La campaña afronta el primer día con la imagen cercana que quieren proyectar los candidatos y con el primer gran acto de la coalición Unidos Podemos, pues mientras Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera buscarán el contacto directo de los ciudadanos, Podemos e IU ofrecerán su primer gran mitin.
Pero sin Pablo Iglesias, pues el candidato de la coalición tiene la jornada sin actos, quizá por la intención declarada de sus estrategas de campaña de apostar más por intervenciones en medios de comunicación.
El candidato del PP y presidente en funciones, Mariano Rajoy, tras el Consejo de Ministros del Gobierno en funciones, comenzará la campaña en la provincia de Alicante.
Acudirá concretamente a Santa Pola (en donde tiene plaza en excedencia como registrador de la propiedad) para visitar la Lonja, y luego a Torrevieja, donde acabará la jornada arropado, entre otros, por el cabeza de lista por Alicante y ministro en funciones José Manuel García-Margallo.
El PSOE, por su parte, ha preparado un arranque de su candidato, Pedro Sánchez, muy de contacto directo, así que estará en Móstoles repartiendo publicidad electoral. Por las calles de Albacete se podrá ver a Albert Rivera, quien acabará el día en el canal 24 Horas de TVE.
Un acto conjunto de Podemos e IU es lo que ofrecerá la coalición para empezar, pues en Málaga, ciudad natal del líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha organizado un evento con el número dos de Podemos, Íñigo Errejón; la secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, y el coordinador de IU en la comunidad, Antonio Maillo.
Los líderes, uno a uno
Mariano Rajoy llega al 26 de junio con su liderazgo reforzado y sacando pecho tras haberse mantenido firme en su propuesta de una gran coalición como única vía para formar gobierno. Y espera que las urnas premien su resistencia.
Rajoy lo tenía claro: O había pacto con el PSOE o no iba a ser posible un gobierno. Por eso, ofreció la gran coalición desde el día siguiente de las elecciones pero siempre obtuvo un “no” por respuesta.
Han sido varios meses en los que el presidente ha permanecido inamovible sin cambiar su fórmula, y quieto mientras eran otros los que negociaban. Por esa actitud se llevó muchos reproches, sobre todo cuando rechazó ante el Rey asumir la responsabilidad de intentar formar gobierno.
Hasta algunos dirigentes de su partido tenían sus dudas sobre la estrategia del presidente, pero ahora todos le colocan como vencedor moral de este proceso que esperan culmine con una victoria electoral mayor.
Pablo Iglesias ha demostrado su astucia y gran capacidad para adaptarse a cualquier hábitat con la ambición de ganar al PP, pero siempre con la mirada puesta en el PSOE. En los últimos cuatro meses ha sido un líder camaleónico, capaz de indignar a los diputados socialistas al recordarles los GAL y al minuto siguiente ofrecerse a Pedro Sánchez para un idilio político: “Fluye el amor en la política, sólo quedamos tú y yo Pedro”.
Besos y desplantes, lágrimas y sonrisas, de todo nos ha ofrecido el candidato de Podemos a la Presidencia, muy criticado por quienes en ese exceso de emotividad han visto demasiada teatralidad. Ahora se pone un poco más la corbata que antes sólo reservaba para grandes y muy contadas ocasiones, y que con su escalada política también se han multiplicado.
Ya ha abandonado el perfil antisistema y más radical con el que irrumpió en la escena política para “derrotar a la casta” y “asaltar los cielos”, como prometía parafraseando a Marx. Lo que ocurra lo sentenciarán las urnas, pero lo que ya sabemos es que cuatro meses han dado para mucho. Lobo, caballo o camaleón, está por ver en qué animal político se convierte en los próximos cuatro años y si al final sacará la piel de cordero.
Pedro Sánchez encara el 26 de junio un nuevo examen final del que van a depender tanto las aspiraciones socialistas de regresar a la Moncloa como su continuidad al frente del partido.
Afronta la cita con el viento de las encuestas en contra, pero con el mismo convencimiento de que volverá a tener cartas para jugar la baza de ser presidente al día siguiente de las urnas.
Desde que asumió la secretaría general del PSOE, Sánchez no ha dejado de sortear obstáculos para mantenerse en el cargo, algunos de ellos colocados por barones socialistas que aguardan su caída para destronarle. Aunque el 20D fue el peor resultado de la historia del PSOE, Sánchez sabe que solo tiene asegurada la salvación si alcanza la Moncloa.
Albert Rivera tiene por delante una nueva oportunidad, si es que se la dan las urnas el 26 de junio, para culminar ese papel de "negociador" que asumió tras las elecciones de diciembre, y poder lograr esta vez ser decisivo para formar gobierno.
Aunque su pacto con los socialistas resultó fallido y no ha logrado evitar que se repitan los comicios, insiste en hacerse valer como mediador en un tablero electoral que está aún por decidir y en el que Ciudadanos juega en el medio y sólo con las piezas del PP y el PSOE.
Porque es el centro "liberal" el espacio en el que Rivera se mueve desde que fue nombrado presidente de Ciudadanos en 2006. Con un mensaje muy contundente en contra del proceso soberanista y a favor del bilingüismo, se ha ido haciendo un hueco en la agenda nacional hasta que finalmente Ciudadanos dio el paso de presentarse a las generales de diciembre y conseguir, de la mano de Rivera, cuarenta escaños.