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Expropiación-expolio

viernes 13 de junio de 2008, 23:17h
Hace pocos días, el presidente de la Comunidad de Castilla y León hizo unas curiosas declaraciones sobre un polígono industrial que de acuerdo con el Ayuntamiento soriano (antes del PP y ahora del PSOE) promueven en el entorno de Numancia y de la Soria medieval. Puede que a Herrera le traicionara el subconsciente cuando afirmó: "si hemos convenido que ese es un proyecto de interés general, que siga los trámites...". Parece que el presidente regional piensa en sus adentros que el interés general viene del hecho de que "lo hemos convenido".

En este punto cabría preguntarle a quién se refiere cuando dice "hemos", o quiénes forman parte de la "convención", porque a día de hoy todavía no ha demostrado nadie ese pretendido interés general. En igual sentido, la vicepresidenta de la Junta nos sorprende declarando que "ir en contra del polígono es ir en contra de la ciudad". Sin más... La realidad es que nadie ha acreditado la necesidad real de dotar al término municipal de Soria de otras 120 hectáreas suplementarias de suelo industrial, ya que en este momento hay 300 hectáreas vírgenes en un nuevo polígono industrial llamado Valcorba. Es importante saber que el municipio de Soria consume un máximo de ¡una hectárea y media! de suelo industrial al año, y sumando toda la provincia, 3,7 hectáreas al año... Por eso no podemos creernos lo del "interés general", ni que lo haya "convenido" nadie que (libre de intereses) tenga un mínimo de sentido común. No existe un solo informe económico que justifique el interés general al que alude Herrera. Sin embargo, sí hay contundentes informes económicos en contra, como el realizado por el Dr. Izquierdo, Profesor Titular de Economía Aplicada de la UNED. El último informe, queda resumido en un reciente artículo publicado por el prestigioso Catedrático de Economía José Barea, donde demuestra que los planes de la Junta y el Ayuntamiento no tienen sentido alguno desde el punto de vista económico.

Los polígonos ya existentes en Soria capital, en este momento suman cerca de ¡500 hectáreas! de las cuales más de la mitad permanecen vacías. Para intentar justificar sus planes, las administraciones aplican la teoría de la iniciativa pública que, teóricamente, abarataría el precio, algo que nadie puede garantizar, además de chocar frontalmente con un principio básico de la economía de libre mercado (lo público y privado compiten en igualdad de condiciones). Está demostrado que iniciativas así desembocan siempre en la especulación más salvaje como ya ocurrió hace años en el polígono de Las Casas también en Soria, o el de Vicolozano en Ávila (por citar sólo dos ejemplos contrastables de Especulación Institucional). Detrás está la sociedad anónima Gesturcal, un instrumento poco transparente del gobierno regional que quedó en evidencia cuando firmó el día 9 de junio de 2005, un convenio con el Ayuntamiento (entonces del PP) para construir este polígono, en ese preciso lugar. Lo hicieron estratégicamente en plena revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Soria. El Ayuntamiento evitó incorporar el "convenio" a dicha revisión como es preceptivo, cometiendo fraude de Ley. Además lo mantuvieron en secreto (no lo publicaron hasta el 23 de mayo de 2007) ocultando sus intenciones a la opinión pública durante ¡dos años! sabiendo con esa antelación que su pacto les serviría para tramitar en el futuro una modificación puntual del PGOU nada más aprobarse éste. De forma irregular y fraudulenta, pactaron premeditadamente y a espaldas de la sociedad soriana para evitar el lógico debate público que merecían y merecen los ciudadanos en asuntos de este calado. Así mismo lograron aprovechar la nueva Ley del Suelo (entonces en tramitación) y perjudicar a los propietarios también desde el punto de vista de la valoración.

Asistimos a cierta manipulación de la opinión pública que incluye algunos vanos intentos (un poco desesperados en mi opinión) de desprestigiar y fusilar moralmente a unos propietarios que se limitan a defender su propiedad y legítimo interés. Un interés que, por otra parte, coincide con el verdadero interés general que supone preservar y respetar el entorno de Numancia; un patrimonio cultural de todos los españoles que esa familia viene cuidando de padres a hijos ininterrumpidamente durante los últimos ocho siglos. También coinciden las más prestigiosas instituciones científicas y culturales de medio mundo que se oponen a los planes de la Junta y el Ayuntamiento, ya que están demostrando que atentan gravemente contra el yacimiento de Numancia y su entorno, además de otros siete bienes de interés cultural. Aunque legalmente corresponde a la Junta y Ayuntamiento garantizar la conservación del patrimonio cultural, a Herrera y a sus socios ocasionales del consistorio soriano, parece que les viene grande su deber y la opinión de unas instituciones a las que no son capaces de responder. Esto provoca mucha prisa por concluir el proceso administrativo de la expropiación-expolio, algo que está ocasionando error tras error en la tramitación que maneja un ayuntamiento gobernado por los mismos que desde la oposición se negaban en Redondo a lo que ahora promueven. Consciente de la importancia del asunto, la prensa internacional está recogiendo la noticia. Para conseguir información, los corresponsales extranjeros intentan hablar con los responsables de la Junta. La “responsable” de medio ambiente y vicepresidenta evita ponerse al teléfono cuando le llama el periodista alemán del Frankfurter Allgemeine Zeitung. Luz de gas por allí y omertá por allá. El Ayuntamiento del PSOE responde que es un proyecto del PP, y la Junta que es una iniciativa del ayuntamiento... Y así van escudándose como pueden en un proyecto que antes les separaba y ahora les une fraternalmente. Aunque hay miedo, en Soria se dice (en voz cada día más alta) que estamos ante una operación urbanística que se enmarca dentro de las tramas tan de moda en este país del ladrillazo. Algo parecido ocurrió en "Las Camaretas", también en Soria. La intención última del Ayuntamiento y la Junta sería crear en ese lugar una segunda ciudad de Soria, de ahí el nombre "Soria II", nombre curioso para un polígono.

Y mientras, la ideóloga primera (aunque no única) y ex alcaldesa del PP sigue decidiendo con Rubio (el constructor) dónde y cómo invertir los dineros de Caja Duero desde su Comisión de Inversiones; Molina (la catedrática omnipotente) afanándose en convencer a unos y otros de que las naves industriales van a ir enterradas para que no impacten en el paisaje; una parte del mundo, económico, académico y cultural soriano, plegado en silencio; el delegado juntero (un profesional que ya ha transitado por todo el espectro político) sella a cal y canto la verja de Numancia cuando la quieren visitar los medios de comunicación; y el actual alcalde se traiciona a sí mismo y a sus votantes.
Y yo propietario (de una pequeña parte), sigo dedicando muchas horas para librarme de las acciones de unos políticos que a veces actúan como si las instituciones y los fondos públicos les perteneciesen, olvidando que son meros empleados de los ciudadanos y no sus jefes. Indignado por el perjuicio moral y económico que están provocando, me veo obligado a buscar abogados que intenten defender la justicia y el sentido común. Mi insólito objetivo e interés consiste en volver a calificar como suelo rústico, lo que ahora han calificado como industrial: ¡caso único en Europa! Mi lucha se refuerza con la esperanza de que Numancia vuelva a poner en pie a la Sociedad Civil en España.
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