www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TIRO CON ARCO

Dietas milagro para reducir el déficit

Dani Villagrasa Beltrán
domingo 03 de abril de 2016, 18:47h
Actualizado el: 03 de abril de 2016, 18:59h
Con la primavera llegan los verdores de los parques y las dietas milagro. Hay mucha gente que quiere adelgazar y adelgazar rápido, ahora que empieza el buen tiempo y el destape está a la vuelta de la esquina. No soy ningún experto, pero todos los entendidos opinan que no se puede perder la grasa acumulada durante el invierno de un plumazo. Cada cuerpo es un mundo, además. Pues con el déficit, lo mismo. Cuatro años llevamos con el método de adelgazamiento del doctor Cristobal Montoro, metiendo tripa hasta el último momento, a ver si la Comisión Europea no lo nota pero cuando llega el momento de la báscula, ¡zas! Este cuarto año de teutónica austeridad los organismos públicos han gastado 56.061 millones más de los que han ingresado y 10.651 millones más de lo pactado con Bruselas. En realidad, casi el doble de lo que permite la economía del euro, cuyos tratados establecen que no se puede rebasar el 3% del PIB, cantidad que en el caso español estaría en torno a los 32.000 millones de euros.

La metáfora es bastante vieja. Cuántas veces hemos oído hablar de ‘adelgazar’ la Administración. La misma palabra ‘organismo’ en el sintagma ‘organismo público’ ya hace pensar en un ser vivo. Cuando comenzó la política de los recortes, muchos lo tenían claro: se estaba perdiendo músculo –recortes, por ejemplo, en Educación o en Investigación y Desarrollo, por no hablar de Sanidad-, y se estaba conservando la grasa –duplicidades, empresas públicas, entidades varias, diputaciones provinciales…-

En esta metáfora del adelgazamiento queda implícita la idea de que sobra gasto público, de que se despilfarra. Hay quien piensa así y quien no, porque, técnicamente, el déficit se puede atajar por la vía del gasto, pero también por la de los ingresos. No digo que a la Comisión este punto le resulte indiferente, pero no tendría nada que decir siempre que el objetivo se cumpliera. Como es sabido, los criterios de déficit europeos se llevan incumpliendo desde 2007.

Cuando se informa sobre el déficit me da la sensación de que las cifras son abrumadoras y cuesta un cierto esfuerzo manejar esos números, que ya son abstractos. Es lógico que algo tan impalpable como el déficit preocupe menos que algo mucho más concreto para el bolsillo como, digamos, el aumento de las tasas universitarias o el IVA de los autónomos. Sin embargo, el déficit genera deuda –de alguna forma hay que financiar el escalón entre lo que se gasta y lo que se ingresa-, y pese a las facilidades que da el BCE para que los Estados se financien barato e incluso gratis, el sobreendeudamiento de la Administración ha supuesto un pesado fardo en los Presupuestos. Desde que comenzó la crisis, el gasto en esta partida se ha duplicado –este año, 33.490 millones-, y ya es uno de los apartados que más dinero público consume, por detrás de las pensiones, las transferencias a las comunidades autónomas y los así llamados servicios de carácter general.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(0)

+
0 comentarios