Michael Moore estrena nuevo documental, ¿Qué invadimos ahora?, más divertido y relajado que sus anteriores trabajos, y quizás menos universal.
¿QUÉ INVADIMOS AHORA?
Director: Michael Moore País: EEUU Guión: Michael Moore Fotografía: Jayme Roy, Richard Rowley Reparto: Testimonios documentales y Michael Moore
Sinopsis: Sátira en la que Moore se embarca en una "invasión" por Europa para encontrar soluciones que se puedan aplicar a los problemas internos de Estados Unidos.
Lo mejor: El montaje | El tono cómico | Abre algunos debates (sistema penitenciario, lucha contra las drogas...)
Lo peor: A pesar del tono satírico, el espectador europeo no va a verse reflejado.
Michael Moore vuelve a la carga y, aunque el título de su último trabajo -¿Qué invadimos ahora?- genera expectativas sobre una crítica mordaz a la política exterior y militar norteamericana, lo cierto es que el documentalista más polémico de las últimas décadas aparece más divertido y distendido que nunca, dando incluso una oportunidad a su país, una esperanza al cambio y la mejora. ¿Se está haciendo mayor Michael Moore?
¿Qué invadimos ahora? es fácil tanto de amar como de odiar. ¿Cuándo ha puesto Moore de acuerdo a nadie? El director quiere llegar del punto ‘A’ al ‘B’. El A, es todo un acierto, marca de la casa tirando de un falso y surrealista supuesto que arranca con fuerza la cinta: después de comprobar que a EEUU su estrategia en política exterior no le ha funcionado bien (no han ganado una guerra desde 1945, dice el documental), la cúpula del poder estadounidense pide ayuda al propio Moore para salir de atolladero. Y la fórmula del cineasta pasa por utilizar la táctica yanqui del “llego a donde quiero y cojo lo que quiero”, pero cambiando recursos por ideas. Así que el documentalista se embarca en un viaje por el mundo, fundamentalmente por Europa, para clavar la bandera estadounidense en aquellos países de los que extraer, en lugar de petróleo, formas exitosas de gestionar, que puedan robar a los enemigos: el sistema educativo de Finlandia; el calendario y los incentivos laborales italianos; el sistema penitenciario noruego; la lucha contra la droga a través de la despenalización que ha triunfado en Portugal; la gestión del pasado que hacen los alemanes; la preocupación por la nutrición infantil en Francia; el sprint en materia de igualdad de género protagonizado por Islandia desde los 70… No, de España no coge nada. Ni si quiera la siesta.
La meta de Moore es clarificadora, a pesar de que sorprende el viraje del cineasta hacia un tono más conciliador, casi naif: EEUU puede cambiar porque, de hecho, muchas de esas buenas ideas que el cineasta roba en el campo de batalla salieron, en su origen, de mentes estadounidenses (¿se ha convertido Moore en un patriota?). Es más, pensando en global, el cierre de ¿Qué invadimos ahora? podría ser un canto a la esperanza, a la confianza en la Humanidad: se hacen cosas realmente buenas y efectivas aquí y allí, ¿por qué no ofrecer lo que sabemos hacer y dejarnos guiar en lo que se nos da peor? (¿se ha metido Moore un chute de algodón de azúcar?).
El camino de ‘A’ a ‘B’ es donde el documental saca lo mejor y lo peor del cineasta. Empezando por lo negativo, y a pesar de que el punto de partida es puramente efectivo y Moore sabe como acotar las paradas de su viaje para no irse por las ramas, la forma se come al fondo. Para contar los puntos seleccionados como base de una sociedad de ciudadanos felices, el realizador se carga de su característica ironía y actúa por Europa como el yanqui obtuso y orgulloso –redneck, un clásico- que se queda ojiplático cuando le dicen que existe la sanidad gratuita o que los trabajadores tienen vacaciones pagadas y comen sentados a la mesa en lugar de frente a la máquina de vending. El caso es que, para un espectador europeo, el asunto pierde sustancia y, desde luego, queda sesgado. Aunque Moore avisa en el documental de que sólo va a coger lo bueno de cada país, es inevitable para un europeo sentir que la ‘Dolce Vita’ que se muestra en pantalla está obviando un detalle: que Europa está sumida en la mayor crisis económica y social desde, precisamente, que EEUU ganó su última guerra.
Aún así, y teniendo en cuenta que el público objetivo de ¿Qué invadimos ahora? es el estadounidense, Moore demuestra que mantiene intacto su casi extraterrestre olfato para el montaje y exprime con más ganas la vis cómica que ya dejaba caer en anteriores trabajos. Es la cinta más divertida del documentalista, arranca la sonrisa, cuando no la carcajada, de cuando en cuando y hace el visionado, sin duda, entretenido.