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Visita de Calderón a España

viernes 13 de junio de 2008, 00:27h
El presidente mexicano, Felipe Calderón, en visita oficial a España desde el pasado miércoles hasta el domingo, se entrevistó ayer con José Luis Rodríguez Zapatero. La importancia de México no necesita ser subrayada. México, un país bioceánico, el primer país de habla española con ciento y pico millones de habitantes y dos millones de kilómetros cuadrados, está destinado a convertirse en este siglo en una de las mayores economías del planeta. Su estabilidad y orientación son fundamentales para el destino del continente y, en general, para los países de habla hispana. El objeto de la visita presidencial, la segunda desde que inició su mandato, es reforzar las relaciones de México con Europa a través de España, aliado “natural” del país, en palabras de Calderón. De esta forma, el mandatario mexicano pretende disminuir la dependencia mexicana de los Estados Unidos, principal inversor en el país -España ocupa el segundo lugar-. Varios son los temas en la agenda de la actualidad que vinculan a España y México. Para empezar la economía que es, de hecho, el tema central de la visita. No en vano, el presidente mexicano ha viajado a España acompañado de un séquito eminentemente económico, formado, entre otros, por sus secretarios -ministros- de Relaciones Exteriores y Economía, Patricia Espinosa y Eduardo Sojo, respectivamente, además de por algunos de los empresarios más importantes del país. Además, antes de su reunión de ayer con Zapatero, Calderón mantuvo un encuentro con las Confederación Española de Organizaciones Empresariales.

Poco antes de su visita, Calderón afirmaba que quiere “más de España en México y más de México en España”. Sin ninguna duda, desde el punto de vista comercial, las relaciones entre ambos países pasan por un momento excelente y prueba de ello es el enorme interés de los empresarios españoles por invertir en suelo azteca. La inversión acumulada española en México en los últimos siete años supera los 24.000 millones de euros, lo que supone un 42 por ciento de la inversión europea total, lo que sitúa a España en el segundo lugar como inversor extranjero en México, sólo por detrás de EEUU. Los negocios en sectores como el turismo están en auge, pero queda en manos del Gobierno mexicano facilitar la inversión en campos, actualmente vedados, como el energético. Se debe afrontar valientemente el debate sobre la reforma del PEMEX, que lleva meses convulsionando la política mexicana, y tomar decisiones adecuadas y consecuentes, más allá de nacionalismos trasnochados. Una auténtica reforma energética en México abrirá las puertas a muchas más empresas españolas y, por ende, redundará en su propio provecho. Pero la oportunidad de inversión no sólo parte del lado español. Cemex es el mejor ejemplo de que las empresas mexicanas también pueden aumentar su presencia en España, de forma que las palabras de Calderón que citábamos al principio, no se queden sólo en una frase biensonante.

La lucha contra el terrorismo es otro de los asuntos que centra las relaciones entre México y España. Las últimas revelaciones sobre las vinculaciones entre las FARC y Eta y el nuevo santuario que los terroristas vascos han encontrado en Venezuela y México, hacen más necesarios que nunca acuerdos en materia antiterrorista. Las autoridades mexicanas deben implicarse activamente en la lucha contra un problema de tanta importancia para España, más aún cuando está en su mano facilitar la extradición y persecución de los etarras que se refugian en su territorio. España, por su parte, también tiene el deber de colaborar activamente en la erradicación del narcotráfico que tan hundidos tiene sus tentáculos en México.
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