¡No me negarán que no es un título espectacular para invitar a la lectura! Cuestión distinta será el contenido. Es tal el volumen de información que se transmite por segundo en la sociedad de ídem que la única forma de atraer la atención es epatando al navegante digital. Y éste es el jueguecito de hoy, incrementar el número de lectores e invitarles a que den al “me gusta” que figura tras estas líneas.
Pero ya que he conseguido que se fijen en mí tendré que intentar responder a la pregunta que figura en el encabezamiento. En principio –como es habitual- las próximas elecciones las ganarán todos aunque ciertamente no todos de la misma forma: uno se reforzará, otro se consolidará, otro avanzará… y a continuación espetarán un adverbio terminado en “mente”, tipo significativamente o sustancialmente.
Todo parece indicar que hay unos parámetros que se van a repetir. El primero es que el suelo del Partido Popular, que está sobre los siete millones y algo de votos, da la impresión de que se mantendrá. No está tan claro el de los cinco y medio del Partido Socialista. Los dos otros actores se acaban de estrenar y no tienen suelo. Son la gran incógnita del baile de cifras en el que las encuestas, por el momento, nada aclaran. En todo caso aproximadamente el 70 por 100 de los electores tienen pensado repetir su opción de diciembre.
El segundo es que los partidos del llamado bloque soberanista en sus distintas versiones son un fijo de la plantilla electoral de forma que seguirán reuniendo entre todos sobre los 25 diputados, lo que representa un 7 por 100 de la Cámara.
El tercero es que la participación descenderá y no creo patinar mucho si digo que será sobre un 5 por 100 y ello tanto por la desgana/apatía/agotamiento como por cabreo reconcentrado por la repetición electoral. Y en la bajada de la participación va a estar en gran parte la clave de la final asignación de los escaños que presentará ligeras variaciones. Debe recordarse que conforme al sistema electoral español de circunscripción provincial, pequeñas variaciones porcentuales en la mitad de las provincias dejan fuera o dentro del Congreso a una formación política. La proporcionalidad pura en la distribución de los escaños sólo se da en la otra mitad de las provincias.
En cuarto elemento es que con toda certeza en la mente del elector va a jugar un papel determinante la necesidad de que se forme un Gobierno, es decir contribuir con su voto más a crear un Gobierno que a crear un Parlamento. El fantasma de la inestabilidad, de la prolongación indefinida de la crisis operará especialmente sobre los indecisos que son ese 30 por 100 que mantiene la duda sobre si repetir o no su voto navideño.
La campaña, en fin, será low cost o light (desnatada) pero sobre todo por el temor a que una mayor intensidad propagandística desaliente aún a más electores.
Alea jacta es.