Cubanidades
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
viernes 13 de junio de 2008, 22:11h
En Cuba, hay una región llamada el Oriente. También la hay en Ecuador. El Uruguay es, en realidad, la República Oriental del Uruguay. La Hispanidad parece, pues, estar llena de orientes; y una pequeña muestra de ella se reunió el domingo 8 de junio en el 2º Encuentro Nacional Hispano-Cubano. Allí había españoles, colombianos, cubanos, (muchos cubanos) blancos, negros, mestizos, mulatos, y todas las categorías de ese universo que es la isla. Se congregaron representantes de asociaciones de inmigrantes, de asociaciones de exiliados, profesionales liberales, presidentes de plataformas, asilados presentes y futuros y un largo etcétera que demuestra el fracaso de las generalizaciones. Los cubanos -como la Hispanidad- viven en una feliz diversidad convertida en riqueza. Fíjense si eran diversos que incluso acudió algún defensor de viejas causas revolucionarias. Ya ven: con la que está cayendo en el mundo, alguien cree que una cosa que dura 50 años puede seguir llamándose revolución. Como les digo, no había mejor ambiente el domingo por la mañana que el del Auditorio del polideportivo Valdelasfuentes de Alcobendas. Esta ciudad es, en sí, otro cosmos madrileño abierto al mundo. He aquí la maravilla: un Auditorio donde se celebraba simultáneamente un campeonato mundial de Taekwondo y una convención de españoles y cubanos unidos por la fe en la libertad y en el futuro mientras, en la sala de enfrente, algunos estudiantes leían en una sala de lectura de luz maravillosa. En suma, un espacio renacentista para hablar de cubanidades.
¡Y vaya si hablaron! Desde Guillermo Llano, Presidente de la Federación Española de Inmigrantes (FEIN), al de FEDACI SIGLO XXI, Federación de Asociaciones Cubanas e Iberoamericanas, Guillermo Ponce, sin olvidar al presidente de la Asociación Cubanos por la Libertad, Eduardo Vidal Franco. Como pueden ver, presidencias no faltaban. Acudieron profesionales preocupados por la homologación de los títulos, periodistas para cubrir el evento, empresarios que se han establecido en España y han hecho suya nuestra suerte (que, por cierto, no es poco amor a España). Fueron hasta Alcobendas tipos peligrosísimos para el régimen liberal y moderado de Castro. Allí estaba un científico que cometió el imperdonable crimen de creer que pensar era libre en las dictaduras y montó un grupo de reflexión con otros científicos. Había un médico que narró la esclavitud a que están sometidos los facultativos que el régimen envía por el mundo a propagar las excelencias de una revolución generadora de miseria. Como buenos tiranos, a los Castro -a los hermanos Castro, que ya suenan como los hermanos Dalton pero en caribeño- les resulta fácil hacer caridad y ser solidarios con el sufrimiento ajeno. El exilio de los intelectuales se hizo presente con esa dignidad que tienen los temidos por los dictadores: hay algo en la palabra, que quita el sueño a los totalitarios. ¿Qué puedo contarles de los presos políticos? ¿Qué podría decir, por ejemplo, de Omar Pernet, a quien los presidios del Régimen le han quitado la salud pero no la dignidad ni la memoria? Otro ex presidiario por el grave delito de escribir, José Gabriel Ramón Castillo, reflexionó, cuando apenas lleva unos meses en España, sobre la transición en Cuba, de la que ya nadie duda. Fue una convención de aterrorizadores de tiranos. Se reunieron los escritores y profesores, los periodistas y los fotógrafos, los artistas y los cubanos que sólo tienen ganas de trabajar y amar en libertad, que no es poco en los tiempos que corren. Había algunas peligrosísimas mujeres enamoradas de tipos que lo perdieron todo por su libertad y otras tan enamoradas de la libertad que se marcharon de la isla dejando a los que amaban. Lo dijo José Gabriel Ramón con una metáfora escalofriante: La isla es el santuario de la nación y el exilio (su emigración) la capilla ardiente.
Al encuentro acudieron españoles comprometidos con la libertad en Cuba. De ellos querría hablarles otro día porque merecen capítulo aparte. Baste decir que uno sólo entiende la importancia de apoyar al exilio y a los que defienden la libertad cuando se da cuenta de que -sin ese apoyo- a muchos les quedarían sólo la prisión, la tortura y la muerte.
Se homenajeó a María Elena Cruz Varela, propuesta para el Premio Nobel de la Paz de 1995. Subió al atril y comenzó a hablar y de su boca brotaron palabras que crecieron entre nosotros llenas de una luz esperanzada. Empezó dando gracias (la gratitud es una fuerza poderosísima) y describió el mundo en esta lengua que Dios nos dio y que permite hacer magia con las palabras: el mundo se divide en dos emociones: amor o miedo; y uno elige. El futuro de Cuba deben decidirlo todos los cubanos. El domingo 8 de junio Alcobendas acogió el Encuentro nacional de aquellos que deseaban optar por el amor frente al miedo; por la libertad frente a la tiranía; y por el futuro frente al pasado.
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Analista político
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