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KASICH SE RETIRA

Trump es ya el único candidato republicano a la Casa Blanca

EL IMPARCIAL/Efe
Con la confirmación oficial de que John Kasich se retira de la carrera republicana a la Casa Blanca, Donald Trump se convierte en el único aspirante del partido.
Trump es ya el único candidato republicano a la Casa Blanca
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El Gobernador de Ohio, John Kasich, anunció este miércoles oficialmente que abandona la carrera presidencial republicana para los comicios de noviembre en EE.UU., lo que deja el camino libre para que el magnate Donald Trump sea el candidato conservador a la Casa Blanca. El gobernador de Ohio agradeció a su familia, a su equipo y a los voluntarios que han trabajado en su campaña el esfuerzo en los últimos meses, pero reconoció la inviabilidad de su proyecto en este punto de la batalla electoral.

"Nadie ha hecho más con tan poco en la historia de la política", dijo Kasich en referencia a ellos y a la escasa recaudación con la que, no obstante, ha sido el último en salir de la carrera presidencial republicana. El Gobernador de Ohio canceló un acto de campaña que tenía previsto en Washington, y anunció que se dirigiría más tarde a los medios desde su estado. "Mientras suspendo mi campaña, tengo fe, una fe profunda, de que el Señor me mostrará el camino adelante y satisfará el sentido de mi vida", dijo al acabar un discurso en el que repasó algunos de los episodios más emotivos de su campaña.

Kasich sigue así la estela del senador por Texas Ted Cruz, que suspendió su candidatura este martes tras poner mucho esfuerzo en ganar las elecciones primarias de Indiana, si bien se impuso Trump con rotundidad. Tras la derrota, Cruz consideró que ya no existía un "camino viable" para ser el abanderado republicano en las elecciones en las elecciones de noviembre.

Sin embargo, el gobernador por Ohio había advertido el martes que seguiría en la pugna sin importar los resultados obtenidos en esas primarias, algo que reiteró a través de su cuenta de Twitter tras la retirada de Cruz. Fuentes del equipo del gobernador, que sólo ha ganado las primarias de su estado, indicaron a la cadena CNN que esa era su idea, hasta que el miércoles, de camino a un acto de recaudación en la capital del país, cambió de parecer y decidió abandonar.

Cruz y Kasich decidieron aunar esfuerzos hace unas semanas para frenar las aspiraciones de Trump, intentando impedir que el magnate consiguiera los 1.237 delegados necesarios para la nominación automática y plantear así una convención disputada donde tener posibilidades frente al magnate.

Ascenso "imposibe"

La Convención Nacional Republicana, que se celebrará el próximo julio en Cleveland (Ohio), designará oficialmente al candidato presidencial. La ya inevitable nominación del magnate Donald Trump como candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos ha puesto en evidencia la excepcional situación política que vive el país al escenificar una victoria aplastante que hace meses, cuando presentó su candidatura, todos creían imposible.

Sin experiencia política previa y basando su discurso en el ataque a la esencia y el corazón del partido por el que se presentó, Trump ha roto todas las predicciones y superado todas las expectativas, colocándose a apenas un paso de ser el próximo inquilino de la Casa Blanca. "Creo que hemos -y, específicamente, he- subestimado al Sr. Trump. Hicimos malas suposiciones, malas interpretaciones de los datos y perdimos las conexiones a lo largo del camino", reconoció este miércoles Nate Cohn, destacado analista del diario The New York Times, en un artículo titulado "En lo que me equivoqué sobre Donald Trump".

Los expertos han tenido que recular en sus apuestas sobre los resultados de las primarias republicanas a medida que el magnate se iba consolidando como el candidato más fuerte de entre los diecisiete que llegaron a presentarse, hasta reconocer por fin, con su victoria de este martes en Indiana, que era el nominado inevitable.

Pero, ¿por qué un error de cálculo tan mayúsculo? "Una tendencia que hemos visto en los últimos periodos electorales es una disminución en el poder de los partidos en cuanto a la conformación de las campañas presidenciales", explicó a Efe el profesor en Ciencia Política de la Universidad Northern Iowa, Justin Holmes. "(El presidente Barack) Obama tampoco fue el candidato que se esperaba en 2008, pero fue capaz de construir su propia campaña ligeramente fuera de la corriente del partido. Creo que mucha gente ha tardado en reconocer esta disminución (de su influencia)", añadió el experto.

En cuanto a Trump, Holmes recordó que desde aquel famoso día de junio pasado en el que el magnate descendió las escaleras en una de sus torres de Nueva York para anunciar sus aspiraciones, existía la convicción de que "de alguna manera" el Partido Republicano lo detendría, "pero nadie fue capaz de explicar cómo".

"Creo que otro aspecto es que Trump básicamente lo hace todo 'mal' como candidato. Dice cosas que son ridículas y ofensivas para grandes sectores de la población. Tiene una visión personal de las cosas muy limitada (...), y está bastante lejos de lo que esperamos de un candidato ganador, por lo que la gente tendía a pensar que no lo lograría", agregó. Sin embargo, lo ha conseguido, y su victoria muestra también las dificultades a nivel ideológico por las que está pasando el Partido Republicano, que incluso obligó al multimillonario a firmar un acuerdo para que respetara un posible triunfo de otro aspirante, evitando así que se presentara como independiente y dividiera el voto conservador.

Aunque los republicanos recuperaron en 2014 el control total del Congreso, el seno de la formación se ha visto paulatinamente más polarizado con el cada vez más poderoso ultraconservador Tea Party, por lo que muchos incluso han calificado su situación como una "guerra civil". Esta lucha interna del partido se ha cristalizado a lo largo de los años en una sucesión de bloqueos legislativos y la consecuente inoperancia del Legislativo, que ha registrado los mayores índices de desafección entre los ciudadanos estadounidenses de las últimas décadas.

"(Trump) identificó un nicho en el electorado, y en gran parte se convirtió en lo que ese nicho quería de un candidato. Fue realmente capaz de capitalizar un estado de ánimo en algunos sectores que se sienten abandonados y enfadados con los cambios que ocurren a su alrededor", opinó el profesor de Ciencia Política. Es lo que a lo largo de estas primarias se ha denominado como "sentimiento anti-aparato" o "sentimiento antisistema", un estado de ánimo que Trump, sin duda, ha sabido captar.

La cuestión ahora es cómo ese partido al que ha desdeñado en los últimos meses le aceptará y apoyará como candidato presidencial. "Están en una situación difícil. Al aparato no le gusta Trump. Al electorado no parece gustarle Trump (independientes, e incluso un buen número de republicanos). La pregunta es, ¿Qué tan dispuestos están a apoyar Trump para evitar que (Hillary) Clinton gane?", se plantea el profesor. La respuesta llegará en los próximos meses.