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El papel de la mujer en el mundo de los toros

viernes 13 de junio de 2008, 00:04h
El papel de la mujer en el mundo del toro me parece fundamental, desde diferentes puntos de vista, bien lo que rodea al torero o bien la participación directa como matadoras de toros, ya que en el siglo XVII comienzan a manifestarse las mujeres con su toreo a caballo dentro de fincas particulares. Pero más adelante hablaremos de la participación directa de la mujer en las corridas de toros.

Siempre se ha hablado mucho de la mujer en los tendidos de las múltiples plazas de toros, bellas y maravillosamente vestidas, dando un tinte de color al ambiente y lógicamente al espectáculo. ¿Verdad que no se concibe una corrida de toros sin la presencia de la mujer en el tendido? Así mismo y ataviadas con mantillas en los palcos como tan tradicional es en la Maestranza, en otras ocasiones bellas señoritas recorriendo la arena subidas en calesas, dando un toque castizo al acto y no nos olvidemos que en alguna ocasión hemos presenciado a una dama ataviada con traje corto pidiendo la llave para dar comienzo a la corrida.

Es muy amplio el abanico de actividades de la mujer alrededor de todo lo que se relaciona con el mundo del toro, veamos: es muy cierto que hay más sastres de toreros que sastras pero también los visten las mujeres como es el caso de la maestra “Nati”, que ya en una generación anterior tenía su madre, del mismo nombre, un taller donde confeccionaban los trajes de luces y los famosos capotes de paseo. Aunque el sastre sea hombre, hay muchas mujeres que bordan y cosen admirablemente chaquetillas, taleguillas, camisas, etc., es decir, todo lo que compone el traje del torero.

Poetas importantes han escrito sobre los toros y grandes artistas han recitado como Gabriela Ortega, familia de los “Gallo”, el famoso “Tres banderilleros en el redondel” y tonadilleras han interpretado canciones populares siempre relacionadas con el torero, bien en su gloria como “Capote de grana y oro” o en su muerte “El relicario”.

Pasemos a la parte amorosa del torero; el papel de la mujer en este terreno ha sido importante. Siempre el matador ha sido ayudado, respaldado y querido por las mujeres de su familia, mujeres que sufrían y sufren en la sombra y en sus casas esperando una llamada que las tranquilice. Bienvenido sea el teléfono móvil que ha conseguido que la noticia de lo que está pasando en la corrida sea conocida por los familiares inmediatamente. Yo recuerdo cuando hace años no había teléfono directo y, hablo por mi experiencia, pasaban las horas sin noticias. Felizmente cuando era mi hijo el que toreaba ya funcionaban los celulares. Y qué digamos de las madres, esposas o hijos que han pasado por trances tremendos. En la mente de todos, aunque han pasado muchos años, está Dª Gabriela, que sobrevivió a Joselito, y Dª Angustias, madre de Manolete, que corrió la misma suerte, o Isabel Pantoja, que perdió a Paquirri, etc.

Hace años se relacionaba a la folclórica y al torero. Rafael el Gallo contrajo matrimonio con Pastora Imperio; fue una unión efímera pero esta boda fue un gran acontecimiento social y no digamos taurino. Posteriormente, Juan Ordóñez se casa con otra gran artista, Paquita Rico; el maestro Ortega Cano con nuestra inolvidable Rocío Jurado; y recientemente, Javier Conde con la genial Estrella Morente; y continuaría con una lista interminable. Hoy día también los matadores han contraído matrimonio con señoritas de diversas profesiones: arquitectos, ingenieros, abogadas, médicos, empresarias, economistas, etc.

Unas y otras son sufridoras, quedándose en la casa rezando ante la imagen de su devoción. Esto ocurría hace años. Hoy día, la esposa, madre o los hijos han decidido ir a la plaza para presenciar en directo lo que está pasando en el ruedo. No podemos generalizar con todas ellas, pero si pueden tolerar tanta emoción me parece elogiable. Unas y otras tienen un papel pasivo que consiste en amar y respetar la decisión del torero para intervenir en cuando es el momento de la retirada, que tan felices harían a las madres, esposas e hijos.

Otra mujer que tiene relación con el mundo del toro y es veterinario, yo recuerdo hace años ver en el corral de la plaza de toros de Arenas de San Pedro reconocer la corrida que se iba a lidiar por la tarde, era una mujer muy joven pero que desarrollaba magníficamente su misión.

Hablemos ahora de la mujer corralera. Amaya Baldero es su nombre y desarrolla su tarea en Alfaro. Ella se responsabiliza de los toros, desde que son descargados en los corrales, les da de comer, de beber, baja a los corrales para moverlos, luego está presente en los sorteos y finalmente los enchiquera.

Y ahora pasamos a la relación directa de la mujer torero. Siempre ha rodeado la Fiesta Nacional de gran machismo, hace años y posteriormente. Como decía al comenzar la conferencia, en el siglo VXII las mujeres empezaron a torear a caballo y nunca en público, y en fincas privadas.

Verdaderamente la mujer siempre ha representado un papel marginal en la Tauromaquia, ser torera, novillera, rejoneadora (menos) o picadora no ha sido tarea fácil, pocas han sido las que han tenido presencia significativa en el mundo del toro, y aunque no hayan conseguido altas metas que querían sí han jugado un papel muy digno y, sobre todo, se han jugado la vida como los hombres. Si nos referimos a los encierros de Pamplona, el machismo está presente en este acto, a la mujer no le dejan correr delante de los toros.

También la mujer se dedica a la cría del toro bravo, aunque es más frecuente la presencia del hombre en este apartado. Es el caso de Dª Dolores Aguirre, de Dª Agustina López Flóres o Dª Clotilde Calvo, etc.

Hay una faceta interesante en el mundo taurino y es la mujer periodista, tanto en su faceta escribiendo o fotografiando lo que está pasando en el ruedo.

Y volvamos a la parte activa de la mujer en el toreo cuya intervención es muy antigua, pues es en el siglo XVIII cuando hay un plantel extraordinarios toreros: Costillares, Pepe Hillo o Pedro Romero, cuando una mujer irrumpe y se atreve a rivalizar con las figuras de la época. Esta mujer se llama Nicolasa Escamilla “La Pajuela”, cuyo nombre se debe a que vendía pajuelas. Había nacido en Valdemoro, toreó en muchas plazas de toros y concretamente en Zaragoza tuvo éxito total, pues picó el toro y lo lidió. Tal fue el asombro de los espectadores que Goya, que estaba presente en el acontecimiento, la inmortalizó en uno de sus aguafuertes dentro de su conocida Tauromaquia. Posteriormente, hace acto de presencia otra torera nacida en Cienpozuelos. Hablo de 1814, se hizo muy famosa porque participaba en festejos cómicos taurinos, aun así fue muy admirada por su extraordinaria valentía.

Según parece, en el siglo XIX la mujer logra más reconocimiento a su entrega y valor; ya quedaban atrás las burlas en los tendidos y el poco reconocimiento de la prensa especializada. Bien es verdad que algunas mujeres fueron consideradas más por su extraordinaria belleza que por sus dotes taurinas, como Juana Castro. A ésta le siguen Manuela Capilla, Francisca Coloma, Josefa Ortega... y alguna picadora o banderillera como Mariana Cruz o la mejicana Clarita. A finales del siglo XIX aparece en los ruedos Dolores Sánchez la Fragosa, que fue la primera mujer que deja la falda para torear con taleguilla. Era tal su temeridad que los toros le castigaron mucho. Petra Klobosqui fue pionera en cuadrillas femeninas y en una ocasión organizó tal escándalo que se la llevaron a la cárcel por el altercado que provocó en la plaza de toros.

Dolores Pretil fue una gran banderillera a la vez de una mujer cultísima y probó el arte del rejoneo, con lo cual se le puede considerar precursora de Conchita Cintrón. Juan de la Cierva, ministro de Antonio Maura, prohibió por real decreto el toreo de la mujer a pie, pues según la opinión pública de la época era impropio para la Fiesta. Poco tiempo antes de la prohibición apareció una mujer llamada Salomé y de apodo la Reverte, fue muy valiente con banderillas y estoque, según hablaban las crónicas taurinas. Ella se hizo pasar por hombre, con lo cual toreaba a pesar de la prohibición, pero se descubrió su engaño y desde ese momento dejó de torear.

La torera más importante de la época fue sin duda Juanita Cruz, ella toreó a pesar de la prohibición pero al enterarse la Autoridad, la dejaron en el dique seco. Cuando en el año 36 acaba la prohibición vuelve a torear y, como dato curioso, Manolete actuó de sobresaliente en una corrida de toros en Cabra. Durante la Feria, alternó asimismo con figuras como Calesero, Carlos Arruza o Armillita. Esa temporada, Juanita toreó 33 novilladas y, aunque la prensa y el público fueron muy exigentes con ella, logó triunfar. Como anécdota diré que toreó una corrida de toros en Madrid acompañada por otros toreros, y Marcial Llanda, que presenciaba el festejo, comentó “Juanita es el único torero que había en la plaza”. En seguida estalla la Guerra Civil y se marcha a México donde tomó su alternativa. Nunca volvió a torear en España, donde regresó muriendo en el año 1981, en el mes de mayo, en plena feria de San Isidro.

Otra mujer apasionante que representó todo en el mundo del toro fue Conchita Cintrón, nacida en Chile. A los 10 años empezó a montar a caballo, de hecho, el día de su primera comunión, unos amigos de sus padres le regalaron un caballo, luego se convertiría en el máximo exponente de la torería peruana en el mundo. En enero de 1936 se organizó un festival taurino de carácter hípico. Con 16 años el torero mexicano Chucho Solórzano propuso al padre de Conchita viajar a México; allí siempre tuvo en éxito arrollador y se hizo torero. Viajó por Perú, Colombia, Venezuela o Ecuador. Llegó a Europa toreando en Francia, Portugal y España. Debuta en Sevilla en la Feria del año 1945 y ese mismo año se presenta el trece de Mayo con un novillo de Garcugrande en las Ventas de Madrid. La campaña de 1950 marcó el fin de la carrera taurina de Conchita Cintrón, llamada “La Diosa Rubia del Toreo”. Siempre se rodeó de pintores, escultores, músicos… es más, ahora se ha convertido en una excelente pintora. También en ese apartado es llamada “La Diosa de Oro”. También en ese apartado del toreo destacaron María Sara, francesa, y Ana Batista, portuguesa.

Entre las toreras de a pie cabe destacar a Ángela Hernández, que consiguió en 1974 levantar la prohibición, pero tampoco el público estaba a su favor, considerando que la mujer nunca alcanzará las cuotas de los matadores de toros.

En el año 1996 Cristina Sánchez considerada como la mejor torera que ha dado la fiesta nacional, toma la alternativa en Francia, y con arte, valor y condiciones para competir con sus compañeros de profesión. Aún así, su carrera ha ido muy cuesta arriba porque se encontró con la oposición de sus compañeros para compartir cartel. Otras grandes toreras son Mary Paz vega o Raquel Sánchez, que tienen gran empeño en seguir toreando, ambas están en activo.

En la actualidad, muchos críticos taurinos y parte de los espectadores siguen siendo contrarios y hay una opinión que la mujer torero es más débil para lidiar un toro por su constitución, pero alguna vez comentó Cristina Sánchez que el toreo está en la cabeza, al margen de su composición física. Bien es cierto que la mujer sigue queriendo ser torero y prueba de ello es que muchas jovencitas se están preparando en diferentes escuelas taurinas en toda Espala, pero también encontrarán muchas dificultades por su condición de mujer, y son conscientes de ello.

Lo que sí es cierto es que con el paso de los años algo se ha modificado en el mundo del toro con relación a la mujer; es frecuente ver en diferentes plazas de toros señoras en los callejones, cosa impensable hace no mucho tiempo. Más adelante, es posible que con un cambio cultural existan mujeres presidiendo corridas de toros o empresarias y apoderadas que firmen contratos para organizar festejos taurinos. Pero termino diciendo que a pesar de toso, las mujeres forman parte de la historia Taurina.

María Ángeles Sanz

Presidenta de la Peña Taurina Femenina "Las Majas de Goya"

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