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EPPUR SI MUOVE

Otegui: alfombra roja a un miserable

martes 26 de abril de 2016, 20:19h

Arnaldo Otegui es amigo de Jordi Évole, el periodista de cabecera de Podemos. También de Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Alberto Garzón. Y de Esquerra. Y de la CUP. Ahora que está libre, quiere pasear su inmundicia por Europa, pero no puede hacerlo solo; necesita a sus amigos. De ahí que Podemos e Izquierda Unida le hayan invitado a dar un discurso en el parlamento europeo. Es tan aberrante como si un pederasta fuese a un colegio para hablar de moral, con la salvedad de que al pederasta se le llama por su nombre, y a Otegui, “hombre de paz”. Cosas de la casa común de la izquierda.

El terrorista Otegui estuvo en la cárcel dos veces: la primera, por secuestro, y la segunda, por intentar reconstruir el brazo político de ETA -Bildu, Sortu, Amaiur; poco importa el nombre, son los mismos perros con distinto collar-. Según sus amigos, es un “preso político”. Y sin embargo, de eso no hay aquí. Quien quiera ver uno, o muchos, que se vaya a Venezuela. Aquí, en todo caso, tenemos asesinos y criminales enjuiciados con todas las de la ley y a buen recaudo para evitar que sigan haciendo daño. Otegui, pues, fue condenado por terrorista, no por opinar.

Koro Villamudria, por ejemplo, no tiene ya opinión. ETA puso una bomba en el coche donde su padre, policía nacional, la llevaba al colegio todas las mañanas junto a sus hermanos. La banda justificó su asesinato aduciendo que la joven -tenía 17 años- quería ser policía. La madre, testigo del atentado, nunca se recuperó de aquello. Este es sólo uno de los casi 1.000 asesinatos que Otegui se ha negado sistemáticamente a condenar. Quizá porque, de haber tenido huevos, él mismo lo habría cometido. O porque en su opinión, igual que para los suyos, Koro Villamudria era un objetivo legítimo.

Hoy ETA no mata, pero no porque no quiera, sino porque no puede. En cambio, vuelve a tener comiendo de su mano a los de siempre. Escribía Boris Pasternak a propósito de las masacres de la Segunda Guerra Mundial que “ha de fijarse en la memoria el bombardeo. Aquellos días en cuenta se tendrán en que, como en Belén, el nuevo Herodes, dio rienda suelta a su maldad. Desaparecerán los testigos del pasado, mas el martirio de los niños mutilados jamás se olvidará”. Aquí, en España, Podemos, IU, Esquerra, la CUP y Jordi Évole pretenden silenciar la ignominia elevando a los altares a su amigo Arnaldo Otegui.

ETA ha asesinado a casi 900 personas, ha herido de gravedad a muchas más y ha echado de Euskadi a miles de familias. Quien sostenga que alguien que comulga con todo eso es un “hombre de paz” o no rige bien o es tan desalmado como el desalmado en cuestión. Hay que estar muy podrido para hacer de mamporrero a un tipo así.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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