virtual y televisiva, hizo el gesto de renunciar a una vicepresidencia gubernamental, que él consideraba que le pertenecía por méritos naturales. Y en lo que respecta al PP de Rajoy, su parálisis raya en la desidia.

De todo lo que he visto y oído esta semana, he sacado la impresión de que lo único que no es humo virtual es la aproximación del proyecto de Pedro Sánchez con el proyecto de Ciudadanos de Albert Rivera. Escribo lo que escribo exactamente, porque Pedro Sánchez ha demostrado que tiene un proyecto, pero aún no cuenta con el apoyo unánime de su partido. La confluencia de esas dos voluntades políticas, posee rasgos de reformismo modernizador, y no parece ser un acuerdo de circunstancias.

Veremos lo que sucede en las semanas próximas. Si al final, tenemos que ir a nuevas elecciones, el acuerdo de Sánchez y Rivera puede sumar más apoyos que los programas de cada uno de los dos por separado.

¿Y el PP? Ese gran partido, necesario e imprescindible para hacer las grandes reformas, tiene el handicap de su falta de credibilidad. El silencio de Rajoy acentúa ese defecto, hasta hacerlo insuperable como partido de Gobierno. A su inconcebible mutismo político, esta semana se han añadido varias noticias que dañan considerablemente su único patrimonio electoral: su gestión económica. No es solo que el déficit esté descontrolado, efecto de decisiones electorales, sino que en el terreno del gasto, el Gobierno no ha sido capaz de cumplir sus propios compromisos. Acabamos de conocer que los 1.200 millones de euros del plan de ayuda a los parados, sólo se han gastado 182 millones de euros. De los 943 millones de euros del plan de capacitación de jóvenes que la UE financiaba, el Gobierno español sólo ha utilizado el 12, 25%. Y en cuanto al famoso plan Junker de 21.000 millones de euros, España ha gestionado un 8 por ciento de lo que el Reino Unido gestionó del mismo plan, teniendo muchos menos desempleados, objetivo del plan Junker.

¿Sería posible un apoyo del PP al acuerdo de Sánchez con Rivera? Tarde o temprano, los tres partidos deben entenderse, salvo que queramos volvernos estúpidos.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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